A raíz del coronavirus las empresas y sus trabajadoras/es están generando múltiples formas de adaptación al cambio. Un cambio que modifica sustancialmente la línea divisoria entre lo público y lo doméstico. Hay quienes pueden apelar al teletrabajo porque ya era parte de su cotidianeidad. Otras/os se quedan a medio camino. Y hay sectores que son considerados esenciales, como la salud, en los cuales las medidas deben extremarse para el cuidado propio y para no propagar la enfermedad. ENE dialogó con algunas de las integrantes de la Asociación Mujeres Empresarias y Profesionales, quienes compartieron sus particulares maneras de abordar la situación.

Alejandra Pizzi es ingeniera en sistemas, titular de Qwavee, una empresa de desarrollo de software. “Usualmente trabajábamos juntos en una oficina” nos cuenta, aunque “desde el lunes pasado nos trasladamos a nuestros hogares, llevamos las computadoras y las sillas ergonómicas. Antes de eso compramos desinfectantes y alcohol en gel en la oficina. Lo bueno –destaca- es que nuestro trabajo está soportado en la tecnología lo que nos facilita el trabajo en sí y la comunicación entre el equipo a través de herramientas de comunicación y seguimiento de tareas, usamos Snack, Skype, Trello Jira y Zoom.”

María Cecilia Castro es ingeniera agrónoma, en este momento está dedicada a la docencia, trabaja como coach. Es coach ontológica de la Universidad de Córdoba y coach internacional.

Está en cuarentena con sus hijos que llegaron de viaje. “Primero uno el 11 y luego el otro el domingo 15, así que yo les cocino rico, hago panqueques, ñoquis y todo aquello que había dejado de cocinar hace rato porque no tenía tiempo y era más rápido el delivery salvador. Me dejaron compras del supermercado en la puerta, les dejé bolsita con dinero, ni los vi., sólo a través del vidrio, es para cuidarnos todos.” 

“Es un cambio de dinámica, como en cualquier casa. Hace dos días que no miro el reloj” concluye.

Irene de los Santos es licenciada en enfermería. Trabaja para una empresa de capital donde es coordinadora de internación domiciliaria, un sector claramente sensible a la pandemia.

“Yo hace cuatro años que hago internación domiciliaria y pediátrica acá en Tandil, ahora en estos momentos tengo tres pacientes en internación domiciliaria, uno de cuatro años y otros dos de tres años cada uno, y lo que hicimos fue reducir al mínimo todo lo que es internación” explica. 

“Los chicos tienen fonoaudiología, kinesiología, terapista ocupacional, kinesiomotora y respiratoria, bueno, todo lo que necesite el nene para rehabilitarse, enfermería obviamente. En este caso lo que hicimos fue bajar todas las terapias, las únicas que dejamos son las que realmente necesita el paciente como es la kinesiología respiratoria, porque los niños tienen dificultades respiratorias, entonces continúan con esa terapia y tienen enfermería.”

En relación a las medidas de profilaxis, Irene indica: “La enfermera obviamente es exclusiva del paciente, cada enfermera tiene un uniforme exclusivo para cada paciente, que queda en cada domicilio, eso como primera medida. Después la kinesióloga que es la que visita por ahí a pacientes de otros domicilios o de su propio consultorio, lo que se le da es un camisolín, barbijo, para aislarla de los pacientes que vienen, se llama aislamiento de protección, se aísla al personal de salud para no contaminar al paciente, es lo que estamos utilizando ahora. Y obviamente se reforzó todo lo que es lavado de manos, se administró clorhexidina al cuatro por ciento que es un jabón antiséptico y alcohol en gel se dosificó mucho más y se disminuyó la circulación de visitas, nada, nada, nada, totalmente aislados” enfatiza.

Zulma Flora se dedica a brindar capacitaciones informáticas. “Me guardé –afirma-, no doy clases hasta el primero de abril, ese día volveré a reconsiderar pero a mis alumnos les ofrecí clases virtuales, es decir, yo puedo usar el programa Team Viewer para meterme en sus máquinas y guiarlos y usar whatsap para ir orientando la clase pero hasta ahora no se me animan a tomar clases así.”

“Yo si hubiera sabido todo esto les enseñaba cómo hacerlo, es re fácil pero no se animan” se lamenta Zulma y añade: “No creo que tenga ingresos, pero no me importa, acá lo que importa es la salud, el dinero va y viene, en mi caso. Me da mucha pena la gente a la que esto la va a afectar económicamente, pero veo que desde el gobierno están tomando medidas como para que la gente no pase por situaciones difíciles.” 

“Creo que si todos nos portamos así vamos a disminuir la tasa, no vamos a quedar exentos de que haya casos, pero confío en los tandilenses porque tenemos un gobierno que nos llama la atención, y nos avisa y bueno creo que se están haciendo las cosas bien. En lo personal le estoy dando más importancia a la salud que al dinero así que estaré en pérdida hasta que algún alumno se me anime a tomar clases virtuales o hasta que esto termine” remata.

Patricia Coto es chef, titular de Celimundo, empresa especializada en la comercialización de alimentos libres de gluten, sin Tacc. Destaca que las medidas que tomaron consisten en precauciones adicionales como la posibilidad de coordinar horarios para retirar la mercadería, envíos a domicilio sin cargo, y recomendaciones para que se reduzca el tiempo de espera en los comercios.

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