Martín Castelli: “Desde muy chico me identifiqué con el tipo de personaje que es un músico en la sociedad que vivimos”

En el marco del segmento Tandil Bi+ nos enfocamos también en el rubro artístico, y desde la redacción, dialogamos con un músico, compositor y productor local, que supo desarrollarse en distintos lugares del mundo, pero hace unos años decidió retornar a la ciudad de las sierras más antiguas de la provincia de Buenos Aires para desplegar su conocimiento, experiencia adquirida y pasión.

Martín Castelli
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Mano a mano con Martín Castelli

Se trata de Martín Castelli, más conocido como Martin Van, actual vocalista de Van & The Steps, integrante de la Banda Municipal, y productor dentro de la industria musical.

Al iniciar el recorrido por su historia, el artista local confesó, “me identifiqué con el tipo de personaje que es un músico desde muy chico. El estereotipo del músico en la sociedad en la que vivimos. Me di cuenta de que me sentía cómodo en los referentes que veía. Me encontré en ese camino.

Un poquito más adelante en su línea de tiempo, Martín Castelli comentó sobre su adolescencia y los pasos firmes que comenzó a dar. “Ya tenía bandas y lo hacía de manera seria. No así mis compañeros, así que luchaba bastante con eso y cuando terminé la secundaria tuve la posibilidad de irme a Buenos Aires y la verdad que no me veía estudiando la carrera de músico, no la veía por ese lado y surgió la posibilidad de producción musical, (grabación y producción musical).

Fue en el año 98’ en que el actual productor musical, comenzó su formación académica concurriendo a dos escuelas de música en simultáneo.

Destacó que esto fue posible gracias al apoyo de su familia, “que si bien no entendían mi camino artístico porque ninguno viene de ese rubro, me apoyaron y me bancaron esa inquietud y yo en realidad elegí eso, porque no quería ir a un conservatorio o un lugar así, no me sentía cómodo con la mirada de ese tipo de lugares, y encontré esto y me metí a estudiar sobre todo para tener más herramientas como músico, para ser más completo. Ya había ido a algunos estudios y me había costado entenderme con los técnicos del lugar porque yo quería transmitirles una idea y no tenía ni vocabulario ni lenguaje técnico por supuesto”.

Dentro de su nueva cotidianeidad, Martín se fue encontrando con nuevas personas que lo conducirían a meterse de lleno en la industria, pero esta vez, más concretamente a emprender y aplicar los nuevos recursos adquiridos en su formación.

“Yo emprendí ese viaje con una búsqueda, que si bien la búsqueda iba por el lado de trascender con mi banda, que tocaba en ese momento. Sabía que tenía que estudiar algo. Me volqué concretamente, por la carrera de técnico de grabación y producción musical, y en una de las dos escuelas en las que estudié, por las coincidencias y los azares de la vida, conocí a una persona que vivía en Buenos Aires”.

Un amigo, que me llevaba hasta la parada de colectivo, donde estudiábamos. Estaba lejos de la parada de colectivo, y él andaba en auto y me alcanzaba hasta ahí. En esos trayectos, que hacíamos dos o tres veces por semana, un día charlando me comentó que tenía una casa en Flores, que la tenía como dividida con un vidrio, como ‘medio estudio’, pero que solo no podía encararlo a ver si no me interesaría comprar unos equipos y abrir un negocio.

Fue en ese momento cuando empieza a incursionar en el negocio de la industria musical, y a recorrer el camino emprendedor.

“Así que, ahí empezamos a trabajar. Compramos unos equipos, pedimos un préstamo. Bastante chico, ya te digo, la casa era de este pibe, estaba ya armada, no hubo que hacer ninguna refacción ni nada, solo comprar unos equipos”.

A su vez, el ya entonces productor, brindó algunos detalles de cómo vivió la nueva aventura y desafío de montar un estudio a finales de 90’ con las herramientas que la era analógica ofrecía. “En ese momento no se usaban compus para grabar, te hablo del año ese 98-99. Así que, empezamos a trabajar y bueno, ahí estuve diez años. En un momento trabajamos bastante, nunca pudimos hacer una diferencia económica y yo me estresé bastante porque trabajábamos muchas horas”.

“El trabajo en estudio es muy demandante. Tuve que relegar parte de bandas. No tenía tiempo y tampoco había un rédito económico que nos quedara. Así que en paralelo se dio que el dueño de la casa, mi socio de ese momento, me dijo, ‘mira, esto no está funcionando para ninguno de los dos’. Teníamos trabajo, pero económicamente no rendía, así que me dijo de separarnos, de llevarme unos equipos y para mí también fue una puerta de volver a tocar”.

Las vueltas del 2000

Con algunos equipos bajo el brazo, Martín Castelli emprendió un nuevo rumbo, que lo llevaría una vez más a estar cerquita del músico, que el niño interior seguía vislumbrando en la figura adulta en la que se estaba convirtiendo.

“Me fui a trabajar a mi casa con algunos clientes que había pegado onda y hacía lo que podía. Ahí me puse a estudiar música, hicee la carrera de músico profesional con orientación en guitarra y me orienté más hacia eso. Igual siempre seguí trabajando, grabando más como freelance o cosas que fueron saliendo”.

Tiempo después, el artista decidió traspasar las fronteras con sus recursos a cuesta, y partió rumbo a España bajo la famosa premisa de “probar suerte”.

Quería trabajar un poco de esto allá. Me costó un montón, estuve dos años y me volví y en el 2010. Cuando volví vine directamente para Tandil que tenía un lugar donde estar, así que ahí le hice una propuesta al Municipio para hacer un disco compilado de los grupos que estaban sonando en ese momento.

El disco que marcaría un antes y un después en la historia del productor musical local, fue integrado por doce bandas tandilenses como Palmeiras, Fission y decenas de artistas locales.

Firme en la tierra que lo vio crecer, Martín Castelli comenzó a desarrollarse específicamente como productor musical con artistas locales. “Empezaron a salir trabajos, ahí trabajé con un montón de grupos, me hice ver un poco, yo ya como hacía mucho que trabajaba en el rubro, en el ambiente de alguna forma era conocido, sobre todo dentro del ambiente del rock y de la música, así que enseguid la gente me conocía quería grabar. En ese momento no había nadie más que lo hiciera y me llamaban, yo tenía un espacio muy chiquito, pero empecé a trabajar mucho, y ahí ya me quede acá, en Tandil”.

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