Nace Cooperativa El Núcleo

“El surco de tu destino. La alegría de sembrar. No te la pueden quitar. Es tuya, de nadie más”, cantaba Víctor Jara. “La pala” es el título de la canción. Tal vez uno de los mayores símbolos del trabajo. En eso andan los integrantes de una nueva cooperativa que surge en Tandil. Andan sembrando su propio destino. Y se les nota la alegría de volver al trabajo, contagian las ganas de emprender este desafío. ENE dialogó con uno de sus integrantes, Sebastián Gere.

Cooperativa El Núcleo
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Cooperativa El Núcleo: La semilla

“La idea de conformar la cooperativa nace de charlas que tuvimos con el intendente Lunghi, cuando intervenía en el conflicto de Loimar para ver cómo se podía resolver”, rememora Sebastián.

“En una de esas charlas quedó que él tenía la idea de que se hagan las baldosas vainilla, porque el municipio tiene que comprar porque hay muchas veredas para arreglar. Quedó ahí la idea. Nosotros siempre estábamos enfocados en el conflicto de Loimar, nuestro objetivo era otro, yo soy ex delegado de Loimar. El objetivo era recuperar los laburos”, agrega.

“Una vez finalizado el conflicto, la mayoría de nosotros fuimos despedidos. Volvimos a charlar con Marcela Petrantonio -secretaria de Desarrollo Productivo y Relaciones Internacionales de la comuna-, con quien siempre tuvimos comunicación, siempre nos recibió. Recuperamos entonces la iniciativa de conformar la cooperativa. Teníamos la idea de hacerla para más compañeros, ese era el objetivo. Cuando nos empezamos a conformar  se hizo un estudio de mercado para ver para cuántos podía rendir el laburo y entendimos que no daba para todos, que daba más o menos para seis. Para hacer las baldosas, para exterior, interior y algunos trabajos de premoldeado. Hablamos con los compañeros para ver si estaban interesados en concretar esa idea, y se entusiasmaron así que le dimos para adelante”.

Avances & concreciones

Todo sueño requiere de una estrategia para cristalizarse. Y también de saberes y conocimientos, que los integrantes de la cooperativa están incorporando, valorando profundamente los aportes de la comunidad.

“Primero se hizo el estudio para saber si era un trabajo que podía rendir. Nosotros creemos que sí porque en construcción siempre hay laburo, hay mucho trabajo”, explica Sebastián.

“Vimos qué necesitábamos, buscamos las herramientas que vamos a utilizar, nos conectamos con gente de Buenos Aires, donde vamos a comprar los moldes, y algunas estanterías que precisamos para hacer las baldosas. Con algunos compañeros compramos otras herramientas, trompo, materia prima. El municipio con la gente de la Secretaría de Producción nos conectaron con un programa para ayudas a empresas que se inician, para comprar herramientas que se suman a las que compramos nosotros con parte de nuestras indemnizaciones. También colaboraron con los trámites del Inaes, hablamos con gente de provincia que nos fue guiando. Nos ayudó mucha gente de Tandil, Nicolás Carrillo, gente de Radio Tandil nos dio una mano, que también inició su cooperativa. Nos explicaron cómo es el proceso porque el trámite es virtual en el Inaes, ya está iniciado, todavía no tenemos la matrícula.  Después conseguimos el espacio, alquilamos un galpón en Colectora Macaya al 1900. Ya con el galpón, las materias primas, empezamos a avanzar a paso firme, ahora estamos a la espera de las herramientas para hacer las baldosas”, describe.

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La vigencia del ideario cooperativo

Son múltiples las diferencias que el grupo está vivenciando en relación a esta nueva organización del trabajo, en comparación con la anterior situación de ser empleados de una firma: “Ahora nosotros tenemos que planificar cuánto vamos a producir, qué vamos a producir, cómo, ver los costos, aprender a sacar precios, más la parte comercial. Una cosa es ser empleado, ir hacer tu trabajo, cumplir y ya está. Acá nosotros tenemos otras responsabilidades. Además de trabajar tenemos que vender, entonces tenemos que ver cómo vamos a comercializar nuestros productos, usar nuestro ingenio. Está bueno porque podemos usar nuestra creatividad, se disfruta mucho. Estamos dispuestos a aprender, no tenemos miedo, todo curso que sale lo aprovechamos. También las experiencias que nos comparten. Es un crecimiento, es algo nuevo y tenemos mucho por aprender. Tenemos mucho compañerismo, vamos por el mismo objetivo”, analiza Sebastián.

Hecho en Tandil

“Los productos que vamos a ofrecer son baldosas para interior y exterior, como por ejemplo las baldosas vainilla. Todo tipo de baldosas que se necesitan para vereda. Pero también hay una gran variedad de baldosas que vamos a hacer para interior. Ahora compramos tres tipos de moldes, porque todo requiere inversión. También estamos haciendo dinteles de todas las medidas. Y unas losetas que son para patio o entrada de auto”, enumera Gere.

Perspectivas

El primer objetivo que se habían planteado ya lo están logrando: “Nos sabés la alegría que es para nosotros haber vuelto al trabajo. Tener trabajo, por las grandes dificultades que hay para reinsertarse, conseguir un trabajo en blanco, por la situación que está pasando el país, la ciudad”, manifiesta.

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En cuanto a las demás metas que se han propuesto Gere menciona: “Lograr que nuestro producto se posicione bien en el mercado, que nos reconozcan, así generar nuestros ingresos, brindar un producto de calidad”.

“La idea a futuro es que podamos asociar a más compañeros a la cooperativa. Hoy arrancamos seis, pero funcionando a pleno estaría bueno generar más trabajo, el objetivo más grande. Ojalá podamos dar oportunidades como las que estamos teniendo nosotros”.

“Volver a tener trabajo, después de haberlo perdido, es un gran cosa. Estuvimos trabajando en negro y en cambio, esta es una oportunidad de generarnos nuestros propios puestos de trabajo con nuestro esfuerzo. Demostrar también que los trabajadores podemos llevar adelante un lugar de trabajo organizado, sin jodernos entre nosotros, empujar y ganar, apostar a ganar. Somos trabajadores que queremos vivir tranquilos, que es lo que se merece la persona que sale a trabajar. Vivir bien con la familia, darles la mejor educación a nuestros hijos. Vivir, comer, poder comprar la vestimenta que se necesita. Viste que un trabajador no pide más, cuando puede darse un gusto dárselo. Estamos con mucha esperanza de que esto funcione”, concluye.

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