“Asistimos a una crisis del periodismo en términos generales”

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“Asistimos a una crisis del periodismo en términos generales”

La aparición de Internet y de las nuevas tecnologías cambió las reglas dentro del mundo de la información y la comunicación. Pablo Zamora, Licenciado en Comunicación Social, periodista y docente en la carrera de Periodismo de la Facultad de Ciencias Sociales de Olavarría, explicó en diálogo con ENE los motivos de este momento de transición, las consecuencias del cambio y el impacto en las condiciones laborales en los medios.

Con la aparición de las redes sociales y las nuevas tecnologías, el escenario del mundo del periodismo y la comunicación se reconfiguró. Hoy, los medios tradicionales buscan la forma de adaptarse a nuevas reglas, mientras muchas instituciones, empresas y figuras públicas prescinden de los diarios, la radio y la tv para comunicarse con el público y brindar información.

En diálogo con ENE, el Licenciado en Comunicación Social, periodista y docente en la carrera de Periodismo de la Facultad de Ciencias Sociales de Olavarría Pablo Zamora explicó las principales consecuencias de la aparición de la tecnología, cómo se van adaptando los medios y cómo influyó el cambio en la credibilidad de la información.

 -¿Cuáles son las nuevas herramientas tecnológicas que impactaron en la tradicional forma de hacer periodismo y comunicación?

-Sin dudas, Internet y de ahí en adelante los dispositivos y aplicaciones que surgieron con el avance de las nuevas tecnologías. Lo podríamos resumir en los teléfonos celulares, mediante los cuales tenés desde procesadores de textos, cámara de fotos, de video, hasta la posibilidad de transmitir contenidos en tiempo real.

-¿Cuáles fueron las principales consecuencias de su irrupción?

-Como todo, tiene lo bueno y lo malo. Por un lado, ganás en instantaneidad, en la posibilidad de obtener información, registrarla en diversos formatos y emitir inmediatamente, que sin estas tecnologías sería imposible. Por otro, afectó al periodismo en cuanto a la calidad de la información y a las condiciones laborales de los periodistas.

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-¿Por qué los medios tradicionales tuvieron que cambiar su forma de trabajar y de qué forma lo hicieron? ¿Cómo se adaptan las instituciones y empresas?

-Tuvieron que cambiar porque no les quedó otra. Igualmente, todavía están viendo cómo adaptarse y ser competitivos. Los ejemplos más claros de estos cambios son los diarios en papel y la televisión, que se ven muy afectados por las nuevas conductas de las audiencias y eso se refleja en la caída de ventas y de rating. Los hábitos de consumo son otros, y todavía se está viendo cómo hacer rentables a los nuevos medios como los portales de noticias, por ejemplo.

En esa búsqueda, lo que más se vio afectado hasta el momento son las condiciones laborales de los periodistas, que pasaron a convertirse en lo que se denomina “multitarea”, es decir, el trabajador de prensa que antes iba a cubrir un hecho y sólo tenía que juntar información y sentarse a escribir, hoy además debe sacar fotos, registrar en video, en audio, editar, y todo eso lo más rápido posible y por el mismo salario. El resultado, claramente, deriva en menos calidad informativa y más explotación laboral.

Frente a este panorama, algunas instituciones y empresas, que además saben que esos mismos periodistas deben publicar entre 20 y 30 noticias diarias en esas condiciones, han advertido la posibilidad de crear sus propias oficinas o gabinetes de prensa, que generan sus contenidos ya adaptados a esos nuevos medios. Las gacetillas llegan a las redacciones con el mismo estilo de las notas periodísticas: título, bajada, foto y epígrafe. Lo único que hacen los periodistas, muchas veces, es copiar y pegar. Eso beneficia a las empresas e instituciones, pero perjudica al periodismo.

-¿Cómo influye el cambio en la credibilidad de la información?

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-Influye de manera negativa. Hoy se puede advertir que los nuevos medios digitales, con tal de tener la primicia, publican información sin chequear o consultan a una sola fuente. Ni hablar de los que copian y pegan gacetillas. Ahí hablamos de propaganda, no de periodismo. Pero en las actuales condiciones de trabajo de muchos periodistas muchas veces no les queda otra.

Entonces, asistimos a una crisis del periodismo en términos generales, de cómo hacer rentables a los medios y al mismo tiempo ser creíbles haciendo buen periodismo. Es una encrucijada. Asistimos a un momento de transición, dónde además entran en juego las redes sociales, que no sólo ofrecen información de dudosa procedencia sino que se llevan gran parte de la torta publicitaria que antes solamente estaba destinada a los medios tradicionales de comunicación.

-¿Está realmente cerca el final del diario de papel?

-La muerte del diario en papel ha sido declarada desde hace varias décadas. Primero con la llegada de la radio, luego de la TV y ahora con los nuevos medios. Sin embargo, a pesar de atravesar momentos difíciles y una fuerte caída de lectores, los diarios en papel siguen siendo para muchos los medios más creíbles.

El problema es que muchos no se adaptaron a los nuevos tiempos, no advierten que conservan herramientas que los nuevos medios no tienen, es decir, tienen 24 horas entre edición y edición, y en ese tiempo deberían generar contenidos que ganen en profundidad, en mayor consulta de fuentes, en investigar, algo que no hacen los nuevos medios. El diario en papel, a mi criterio, todavía tiene posibilidad de subsistir, tal vez no todos, pero para eso deben hacer periodismo en serio, identificar bien a sus audiencias, y generar contenidos de calidad que los distinga del resto.

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