Innumerables estudios a nivel mundial demuestran esta problemática. A nivel local hablamos con la Licenciada en Administración (UNCPBA) Cintia Scoles, General Manager de la Cámara de Empresas del Polo Informático de Tandil, con posgrado Especialista en Comercio Exterior y de la integración (UBA).

Producto de un estudio de la Universidad de Stanford muestra como las empresas se inclinan por varones para trabajar en IT.

Todos los años las empresas acuden a universidades tales como Harvard y Stanford para reclutar ingenieros para su primeros trabajos postuniversitarios. Históricamente este primer encuentro entre los posibles empleados y las empresas es donde comienza la problemática según un estudio del Instituto Clayman de Investigación en Género (Universidad de Stanford). A pesar de las políticas para integrar a mujeres y minorías al mundo de la tecnología, los números siguen dando en contra.

Investigaciones anteriores han demostrado cómo las experiencias educativas disminuyen el interés de las jóvenes en la búsqueda de campos STEM (siglas en inglés para Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas). De los hombres con títulos en STEM, el 45% se encuentra trabajando en carreras técnicas; mientras que en las mujeres ese número desciende al 22%.

A la hora de las primeras entrevistas se suelen ver una técnicas intimidante, desalentándolas a participar inhibiendo su autoestima, su confianza o sus aspiraciones; contribuyendo así a la escasez de mujeres en STEM.

Con  imágenes estereotipadas, referencias al conocimiento cultural, pasatiempos y comportamientos culturalmente asociados a los hombres y la masculinidad y exclusión de las mujeres en las conversaciones. Las mujeres, además, suelen tener estándares más altos que los hombres y requieren más evidencia de sus capacidades para sentirse competentes. Cabe destacar que esto sucede en otros campos donde se piensa que el varón es dominante. Incluso para mujeres altamente calificadas y motivadas en STEM, los estereotipos pueden tener un efecto negativo significativo.

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Estos hallazgos son relevantes al darnos conocimiento de que, particularmente en los campos dominados por hombres, las empresas tienen la oportunidad de aumentar la representación de las mujeres al ser más conscientes de las imágenes que proyectan en las sesiones de reclutamiento, entrevistas y el lugar de trabajo en general.

A nivel local, el porcentaje de varones es mucho más alto que el de las mujeres pero no solo se refleja en las empresas. Esto ya se registra desde la cursada de las carreras y en consecuencia, en los puestos jerárquicos o gerenciales la participación femenina es muy escasa. Se esta trabajando en pruebas piloto para acercar a las mujeres desde los últimos años del secundario promovido por empresas privadas que son concientes de esta problemática.

En cuanto a la CEPIT, una de las tareas que se han propuesto es comenzar el acompañamiento a estos proyectos con la finalidad de revertir esa errónea premisa de que las carreras “duras”, como para denominarlas de alguna manera, no son para las mujeres.

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