ENE entrevistó al decano de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNICEN, doctor Alfredo Rébori, para reflexionar sobre la incidencia de la pandemia en la economía. En la primera parte se refería a los aspectos vinculados a la microeconomía. En este  segundo segmento analiza los aspectos relacionados a lo macroeconómico.

En lo concerniente al análisis a nivel macroeconómico Rébori sostiene que “adquiere relevancia la suma de los valores agregados generados por el conjunto de empresas -más algunos otros conceptos-, así tenemos un cálculo que se asemeja al denominado PBI”.

“Justamente –explica- el PBI es un flujo que se genera día a día, y cuantas más restricciones a la circulación, menos intercambio, más caída del PBI coyuntural, pero también ante el cierre esperado de las empresas, más caída del PBI potencial o futuro con el consecuente deterioro del tejido empresarial -de por si más o menos escaso en la Argentina-”. 

Por otra parte consultamos al decano sobre las medidas gubernamentales que pudieran resultar oportunas para este contexto. En este sentido el profesional señala: “Nos hemos centrado en la oferta de bienes y servicios; para la demanda, los gobiernos tienen herramientas para estimularla, sujetos a ciertas restricciones, a través de los ahorros que la economía tenga para su inyección -ahorro fiscal, ahorro privado, ahorro externo-. Argentina, carece de esos ahorros -salvo por el superávit comercial, que ahora seguramente se esté reduciendo por caída tanto de exportaciones como de importaciones- con lo que el margen de manejo es reducido. De todos modos, suponiendo, que se pudiera estimular la demanda, ante el estrangulamiento de la oferta, sería una política de resultados dudosos. No estamos analizando las medidas económicas gubernamentales coyunturales, que se podrían caracterizar como paliativos que apuntan a disminuir el impacto de la crisis en empresas y consumidores”.

Economía mundial en fase recesiva

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Tomando este dato, el decano de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNICEN, advierte que “la salida de la crisis COVID19 es esperable: demanda débil para las exportaciones (incluyendo turismo que es una gran industria global), posibles problemas para viabilizar la producción y un tejido empresarial con mayor deterioro”.

“La conclusión es que, dependiendo de la extensión de las restricciones al intercambio, a la salida de la crisis -podríamos decir cuando la curva de contagio se aplane- se espera un escenario de dificultades económicas superiores en complejidad a la situación previa que ya era problemática con cuestiones estructurales no resueltas” resume el catedrático.

Asimismo señala que “en economía no hay soluciones rápidas ni milagrosas porque la salida depende de las decisiones de múltiples agentes -empresarios, trabajadores, consumidores-. Lo que sí sabemos es que dichos agentes deciden en función de sus expectativas; las que se generan, teniendo en cuenta su historia y experiencia, a partir de las decisiones de política pública esperadas. La construcción de expectativas positivas para el futuro que ayuden “en la etapa de salida de la crisis” exige como mínimo dos condiciones: un consenso sobre las políticas básicas, típicas de demanda: fiscal, monetaria, cambiaria, comercial externa, para mejorar la oferta: competitividad, productividad, innovación, empresarialidad, institucionalidad y equipo de gestión sólido con capacidades no sólo técnicas sino de claridad de propósitos y roles claros para cada uno. En general, se observan permanentes desinteligencias entre ministerios, secretarías, organismos descentralizados, etc. 

La salida del shock 

“El camino para atravesar la coyuntura es complejo y difícil -tal vez, los argentinos seamos más hábiles para atravesar situaciones difíciles a muy corto plazo- pero, la hipotética salida exige un posicionamiento y una estrategia que clarifique el rumbo para la construcción de expectativas que orienten las decisiones de múltiples agentes y actores de la vida económica. 

Claridad de propósito y una estrategia acorde que establezca prioridades y sea sostenible a largo plazo sin pensar, tal vez ingenuamente, que se puede todo a la vez, justamente la principal respuesta de una estrategia es tener claro lo que no vamos a hacer. En definitiva, esa es la esencia del análisis económico, cómo administrar la escasez. Exigen claramente un trade off entre eficiencia y equidad”concluye.

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