Planificar en contextos de incertidumbre es dejar de lado nuestras creencias limitantes

“La planificación en momentos de incertidumbre debería dejar de lado nuestras creencias limitantes, nuestras formas habituales de hacer las cosas, porque ya no funcionan. Cómo abrirnos a nuevas posibilidades sin tomar grandes riesgos y sin meternos en posibles fracasos, justamente planificando con ciclos cortos, con hipótesis paso a paso, para ver qué sucede, e ir validando o no el camino. Estando muy abiertos a la experimentación, teniendo egos adaptables, flexibles, abiertos.” ENE entrevistó al licenciado en Comunicación Social Rodrigo Podestá, quien plantea otro paradigma para planificar en tiempos de pandemia.

TELETRABAJO Y COTIDIANEIDAD FAMILIAR

Desde que comenzó la cuarentena las rutinas hogareñas se fueron transformando en función de la necesidad de complementar teletrabajo, tareas de cuidado, otro tipo de acompañamiento a hijos/as en su procesos de aprendizaje on-line. Los roles tradiciones fueron mutando. Sobre si hay formas de planificar en este nuevo mix de lo doméstico y lo virtual, le preguntamos al licenciado Podestá, quien explica: “Con respecto a la planificación en el hogar hay varias herramientas que se pueden usar, sobre todo hoy se utiliza mucho lo que es la planificación más colaborativa. ¿Qué quiere decir esto?, Cómo hacer un plan, si estás por ejemplo en tu hogar en el cual tengas en cuenta generar acuerdos también con los demás, ya sea con tu pareja, con tus hijos. Habitualmente antes los planes los definía un líder o un jefe y el resto de las personas de alguna manera se adecuaban a eso, pero bueno en estos contextos actuales de tanta incertidumbre, de tantos cambios, lo mejor es generar un plan que sea lo más colaborativo y consensuado posible. Hoy se utilizan mucho las herramientas visuales, o sea hacer una planificación en casa donde todos puedan de alguna manera participar, llegar a acuerdos y decir, bueno está bien vamos a hacer esto, en tal horario, en tales condiciones, están todos de acuerdo, o sea tratar de llegar a consensos. Me parece que es la mejor manera de planificar en estos momentos, sobre todo porque ya no todas las cosas dependen de uno mismo sino que estamos sujetos a un montón de variables que no podemos controlar. Hay varias herramientas que se pueden usar, de planificación, una es la matriz Eisenhower, que te permite determinar qué es lo urgente, qué es lo importante, qué cosas necesitás determinar, qué cosas podrías delegar.”

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NUEVAS FORMAS DE PLANIFICAR

Asimismo le consultamos a Podestá cómo planificar en estos momentos de alta incertidumbre. Sobre el particular opta por dar ejemplos bien pragmáticos: “Nos juntamos con un equipo de trabajo que estamos desarrollando unos talleres y habíamos pensado lanzar un programa, y nos estuvimos dando cuenta que la gente ya no está para poder comprometerse con algo mensual, o con algo que sea tan periódico y con tanta constancia, entonces justamente tuvimos que cambiar de planes, y repensarnos. Armemos –nos dijimos- una propuesta que sea más libre, que sea más flexible, que sea un encuentro quincenal y que la gente que se pueda sumar se sume y el resto lo haga en otra oportunidad. Nos desafiamos a nosotros mismos, uno puede tener muchos planes, muchas ideas, y pensar que las cosas deben ser de determinada manera pero la realidad luego nos exige esto que está tan de moda hoy que es la idea de reinventarnos, reajustarnos permanentemente a los nuevos contextos y condiciones que aparecen. En esto se pone muy en juego el tema del ego, que uno está acostumbrado a hacer las cosas de una determinada manera, piensa que las cosas tienen que ser así, o porque siempre las hizo de esa manera, o tiene fuertes creencias, y este nuevo contexto nos demuestra que a veces es mejor cambiar antes que seguir un plan que es uno de los principios ágiles, reajustarse, reacomodarse antes de seguir un plan que pensábamos que iba a ser muy efectivo.”

HERRAMIENTAS ÚTILES PARA LA PLANIFICACIÓN

“Hay una herramienta que se utiliza mucho dentro del marco de la agilidad –expone Podestá-, para este tipo de planificación que se llama OKR, es una forma de planificación que justamente se basa, en vez de planificar a un año, se basa en hacerlo en períodos mucho más cortos, un mes o tres meses, donde planteemos un objetivo claro al cual queremos llegar, luego resultados clave, que son las formas a través de las cuales nos vamos a ir dando cuenta que estamos consiguiendo ese objetivo, y la tercer parte de esta planificación es un espacio de experimentación, de generar hipótesis y probar cosas. Por ejemplo, puede ser que tenga como gran objetivo sentirme mejor físicamente, entonces mis resultados clave van a ser, por lo menos durante tres días por semana hacer algún tipo de ejercicio físico y también otro resultado que quiero lograr es bajar dos kilos de peso o sentir que tengo más aire, serían mediciones cuantitativas, para darme cuenta que estoy logrando mi objetivo general, y luego en la tercera etapa, voy a generar hipótesis o realizar pequeñas acciones para alcanzar esos resultados clave, voy a salir a correr o a caminar dos veces por semana, me planteo: yo creo que si salgo a caminar dos veces por semana voy a estar en mejor condición física y voy a bajar de peso, y hago la prueba, luego valido si esa hipótesis resultó o no. De esta manera podés planificar desde un lugar más empírico, o sea con pruebas reales, con pequeños ensayos que podés validar, y determinar el rumbo, darte cuenta si estás consiguiendo tus objetivos o no. Las planificaciones tradicionales eran a un año, donde se ponían un gran objetivo, y recién se medían los resultados al final del año, en cambio esta forma que es a corto plazo, te permite rápidamente darte cuenta si estás cumpliendo tus objetivos o no y si es necesario cambiar de hipótesis. Uno va probando diferentes alternativas, no tiene una receta y esto permite movernos en contextos donde no hay certidumbres. Está basada mucho más en la prueba y error, es mucho más empírica” concluye.

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