La “incertidumbre” de los comerciantes

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Preocupación en los comerciantes

Tal como hace un año, toda la nación se encuentra inmersa en un confinamiento casi total, dónde solo las personas esenciales y casos específicos pueden circular. Debido a la fuerte suba de los casos positivos de COVID-19, el Presidente, Alberto Fernández, decretó nueve días de “encierro”, a los cuales los tandilenses no pudieron escapar.

Esta medida perjudica a la gran mayoría de la población como, por ejemplo, a los trabajadores y las trabajadoras que viven de la plata que juntan en el día a día. A la par, hay un sector que ya viene muy golpeado: los comerciantes, que, si bien estaban en desacuerdo con algunas de las restricciones impuestas durante la fase dos en Tandil, muchos agradecían el hecho de poder seguir abiertos.

Tiendas de ropa/calzado, jugueterías, gimnasios y peluquerías son solo algunos de los damnificados que, según el Decreto de Necesidad y Urgencia, deben permanecer cerrados por tres días hábiles, hasta el momento.

“La gente no da más. Estamos sumamente preocupados, sumamente endeudados y sin encontrarle salida a todo esto”, explicó Celeste De Araujo en una entrevista exclusiva con Enfoque de Negocios.

De Araujo es dueña del local de venta de ropa “De Celeste” que se ubica en Sarmiento 565 y una de las administradoras de Comercios Unidos de Tandil que surgió en marzo de 2020 y engloba a más de 400 comercios.

Este colectivo nació con el propósito de brindar ayuda y contención en un principio y luego mutó para ser lo que es hoy en día, un grupo que gestiona sus necesidades ante el Municipio tandilense, ya que “no nos sentimos representados por nadie”, manifestó.

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En relación a la medida anunciada por el Gobierno nacional, Celeste comentó que muchos negocios pretenden abrir y otros prefieren abocarse a las ventas online.

Sin embargo, algunos eligen acatar la orden y permanecer cerrados porque “hay un gran temor hacia las multas”.

 

Incertidumbre

Esa palabra utilizó De Araujo para describir la situación de los comerciantes tandilenses en este contexto. “No sabemos para donde salir, el año pasado fue tremendo y este es peor”, agregó.

Por otra parte, hizo alusión a la realidad que viven desde el comienzo de la pandemia y aclaró que los agarró a todos con la mercadería comprada y con los cheques tirados. En consecuencia, “se generaron muchas deudas que durante todo el año la mayoría no las pudo acomodar”.

A su vez, afirmó que se encuentran “otra vez con la rueda detenida y con la necesidad de vender” y que los negocios medios abiertos -en referencia a las restricciones de la fase dos- no sirven porque el mostrador en la puerta “nos hizo tener una baja, aproximada, de entre el 80% y el 90%, ya que la gente no compra desde la puerta y tampoco lo hace de forma online”.

Para finalizar, realizó una breve reflexión y concluyó que, desde Comercios Unidos de Tandil, no consideran que los contagios se lleven a cabo en los comercios, pero si creen que un gran foco de propagación del virus se da en las fiestas clandestinas, las reuniones y las juntadas. En otras palabras, “las mezclas de masa de gente es la que nos lleva a estos contagios”, sentenció Celeste De Araujo.

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