En medio de la crisis y sin datos certeros sobre los fondos con los que contará el área de salud en 2019, ENE charló con Gastón Morando y Matías Tringler sobre la situación actual y qué se espera para el próximo año.

Con un alza de precios del 6% en septiembre –la más alta del año- y una inflación interanual que se calcula, según la tendencia, cercana al 41 por ciento, cualquier presupuesto aprobado para el 2018, con cálculos del 15%, quedó obsoleto. Y mientras cada una de las áreas afectadas busca terminar este año de la mejor manera posible, las expectativas sobre lo que sucederá con los fondos para el año que viene se encuentran suspendidas y a la espera de lo que se vote en el Congreso Nacional. Para conocer cómo enfrenta el Sistema Integrado de Salud Pública (S.I.S.P) de Tandil a devaluación y el achique de los fondos, ENE charló con su presidente, Gastón Morando y su vicepresidente, Matías Tringler, quienes resaltaron que el foco está puesto, principalmente, en optimizar los recursos existentes y a la vez poner énfasis en generar recursos propios con el objetivo de completar este año con el menor impacto posible y prepararse de la mejor manera para el 2019.

-¿Cómo impactó este año la inflación en la planificación y ejecución del S.I.S.P?

Gastón Morando: -Tanto en salud como en cualquier área del Estado -municipal, provincial, o nacional- los supuestos básicos sobre los cuales se constituyeron las partidas quedaron sin utilidad y, por lo tanto, el presupuesto como herramienta de gestión perdió relevancia, fuerza. ¿Por qué? Porque tenías una estimación de cuál iba a ser el incremento de tus gastos de funcionamiento asociado a la inflación estimada que no se cumplió; tenías una idea de cuánto ibas a destinar a recomposición salarial fruto de negociaciones con el sindicato que tampoco se cumplió. Y también impacta en el hecho de que hay una pequeña transferencia de gente que se atendía en la salud privada y que pasa a atenderse en la salud pública. Entonces teníamos un instrumento para un contexto económico, social y político que ahora cambió y que por lo tanto ya no es del todo funcional.

-¿Qué especificidades se dan en el área de salud?

G.M: -Si bien esta conclusión sirve para cualquier área, en el caso de salud tiene algunas especificidades. En el S.I.S.P, como en general en cualquier organismo público vinculado a la salud, un porcentaje muy alto del presupuesto es gasto en personal. Se establece una negociación con el sindicato y se llega a un acuerdo que supera lo que vos habías previsto presupuestariamente, y ya ahí tenés un desfasaje. Nosotros, al día de hoy, ya llegamos a una pauta de recomposición que supera en bastante lo previsto. Y encima no somos actores determinantes en la negociación porque la negociación con el sindicato en general depende de la Secretaría de Gobierno y por lo tanto se transforma en una variable casi independiente. El 80 por ciento del presupuesto del SIS es gasto en personal.

¿Y el resto?

G.M: -El otro 20 por ciento son gastos de funcionamiento. Ahí tuvimos incrementos muy importantes en la adquisición de medicamentos, en los reactivos y en general en todos los insumos.

-¿Cuál fue el impacto a nivel operativo? ¿Cómo afectó al funcionamiento cotidiano del hospital?

G.M: -El control de gastos en general y en particular, en cada rubro, ahora es mucho mayor. Y en algunos casos consideramos medidas por ahí que en situaciones de normalidad no las consideramos como por ejemplo, ante una obra social que te paga muy poco por un determinado servicio, derivamos al paciente. Un ejemplo puede ser un estudio de laboratorio de un paciente ambulatorio.

Matías Tringler: -Quiero aclarar, para que no se malinterprete, que en realidad las obras sociales, sobre todo las sindicales, tienen una forma de pagarle a los entes públicos como un hospital y otra a los privados. Es decir, le paga a un laboratorio privado un valor que le resulta rentable mientras que los valores con los que le paga al hospital público son del año 2015, lo que hace que se vuelva deficitario y el hospital termina subsidiando una obra social que no es lo que corresponde. Entonces, lo que se hace es derivarlo al centro privado.

G.M: -El S.I.S.P, excepto en casos de urgencia, no está obligado a actuar a perdida. Y después, por otro lado, nosotros ponemos mucho más énfasis en tratar de recaudar más a través de obras sociales, seguros, y demás, y cuidar muchísimo el gasto. Y, por otro lado, teníamos previsto presupuestariamente toda una serie de designaciones de personal, profesionales de distintas especialidades,  que las hemos tenido que suspender.

-Eso es un impacto concreto.

M.T: -Sí.

-¿Se piensa en invertir en mejoras en tiempos como estos?

G.M: -Bueno, nosotros compramos aparatología, por ejemplo. También afrontamos la licitación para cambiar dos ascensores que están en mal estado, un hecho bastante conocido. Hicimos una licitación, tuvo problemas porque se presentaron dos oferentes, uno de los cuales le faltó presentar unos elementos que eran causal de rechazo. Y el otro no pudo sostener la oferta porque cayó en el medio del aumento del dólar. Se cayó. Organizamos otra. Y de una a otra hubo un aumento como de un millón de pesos en la obra. Entonces tenés, como en cualquier obra pública de la Secretaria de Planeamiento de Obras Públicas -que están atrás de convenio con Nación- un incremento importante de los valores. Lo mismo pasa con la aparatología. Hay aparatos que se evalúan en dólares. Nosotros queremos comprar, hicimos una licitación para comprar un Arco en C, que es un aparato muy importante para las operaciones. Y  vamos a terminar pagando bastante más de lo que era el presupuesto original. Pasamos de dos millones 600 mil a tres millones 300 mil, una cosa así.

-¿Y cómo se hace con un presupuesto tan acotado? ¿Se financia?

G.M: -Tenés que posponer cosas, o las tenés que suspender, como nos sucedió con algunas designaciones. Tenemos un cuidado mucho mayor con las horas extra y nos replanteamos prioridades. De todas maneras hay determinadas cosas que tenemos que hacer sí o sí y las avanzamos, como por ejemplo los ascensores. Una obra del tablero eléctrico que estaba prevista; eso ya estaba previsto y se hizo. Pero justamente este año el componente más importante del S.I.S.P es el Hospital Santamarina que tiene ciento nueve años y tiene problemas. Tuvimos que hacer una obra de gas para asegurar que no hubiera ningún problema.

M.Y: -La realidad es que estas crisis, que no es la primera ni va a ser la última seguramente, requieren de mucho esfuerzo de muchas partes. La verdad es que estamos logrando ya llegar a casi mes 10 sin que hayamos visto resentido realmente el servicio. Al contrario, me parece que hasta dando más servicio en número de gente y demás. Y eso es un esfuerzo no solo nuestro, es un esfuerzo de todo el personal que trabaja que sabe que tendría que tener otra persona más que no se pudo incorporar por el recorte con esta precaución de los gastos, las restricciones que pusimos para solventar las crisis. El esfuerzo de los trabajadores en ese sentido e inclusive de proveedores de muchos años que confían en el S.I.S.P, en el Municipio. Y que por ahí también nos vamos atrasando con algunos proveedores y nos siguen dando servicio. Eso también es un esfuerzo. Si pensamos ¿cómo puede ser que siga funcionando todo? Bueno, es por el esfuerzo de muchas partes.

-¿Qué expectativas tienen para el año que viene en relación al presupuesto, considerando que se habló de un aumento que iría a la par de la inflación?

G.M: -Es muy difícil que cualquier persona, incluso que cualquier economista, diga cuál va a ser la inflación del año que viene, aunque sí tenés un marco de referencia. El Ministerio de Economía de la Nación ha dicho que la pauta es del 23 por ciento y un dólar de 40. Son datos que no podés soslayar. Aun en un contexto de crisis, son los datos que tenés para tratar de construir tu presupuesto. Ahora, nosotros tenemos el presupuesto provincial que es un dato central. En el caso de Tandil, alrededor del 50 por ciento son recursos provenientes de la coparticipación y el 50 por ciento restante es de recursos propios, por lo tanto es una parte muy importante la que tenés que saber cuánto es. Y por otro lado, tenés la idea de cuál es el coeficiente único de distribución, que es el que dice cuánto va a recibir por transferencia de coparticipación cada uno de los 135 municipios de la provincia de Buenos Aires. Tenemos una estimación pero el dato definitivo lo tendremos en enero del año que viene.

M.T: -Si preguntás una sensación, pareciera que hay más certidumbre y más realismo en cuanto a la inflación y el dólar con respecto a lo que pasaba al principio de 2017 o final del 2016 cuando se fue cambiando el presupuesto. Nosotros, como S.I.S.P, lo que podemos hacer en estas situaciones es optimizar recursos. No podemos recortar, primero porque damos salud, pero si tratamos de optimizar: desde las horas extras de un personal, desde medicamentos que hay que entregar, desde estudios de laboratorio que uno no tiene que hacer… Tenemos reuniones constantemente con todas las áreas para tratar de ser lo más eficientes sin repercutir en la calidad del servicio, lo más eficiente posible en lo que hacemos. Es la única variable que tenemos de aprovechar mejor el presupuesto. Ponemos mucha fuerza y energía en eso.

-¿Cómo genera el S.I.S.P. recursos propios?

G.M: -Por ejemplo con algún fondo afectado con disponibilidad transitoria, que es un fondo afectado que solamente se puede gastar para el fin para el cual fue creado. Tenés fondo afectado y fondo de libre disponibilidad. El de libre disponibilidad lo aplicás para lo que quieras. El fondo afectado se puede aplicar solamente para eso. Nosotros tuvimos en alguna circunstancia fondos transitoriamente con excedentes y lo hemos puesto a plazo fijo para que rinda. O sea que estamos haciendo todo lo posible por que el nivel de recursos y el nivel de ingresos crezcan y por los gastos tratar de controlarlo.

M.T: -De hecho, la recaudación a obras sociales y seguros es récord este año. Hay un esfuerzo enorme por facturar, porque el profesional entienda que a pesar de ser un hospital público los recursos que entran por obras sociales son fundamentales, entonces dependemos del compromiso de toda una cadena para lograr facturar y después que del otro lado también paguen porque también impacta.

-¿Hay perspectivas de crecimiento para el SIS?

G.M: -Estamos con dos proyectos que en algún momento los vamos a concretar. Uno es el tratar de llegar a un convenio con PAMI por el geriátrico de vela, que es muy importante. Eso va a significar bastante más recursos para nosotros de lo que estamos cobrando hoy. Y después estamos con un proyecto también de avanzar en internación domiciliaria.

M.T: -Digamos que tenemos el servicio pero no estamos todavía abiertos a obras sociales. Hay una idea de crecer en todo sentido. En el paciente que no tiene obra social, que es nuestro principal sujeto en cuanto a importancia de darle cobertura, pero también a medida que podemos el paciente con obra social que quiera un servicio que nos elija, que lo pueda optar también. Y eso termina generando otro ingreso más que no estaba. Son pequeñas unidades de ingresos que vienen bien.

-¿Cómo analizan el futuro del S.I.S.P?

G.M.: -Creo que es muy importante resaltar lo que el Gobierno Municipal dijo: que aun en un contexto de grandes restricciones, de grandes complicaciones, todo lo que tenga que ver con Desarrollo Social y Salud no se pueden tocar, son dos áreas prioritarias. Esta es una definición política de prioridades muy importante, porque si Salud hubiera entrado en las generales por ahí hoy estaríamos más complicados.

En el caso de Tandil nosotros tenemos un sistema que luego de distintos estadios finalmente se constituyó en un S.I.S.P. Es un sistema realmente integrado. En muchos lugares ocurre que hay fragmentación entre los distintos componentes de la salud. Por ejemplo en un hospital provincial, que una parte depende de provincia y los centros de atención primaria dependen del municipio, y no hay buena articulación. En Tandil nosotros estamos todos dentro del S.I.S.P., salvo una pequeña parte que sería el ex dispensario con el cual tenemos trato, forman parte de nuestras reuniones y el CTA con el cual tenemos convenio también. El nuestro es un sistema realmente integrado donde tenemos reuniones una vez por semana de todo el equipo. Y al haber integración hay buena comunicación, mejora la implementación de los programas, hay conocimiento de cuál es el rumbo. Todo eso es algo positivo. Al tener un sistema integrado tenemos bastante autonomía porque tenemos un presupuesto propio y a su vez unas condiciones para gestionar bastante buenas comparado con muchos otros lugares. Eso ayuda bastante. Ese es un elemento que está presente acá y lo ha dicho en su momento la ex ministra Zulma Ortiz, cuando comentó que el Sistema Integrado de Salud pública de Tandil era un ejemplo.

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