3C Tandil: Construcción basada en la Economía Circular

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3C Tandil: Construcción basada en la Economía Circular

Una decisión familiar terminó convirtiéndose en un incipiente emprendimiento que propone un sistema de construcción con blocks 3C, que provienen en un 99% de la reutilización de residuos plásticos, madera y aceites quemados. ENE dialogó con Juan Luis Burgués, con quien recuperamos el camino desde el cambio de costumbres hogareñas hasta la proyección de una iniciativa de triple impacto.

Si bien 3C Tandil tiene algunos meses de vida, todo comenzó hace dos o tres años cuando Juan y su familia estaban por mudarse al Barrio Graduados, donde construyeron su casa. Hasta ese momento no tenían la costumbre de separar residuos. Tomaron la decisión contagiados por un conjunto de vecinos que lo hacía. El Punto Limpio se acercaba cada dos o tres semanas a recoger lo que se juntaba un día específico, propuesta que se ha replicado en distintos puntos de la ciudad.

 

Efecto contagio

“Creo que fue un efecto contagio” –sostiene Juan-. “Nosotros empezamos por lo más tradicional o lo que todo el mundo sabe que se puede reciclar, que son botellas de plástico, cartón, papel. Jornada tras jornada, íbamos aprendiendo un poquito más de qué cosas se podían llevar. Soy una persona que una vez que se pone a hacer algo lo quiero hacer bien. Fue como una curiosidad que se despertó en mí. Empecé a separar cada vez residuos en casa. Y me encontré con que en las jornadas, algunos de esos residuos que yo entendía que eran reciclables porque eran plásticos, no se tomaban, el Punto Limpio no los recibía. Luego entendí por qué. Posteriormente cuando se empezaron a juntar ecoladrillos o Botellas de Amor, nos dimos cuenta que podíamos reducir mucho el volumen de residuos que generábamos en casa. En el camino empezaron a surgir otras preguntas”, explica.

 

Sumar valor en Tandil

La curiosidad continuó estimulando la búsqueda de Burgués, quien comenzó a investigar por qué ciertos reciclables no se podían canalizar a través del Punto Limpio.

“Me acerqué al Taller Protegido –evoca Juan-, donde hacen separación y canalizan en industrias del Gran Buenos Aires y Capital Federal, adonde terminan reciclando los plásticos. Y lo que descubrí es que algunos plásticos no tenían el circuito armado para poder ser reciclados acá en Tandil. Empecé a tomar contacto por redes sociales con experiencias de emprendimientos que se hacían en base a residuos que no llegaban a ser basura. Uno de esos casos era Botellas de Amor, que en las casas mucha gente rellena con envoltorios de galletitas, de golosinas, de paquetes de fideos, y se termina mandando a una fábrica en Bernal donde se hace madera con plásticos con la que se construyen muebles de jardín o para la casa”.

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“Ahí fue donde dije: en Tandil tenemos que poder hacer algo. Fui a consultar a la Dirección de Medioambiente, donde me dijeron básicamente que muchas veces los proyectos se frenan por una cuestión económica, por las grandes inversiones que hay que hacer. Entonces empecé a averiguar, pensando que si eran grandes inversiones pero la idea lo valía, podían conseguirse. Seguí investigando cómo hacer madera plástica y en el camino fui descubriendo que eran muy importantes las inversiones que había que hacer, no estaban a mi alcance. Ya estaba Mauri sumado al proyecto de buscar algo para hacer juntos, un emprendimiento en conjunto relacionado con esto. Y verificamos que la madera plástica es muy cara de producir. Exploramos otras alternativas de agregar valor acá en Tandil. No enviar directamente el plástico prensado sino con algún proceso adicional, por ejemplo mandarlo picado a Buenos Aires, pero eso también requería de inversiones muy importantes”, indica.

 

Ideas superadoras

Gracias a la tecnología, Juan escuchó una charla que brindaban los socios de 3C Construcciones, una empresa de la provincia de Córdoba. Esto les permitió identificar la viabilidad de un proyecto acorde a sus posibilidades económicas. Además encontraron una idea superadora de la que habían imaginado.

“Me gustó tanto lo que escuché ese día –recuerda-, en cuanto a cómo trabajaban, que automáticamente se lo comenté a Mauricio, mi actual socio. Juntos decidimos contactarnos con Lucas Recalde, el socio fundador. Tuvimos una reunión por Zoom que resultó muy motivadora, porque todo lo que nos contaban nos lo imaginábamos como posible de replicar en Tandil: la forma de trabajar, actores que podían participar de la puesta en marcha, replicarlo con los matices tandilenses”.

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“A partir de ahí empezamos a capacitarnos primero a distancia, luego viajamos en el mes de febrero a conocerlos en persona y a ver obras hechas con esta tecnología. Para todo esto ya estábamos invirtiendo en las máquinas que nos permitieran poder desarrollar los procesos a nivel local”, añade.

 

¿Cómo se convierten los plásticos en blocks 3C?

“Los plásticos que terminan formando parte de los blocks 3C pasan por un proceso de separación, prensado y enfardado. Una vez que tenemos el fardo con las dimensiones que necesitamos lo metemos dentro de bastidores de madera, y ahí queda con la forma de block que luego se encastra en una estructura de madera, en construcciones que están moduladas especialmente” grafica Juan.

“El proceso productivo fue diseñado para que sean tareas sencillas, que se aplican también en los procesos de reciclado de plásticos tradicionales. Y luego el armado de bastidores tiene que ver con prácticas elementales de carpintería. Con estas tareas sencillas logramos agregar mucho valor y generamos un elemento de la construcción que tiene muchísima tecnología incorporada porque los plásticos con sus propiedades aportan un gran aislamiento a la casa y luego esas construcciones son eficientes en el uso de energías”.

 

Construcción con triple impacto

Finalmente le preguntamos a Burgués qué implicancias tiene construir con triple impacto. Al respecto declara “Que no solamente se tiene en cuenta lo económico, la generación de recursos para que el emprendimiento sea sustentable. Lo que nos gusta del proyecto es que tiene en cuenta otros impactos: el ambiental y el social. El ambiental está más claro porque trabajamos con plásticos post consumo de difícil reciclado, entonces utilizándolos evitamos que sigan tomando el curso que tienen actualmente: un relleno sanitario, un basural. Además en el proceso productivo utilizamos tecnologías que son limpias, no consumimos ni agua ni energía eléctrica Por otro lado la tecnología fue pensada para que puedan a acceder a trabajo genuino personas que pertenecen a poblaciones vulnerables. Promovemos que puedan incorporarse al mercado laboral, trabajando articuladamente con organizaciones que les dan contención desde lo social”.

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