La ciudad, ya incluida en las rutas del vino de la Provincia de Buenos Aires, emerge como una zona vitivinícola en potencia. Enfoque de Negocios dialogó con la bodega Cordón Blanco, pionera en la producción de vino de Tandil.

En la actualidad hay 180 hectáreas de viñedos en la Provincia de Buenos Aires que se extienden principalmente sobre las localidades de Coronel Pringles, Pigüé, Chapadmalal, Médanos, Saldungaray y Tandil. En nuestra ciudad, la producción de vinos se encuentra en expansión y cada vez son más los que se animan a instalar su viñedo en medio del paisaje serrano pero el ejemplo con mayor antigüedad es la empresa de Viñedos Cordón Blanco que comenzó en 2008 como un emprendimiento familiar de los hermanos Lucas, en un predio ubicado en la zona de La Elena. Actualmente esta bodega produce entre cinco y siete mil botellas de vinos, entre las que se destacan las variedades de Cabernet Franc, Merlot, Sauvignon Blanc, Syrah y Carmenere.

En un primer momento, el emprendimiento fue impulsado por dos profesores de Enología de Matías Lucas, uno de los tres hermanos que conforman la sociedad. Los referentes que insistían con la posibilidad de producir vino en Tandil, argumentaban que la ciudad tenía un clima muy parecido a zonas productoras milenarias como, por ejemplo, el sur de Francia. Finalmente los estudios climáticos, que se llevaron a cabo en Mendoza, dieron luz verde a la viabilidad del proyecto y destacaron a la ciudad como apta para la viticultura. Así fue que en 2008 Matías junto a sus dos hermanos, Valeria y Mariano, compraron la primera tanda de plantas, que desde entonces viajan en óptimas condiciones desde Mendoza hacia los dos viñedos de la empresa: uno en La Elena y el otro en Don Bosco. “La vid es famosa por el estrés hídrico, por la poca irrigación, y si bien Tandil tiene mucha agua de lluvia el corrimiento de agua generado por el sistema serrano permite palear la situación del exceso de humedad” explicó Matías, que desde hace 10 años se dedica a la enología.

En 2010 fue la primera cosecha verde, de una hectárea y poco más, con el resultado de quince botellas que fueron distribuidas entre la familia. La segunda producción fue de aproximadamente 100 botellas y ya en 2012 se lanzó la primera tanda comercial de 200 botellas, entre todas las variedades cosechadas. Desde entonces, la marca se exhibe en vinotecas, restaurantes y supermercados de Tandil,  a un precio accesible que invita a degustar un vino nacido entre las sierras. “A corto plazo queremos instalarnos en el mercado fuera de Tandil, hemos vendido a La Rioja, Rosario, Buenos Aires, La Plata y también en Mar del Plata aunque actualmente el 70% de la producción se comercializa a nivel local” señaló Matías.

Además de vinificar su producción, en la bodega Cordón Blanco se vinifica la cosecha del viñedo perteneciente a Siempre Verde, la Estancia Alojamiento ubicada en la ciudad vecina de Barker. Además, en la zona, son múltiples los viñedos familiares que crecen con el objetivo de producir de acá a algunos años un vino cosechado en la ciudad. “Lo que nosotros estamos haciendo es una especie de zonificación, eso lleva muchos años y a veces la gente no lo entiende. Desarrollar una zona no es fácil, desde el punto de vista de suelo es una planta que no podes apurarla tenes que esperar que se adapte a un clima donde nunca se hizo esto” aseguró.

La posibilidad de contar con viñedos a tan solo unos minutos de la ciudad se convierte en un atractivo tanto para el turista como para el local, quienes pueden visitar los predios de Cordón Blanco y, en caso de avisar con anticipación, disfrutar allí de una degustación de vinos y gastronomía gourmet. El crecimiento vitivinícola se hace oír desde hace unos años y quizá la muestra más clara sea la Expo Vinos Tandil, organizado por Alejandro Martínez. A su vez, el pasado seis de julio se desarrolló por primera vez una exposición de vinos de autor en Tahona Resto Bar. Por su parte, la Provincia de Buenos Aires anunció recientemente el interés en potenciar la producción de vinos a través de una mesa sectorial que estimule el crecimiento de los viñedos de esta región.

En este panorama y a pesar de los diferentes obstáculos que le ha tocado sortear en un sector como el vitivinícola, Cordón Blanco emerge como el vino pionero de Tandil, con la convicción de que en esta tarea son fundamentales las palabras pasión y paciencia.

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