“Mujeres, trabajo y reproducción. Aportes desde la Economía Feminista”, propuesta virtual, que se brinda desde ADUNCE, en el marco de los  cursos de formación, actualización y postgrado que allí se organizan, concretó esta semana su cuarto encuentro, con más de quince participantes de diversas universidades nacionales y heterogeneidad en los perfiles profesionales. ENE dialogó con una de las docentes a cargo, Laura Farcy, licenciada en Economía, docente de la facultad de Ciencias Económicas de la UNICEN y miembro del Espacio de Economía Crítica.

Le preguntamos a Farcy cuáles son las características distintivas de la economía feminista. “Básicamente es una corriente de pensamiento y también de acción política y transformadora, cuya idea es poner énfasis en incorporar las variables, las relaciones de género concretamente, como una variable más importante del análisis económico, el análisis del funcionamiento de la economía. Y en ese sumar las relaciones de género también la aspiración de la economía feminista, como varias corrientes económicas de pensamiento heterodoxo, es poder incorporar otras categorías que puedan explicar las desigualdades desde un punto de vista económico, y obviamente como conclusión también poder explicar desigualdades que nosotras vemos que se cristalizan en el mundo del trabajo, algo que por ahí una conoce hoy en día, que la mayoría conoce, que tiene que ver con las limitaciones de las mujeres o de las identidades feminizadas a la hora de acceder a ciertos puestos de decisión o de poder, esto que normalmente se menciona como techo de cristal. Otro tipo de desigualdades que a lo mejor no tienen que ver con la cuestión dirigencial, pero que sí tienen que ver con la remuneración de nuestras tareas y entonces ahí hablamos de la brecha salarial. Todo esto lo vamos abordando en el curso.”

Desde esta perspectiva indagamos también acerca del tipo de sujeto o sujeta de estudio que propone la economía feminista. “Normalmente –explica Farcy- la economía neoclásica que es la que la mayoría de nosotros tenemos en la cabeza cuando hablamos de análisis económico es una teoría económica que tiene un sujeto particular que es el homo economicus, que si bien se nos dijo que tenía características universales y abstractas, en realidad nos viene a proponer una racionalidad, es decir un modo de elegir, un modo de jerarquizar, qué cosas con importantes, qué cosas tienen valor y por lo tanto, qué cosas deberían ser protegidas o valuadas más que otras. Y dentro de esas cosas esta racionalidad que se ha planteado no es una racionalidad universal que nos incluya a todos o que sea representativa de las elecciones de todas y todos sino que es un homo economicus, un sujeto que está profundamente identificado con los varones, con la mentalidad masculina, con la racionalidad masculina, y además podríamos agregar es un varón blanco, heterosexual, y en algunos casos también propietario, que tiene cierto acceso a los medios de producción. Entonces la economía feminista viene a romper con esa racionalidad, proponiendo otra que básicamente ponga en el centro del análisis la sostenibilidad de la vida. Y teniendo esto último en cuenta, que es una de las cuestiones más disruptivas que plantea la conomía feminista también estamos conversando en este curso sobre todo lo que tiene que ver con la economía del cuidado que es una rama que se ha desarrollado muchísimo en el último tiempo  y que viene a explicar o viene a funcionar de desigualdad inicial primaria, sobre la cual se erigen todo el resto de las desigualdades, las laborales, las sindicales, las que tienen que ver con el acceso de las mujeres al desarrollo de las ciencias y las diferentes disciplinas.”

Finalmente la profesional destaca otra variable que han añadido a la formación, cuya importancia remarca en este contexto de pandemia que es el ecofeminismo, “Una fusión colaborativa entre el feminismo, la economía feminista y el ecologismo, que propone incorporar dentro de este concepto de sostenibilidad de la vida, más allá del rendimiento económico, pensarla no sólo como la vida humana sino también como la vida de otra serie de seres que forman parte del planeta y que hoy ante esta situación estamos viendo que evidentemente vivían en una armonía que fue fuertemente alterada y que termina impactando en nuestra vida, y de manera desigual en varones y mujeres”.

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