Por Silvina Fiszer

Hoy se inaugura la Primera Feria de Editoriales Independientes que se realiza en Tandil. Daniel Fernández y María Salceda, dos de sus organizadores, charlaron con ENE sobre las actividades destacadas y la oportunidad que significa este nuevo espacio para muchos escritores y editores. Todo lo que tenés que saber sobre este nuevo evento que busca convertirse en un clásico de Semana Santa en la ciudad. 

“Oye cómo ladra el lenguaje de la frontera”, reza una de las invitaciones al evento. De lenguajes, textos, lecturas, escrituras, manifiestos, posibilidades y “caminitos al costado del mundo” se trata Minga, la Primera Feria de Editoriales Independientes de Tandil que inaugura hoy a las 15.30 en el Centro Cultural Universitario -Yrigoyen 662-, de la que participan más de 90 editoriales de Argentina y Latinoamérica y que se extenderá, con actividades de todo tipo, hasta el sábado a las 22. Y también se trata de economía solidaria y de proyectos autogestivos, de alternativas, de política y de libertad. “Minga es un espacio de resistencia en el contexto de crisis económica”, aseguró a ENE Daniel Fernández, uno de los creadores de La Bullanga, parte de la organización del evento. “Las propuestas son todas muy diversas y muy interesantes: hay poesía, hay literatura, hay ensayo, hay algunas editoriales que se especializan en temáticas vinculadas al género, hay para niñes… ¡hay un montón de cosas!”, contó a este medio María Salceda, de la Biblioteca Juan Antonio Salceda, otra de las instituciones organizadoras. Completan la lista el Área de Género UNICEN y la Secretaría de Extensión UNICEN.

Un homenaje a Di Paola.

Cómo todo relato tiene su inicio, Minga tiene su génesis en la experiencia. “La idea de realizar la feria surgió de La Bullanga – Librería Itinerante, que participó este verano de una feria en la Costa y ya había sido parte de otras. Fueron ellos, Tati y el Negro, quienes se acercaron tanto a la Biblioteca Popular Juan Antonio Salceda, que es desde donde yo participo y que este año cumple 100 años, como al Área de Género, de la Unicén”, contó María. La propuesta llegó además hasta la Secretaria de Extensión de la Universidad, que se sumó a la organización. De a poco, pensando cómo se podía hacer, aprovechando el Centro Cultural que no estaba ocupado y trabajando en la idea de nuclear en un solo lugar a todas las editoriales independientes que se sumaran, la Feria comenzó a ser una realidad. “Se fue llenando de contenido, de gente y de propuestas”, completó María.

En paralelo a la Feria surgió la idea de la Presentación de Susy Shock y la Banda de Colibríes, espectáculo que cerrará el evento el sábado en el Teatro La Fábrica. También empezaron a tomar forma de a poco las charlas, las presentaciones de libros –algunas cruzadas-, los talleres –de encuadernación, de dibujo, de pintura, de escritura, fotografía y también de danzas-, las actividades musicales, una muestra fotográfica, un momento de pintura en vivo y la proyección de una película. ¿Los destacados? Todo depende del gusto de cada uno. María ensayó una lista: “Hay un montón de cosas que nos gustaría destacar. Viene Marlene Wayar a presentar junto al Programa de Género de la Unicén su libro “Travesti /una teoría lo suficientemente buena”. Después se va a presentar “Por qué volvías cada verano”, de Belén López Pairó, un libro que teníamos muchas ganas que estuviera.  Y también se va a presentar un libro de la Editorial de la Universidad Nacional del Centro, que es la única editorial no independiente pero que participa como editorial publica, y va a estar su autora, Inés Rosso”.

Párrafo aparte merece la primera charla del jueves. A las 18 horas en el Salón de los Espejos y luego de los discursos de apertura, se llevará a cabo “Di Paola + Gombrowicz: un diálogo entre el artista visual Cristian Segura y el escritor Branco Troiano, miembro del Congreso Gombrowicz”. ¿Por qué la trascendencia? Porque rescata a dos figuras destacadas de la escena literaria local. “Nuestra Feria se llama Minga como un homenaje a Jorge Di Paola Levin, escritor amado por nosotros y nosotras, independiente si los hay”, explicó María. “Nos pareció muy interesante ponerle a la Feria el nombre que reconozca la figura del Dipi, y por eso arrancamos con una charla cruzada entre Cristian, quién trabajo y estuvo acompañando a Dipi los últimos 7 u 8 años de su vida, y Branco. Van a hacer un cruce entre ambos personales porque, además, este año que se cumplen 50 años de la muerte de Gombrowicz, y Di Paola fue discípulo de él”.

Una propuesta distinta con material inédito en Tandil.

Uno de los aspectos destacados de la Feria para María es la originalidad del material que los visitantes van encontrar. “En Minga no se repiten los libros. No es como las clásicas ferias dónde lo que tenés son más librerías que editoriales. En cada uno de los stands van a encontrar lo que produce cada editorial. Cada puesto va a tener cosas diferentes y van a poder descubrir un montón de cosas. Esto se debe en parte a que las editoriales independientes son las que más se la juegan en las selecciones de sus catálogos, las que más se arriesgan con distintas publicaciones, con formatos, con estilos, con gente que no es tan reconocida como otra ya consagrada. Incluso, para algunos autores que ya tienen una trayectoria, la editorial independiente es una elección”.

“Vienen más de 90 editoriales con material que no se consiguen directamente. Incluso tampoco se encuentra en, por ejemplo, la Feria del Libro de Tandil, que por más que es un evento dedicado al libro tiene otros criterios, otra lógica y otro acceso”, agregó por su parte Daniel. “Para editoriales chicas es un riego realmente, más allá de que el puesto de La Feria del Libro de Tandil es arancelado y además hay que venir a Tandil y bancar el viaje y la estadía”, completó la idea. Minga fue posible también, entonces, porque muchos de estos obstáculos para las editoriales más pequeñas se saldaron a través de la sinergia de distintas instituciones y espacios y el trabajo cooperativo y colectivo. “Gracias a la Universidad salvamos un montón de esos costos. A las editoriales no se les cobra el puesto. Hay gastos operativos pero de ninguna manera la organización está lucrando con el trabajo de montar la Feria, y eso ya es una enorme ventaja. También la Universidad puso a disposición el hospedaje en el Campus, por lo que es un costo más que se salva. Eso hizo más tentadora la propuesta e hizo también que más editoriales quieran venir y participar”.

La Feria como resistencia.

La crisis que atraviesa el país afecta a toda la industria del libro, y mucho más a las editoriales independientes, señaló Daniel, y citó un informe reciente de la Cámara del Libro donde se registró una caída en la cantidad de tirada e impresiones. “Imaginate que si esto le sucede a los grandes grupos editoriales como Planeta, Sudamericana y Random House, mucho más afecta a las editoriales independientes que obviamente son muchísimo más chicas, con tiradas más cortas y que además no acceden a los medios de distribución masivos”, explicó. En este contexto, la posibilidad de generar un espacio como Minga se presentó como oportunidad, pero también como desafío, necesidad y apuesta. “Las editoriales independientes y autogestivas por lo general se manejan en su lugar de origen. Hay muchas ya consolidadas en Buenos Aires y cercanías donde pasa lo que va a pasar en Minga: va a estar la editorial, va a estar el lector, la lectora, y se va a poder establecer ese vínculo sin intermediaciones que de otra manera no existe. Mucho menos en ciudades del interior”.

Además de atractiva, la propuesta para los feriantes se presentó como una oportunidad en tiempos difíciles, un espacio más para abrir el juego y buscar públicos nuevos. “Minga es algo casi inédito –señaló Daniel-. Si bien se está haciendo muy difícil sostener lo que ya existe, generar un espacio nuevo es realmente un respiro para las editoriales y para nosotros en Tandil. En ese sentido hay que celebrarlo y la idea es que esto continúe. La verdad que creció un montón tanto en convocatoria como en las actividades que va a haber. Queremos que Minga sea un espacio más en el calendario de ferias, que las editoriales sepan que en Semana Santa en Tandil hay una feria abocada a las editoriales independientes”.

En relación al precio de los libros, Daniel explicó que son más accesibles que los libros del circuito comercial. “Si bien por la inflación tuvieron que aumentar porque los costos aumentan, los libros de editoriales independientes aun así mantienen un precio que es muy menor frente a los libros de las grande cadenas. Nosotros en La Bullanga trabajamos con todas editoriales independientes, y el promedio de precio del libro ronda los 300, 400 pesos, mientras que en las librerías grandes un libro no baja de 600 o más”. Además de señalar la ventaja que esto significa, Daniel resaltó que el menor precio no significa, de ninguna manera, menor calidad en el producto final: “La calidad de impresión es buenísima, el arte, la gráfica de los libros es buenísima también. Las temáticas son muy interesantes, se rescatan autores, ediciones que ya no circulan más, autores nuevos… no por ser menor el precio es menos interesante la propuesta. Todo lo contrario”.

Consecuencia de la incontenible inflación, muchas personas que solían comprar libros hoy lo piensan dos veces: los artículos de primera necesidad son los que tienen prioridad. ¿Por qué invertir hoy en libros de editoriales independientes? La respuesta, según Daniel, contempla varias aristas: “Principalmente por la calidad de la propuesta, por la calidad de los autores y las autoras, y también para solidarizarse con editoriales que tienen otra lógica, que se organizan de manera solidaria, cooperativa y que proponen otra cosa”, aseguró. “Minga es también un espacio de resistencia en el contexto de crisis económica que estamos viviendo, y tiene también un sentido político: justamente ante tanto desastre que está ocurriendo, seguir adelante y proponer alternativas y abrir nuevos espacios”.

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