Smart Cities: tecnología enfocada en la sostenibilidad, eficiencia y calidad de vida

Daniel Hoyos, Doctor en Economía, Licenciado en Administración, y Contador Público, dialogó con Enfoque de Negocios y compartió su análisis sobre el tema en boga, el posible anclaje a nivel local, y el proyecto que integra desde la Facultad de Ciencias Económicas de la UNICEN respecto a la innovación que presentan las Ciudades Inteligentes.

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¿Qué son las Smart Cities y cómo se desarrollan?

El concepto de Smart Cities, se presenta como un nuevo núcleo que se van adaptando y evolucionando mediante el uso estratégico de la tecnología que, permite mejorar la infraestructura urbana y la calidad de vida de sus habitantes. Esto abarca desde la optimización del transporte público y la gestión energética, hasta la sostenibilidad y la eficiencia en múltiples facetas de la vida urbana, que se enfoca en la sostenibilidad, eficiencia y en elevar la calidad de vida de los habitantes de cada ciudad que intenta aplicar la propuesta.

La eficiencia de su implementación, se traduciría en la redirección del tráfico en tiempo real, la programación automática de reparaciones de infraestructura y la gestión inteligente de la energía y la contaminación, todo ello mediante la integración estratégica de tecnologías avanzadas.

Al mismo tiempo, este concepto, presenta traería consigo ventajas palpables, desde la reducción de costos y emisiones de carbono hasta la mejora en la calidad del aire y la optimización en la recolección de residuos.

Para adentrarnos en el universo de las Smart Cities, dialogamos con Daniel Hoyos, Doctor en Economía, Licenciado en Administración, y Contador Público, quién desando algunos interrogantes que se presentan a la hora de hablar del tema del momento en materia de avance tecnológico.

¿Por qué el tema de las Smart Cities está en boga?

A inicios del siglo XX, solo el 13% de la población mundial habitaba en las ciudades. Esta proporción fue creciendo paulatinamente, pero se aceleró hacia fines de ese siglo e inicios del actual. En efecto, según estimaciones de las Naciones Unidas a partir de 2007, más de la mitad de la población del planeta se ha localizado en el ámbito urbano.

“Esto ha implicado un gran desafío para las ciudades con respecto al desarrollo de la infraestructura urbana y al sostenimiento de las condiciones de vida de la población en este ámbito. Este proceso de urbanización no se ha detenido, sino que, por el contrario, se ha sostenido en el tiempo. De hecho, las proyecciones de las Naciones Unidas, para el 2030, indican que más de 2/3 de la humanidad vivirá en asentamientos urbanos”.

Con lo cual, las crecientes necesidades locales vinculadas tanto con el plano social como con la movilidad, la energía, y el cuidado ambiental, entre otros aspectos, mantienen su vigencia.

En este contexto, las ciudades han adoptado diferentes estrategias para abordar tales desafíos, destacándose el enfoque denominado Smart City que establece puntos de contacto entre el proceso de urbanización mencionado y la aplicación de las nuevas tecnologías a la gestión urbana”.

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¿De qué hablamos cuando hablamos de “Smart Cities”?

En 2016, un investigador de apellido Irungbam recopiló 24 definiciones de Smart City, solamente considerando las elaboradas desde el año 2000. En todo caso, esto muestra tanto el interés en la cuestión como el desacuerdo en torno a sus alcances.

Sin embargo, existe cierto consenso que existen tres factores subyacentes detrás del concepto de Smart City: factor humano (creatividad, diversidad y educación), institucionalidad (política y gobernanza) y tecnología (infraestructura de hardware y software).

En particular, según algunos autores, el término “Smart” se vincula con la aplicación de las nuevas tecnologías generadas por el desarrollo de Industria 4.0 (Internet de las cosas, computación en nube, sistemas ciberfísicos, Big Data y otras tecnologías) con fines de planificación, construcción, gestión, industrialización integrada, informatización, modernización y desarrollo sostenible de las ciudades modernas.

En todo caso, se puede interpretar las iniciativas Smart City como un modo de gestión que busca la mejor asignación de los recursos “hard” (edificios residenciales y de oficinas, redes energéticas, recursos naturales, administración del agua y la energía, ambiente, transporte, movilidad y logística) y “soft” (referido a áreas como educación, cultura, fomento del espíritu emprendedor, innovación e inclusión social, y gobierno electrónico) disponibles en la ciudad.

Desde un punto de vista operacional, a nivel global, se pueden identificar iniciativas y proyectos “Smart” en diversos ejes. Así, por ejemplo, se pueden reconocer proyectos relacionados con movilidad y transporte; gestión de energía, agua, sanidad y residuos; salud; turismo, cultura y ambiente; infraestructura de comunicaciones; gobierno electrónico y desarrollo económico local.

Al mismo tiempo, como cada ciudad enfrenta distintas necesidades y desafíos se pueden advertir diferentes diseños y estrategias de implementación. Sin embargo, y a pesar de este heterogéneo panorama, en principio se podría aglomerar a las ciudades en cinco grupos según el enfoque adoptado.

El primero englobaría aquellas localidades cuya prioridad está en el desarrollo de los servicios esenciales como, por ejemplo, la salud y la atención de emergencias. Un segundo tendría por foco en la resolución de los problemas asociados a la congestión urbana y al transporte. Un tercer agrupamiento enfatiza en la gestión de los servicios urbanos y en el control de la contaminación. Un cuarto está orientado al desarrollo de las competencias digitales de su población a fin de convertirse en importantes centros de negocios high tech. Por último, ciudades tales como Hong Kong y Lusail han invertido importantísimos recursos para convertirse en líderes en esta temática.

En paralelo, y de forma análoga a los procesadores de las computadoras, es posible identificar distintas “generaciones” de Smart Cities, de acuerdo con sus objetivos y el nivel de recursos asignados.  Así, se puede hablar de Smart City 1.0 cuya meta es la automatización de la operación y la incorporación de, por ejemplo, tecnologías IoT (internet de las cosas).  En tanto, las Smart City 2.0 persiguen la integración de los servicios y la incorporación de Apps y servicios web. Finalmente, las Smart City 3.0 que buscan implementar soluciones de gestión autónoma, incorporando, por ejemplo, Data Analytics e Inteligencia Artificial”.

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¿Cómo está Tandil respecto a este concepto? ¿Lo que se está haciendo a nivel local, sobre “Smart Cities” es desde el municipio o del privado?

Si bien gran parte de los desarrollos en la materia se han concentrado en grandes urbes, hay una creciente referencia respecto de la relevancia de la implementación de proyectos “Smart” en el ámbito de ciudades intermedias como Tandil.

En Tandil se han implementado proyectos relacionados con el transporte, la seguridad y la apertura de datos al público que pueden ser considerados “Smart”. Potencialmente, por las características de prestación de servicios locales se podrían incorporar ciertas tecnologías de monitoreo, así como también de recolección de datos.

En términos comparativos, Tandil se podría encuadrar dentro del grupo de ciudades “Smart” enfocado en la gestión de servicios urbanos. Generacionalmente, se podría ubicar a nuestra ciudad como una Smart City 1.0 con atisbos de 2.0”.

¿En qué proyecto está trabajando la facultad respecto a “Smart Cities”? ¿Cuál es tu participación dentro del mismo?

Desde la perspectiva académica de gestión, hay cuatro grandes campos sobre los que se analizan las Smart Cities. La primera, Dimensiones y Proyectos, que se enfoca en identifica las dimensiones de una Smart City y sus interrelaciones, categorizar operacionalmente los proyectos y proponer taxonomías que permitan su comparación directa e indirecta. La segunda, Metodología de indicadores y rankings, busca analizar y caracterizar los mecanismos de evaluación la inteligencia urbana a partir de conjuntos de indicadores referidos a las dimensiones de una Smart City.

La tercera, Estudio de Ciudades Intermedias, procura desarrollar metodologías que permitan vincular un conjunto de indicadores referidos a la medición de la inteligencia urbana con el tamaño de las ciudades. La cuarta, Impactos y sustentabilidad, persigue construir metodologías para evaluar el impacto de las nuevas tecnologías y proyectos sobre las ciudades y discutir tal impacto en términos de eficiencia, valores públicos, calidad de vida y sostenibilidad ambiental.

Esta temática se viene estudiado en el Centro de Estudios en Administración de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNICEN desde 2019, principalmente en los tres primeros ejes enunciados. Hemos presentado artículos y realizado presentaciones en reuniones científicas internacionales. Actualmente participo en dos proyectos de investigación que trabajan académicamente esta temática”.

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