Inversiones: La educación como pilar fundamental a la hora de tomar decisiones

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El mágico mundo de las inversiones

En mi primer columna hice referencia a la importancia de poner en agenda la planificación de nuestras finanzas personales y, a partir de ahí, poder apartar y extraer un margen de ahorro que nos llevará al próximo nivel: EL MÁGICO MUNDO DE LAS INVERSIONES. Ese paso, muchas veces genera miedos, incertidumbres y nos paraliza pero… VAMOS A RECORRERLO JUNTOS!

 

Derribando mitos

Como vimos anteriormente no tener un conocimiento en lo que respecta al mundo financiero hace que nuestro dinero-ahorro pierda valor constantemente, ya que nos exponemos año tras año a brutales índices de inflación y devaluación.

Uno de los caminos para poder resguardarnos financieramente e incluso incrementar nuestro patrimonio es la BOLSA DE VALORES. Pero… lamentablemente hay muchos prejuicios al respecto que no son reales. Por ejemplo: “la bolsa es solo para inteligentes y personas altamente ligadas a la economía”. FALSO. Se trata de ser autodidacta, tener disciplina, constancia y registro en los movimientos, que de poseer un gran título académico. Hoy gracias a internet, conocemos miles de instrumentos y formas de sumergirnos en el mundo financiero de manera GRATUITA. Warren Buffet, el inversor más famoso del mundo, decía: “no tenemos que ser más inteligentes que el resto, tenemos que ser MÁS DISCIPLINADOS que el resto”. Otra de las afirmaciones que suele aparecer es “se necesita muchísimo dinero para invertir en bolsa”. FALSO. Con sólo $1000 (si, mil pesos!) ya podemos comprar activos y empezar a operar, aunque debemos tener en cuenta que las ganancias van a surgir como resultado de la cantidad de dinero que uno invierte. Es decir, no podemos pretender hacernos millonarios invirtiendo montos mínimos, y además de eso, esperar resultados de la noche a la mañana. Nuevamente: PACIENCIA, CONSTANCIA Y DISCIPLINA.

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En definitiva… ¿Qué es la bolsa? ¿Por qué invertiríamos ahí?

Es nada más ni nada menos que un mercado donde se ofertan miles de instrumentos negociables, tangibles o intangibles. Es un punto de “encuentro” entre dos figuras muy importantes para las economías del mundo: las empresas y los ahorristas. Por un lado, las empresas necesitan dinero para alcanzar sus objetivos, y la bolsa es, para este sector, la forma más económica y beneficiosa de hacerlo, ya que consiguen financiarse a través de la emisión de acciones y/o bonos. Por otro lado, nos encontramos con los ahorristas. Aquellos que deseamos obtener una rentabilidad de nuestros excedentes por “prestar” una cierta cantidad de dinero en un determinado plazo.

Para seguridad de todos y todas, hay que resaltar que la bolsa de valores (BYMA para el caso de Argentina) es un mercado regulado por la C.N.V. (Comisión Nacional de Valores) lo cual quiere decir que las operaciones que realiza cada inversor por medio de su agente de bolsa (ALyC) están garantizadas en cuanto al riesgo del pago de la contraparte, liquidación de operaciones y/o riesgo de transacciones. Cabe destacar, que no deja de ser un organismo vinculado a ciertas decisiones políticas, con lo cual, podemos estar de acuerdo o no con sus decisiones. Por último, en este circuito interviene la CAJA DE VALORES, que es el encargado de custodiar los activos y el registro de cuentas de todos los inversores de un modo similar al registro de cuentas bancarias. Este mecanismo permite transferencias rápidas y seguras.

En conclusión, la bolsa de valores cumple una función esencial en el crecimiento de toda economía, dado que funciona como medio para canalizar los ahorros y transformarlos en inversión productiva para empresas privadas, principal fuente de desarrollo de empleo genuino de todo país.

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Por otro lado, nosotros como ahorristas e inversores debemos saber que no hay que incursionar en un negocio o instrumento que no comprendamos. El miedo a perder todo el capital, la sensación de haberse equivocado, puede llevar a la toma decisiones impulsivas y a realizar acciones que tienen como resultado una sustancial pérdida de dinero.

Ante esto es necesario, a la hora de tomar una decisión, pasar por una etapa de “autoconocimiento financiero”, es decir, evaluar que tolerancia al riesgo tiene cada uno de nosotros, partiendo de la base que todos tenemos personalidades y necesidades diferentes. Pero la buena noticia, es que el mercado ofrece un menú apto para cada perfil de inversor. Tema que profundizaremos en la próxima columna!

 

Bernardo M. Rubel

Consultor

Administrador financiero de patrimonios y carteras

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