Por Daniel Hoyos (*)

En las últimas semanas, ha adquirido mayor notoriedad la preocupación del Directorio del Banco Central por la evolución de la inflación, lo cual ha quedado expresado en sus decisiones en relación con el nivel de las tasas de interés. Tal contexto ha contribuido a que las LEBACs (Letras del Banco Central) ganen mayor atractivo como una alternativa para canalizar el ahorro del público.

Las LEBAC son títulos emitidos por el Banco Central (BCRA) que brindan una renta fija a su tenedor y que se colocan a distintos plazos, los cuales oscilan entre 28 y 280 días.

El rendimiento de tales instrumentos financieros se determina en licitaciones que realiza el BCRA, actualmente, con una periodicidad mensual. Tal compulsa incluye dos segmentos: tramo competitivo y no competitivo.

El tramo competitivo reúne a los grandes adquirentes, que incluye las operaciones con un valor nominal no menor a $ 1 millón. Cada uno de los participantes de este segmento propone una tasa de rendimiento para sus adquisiciones. En función de esta variable, el BCRA ordena – de menor a mayor – las ofertas, adjudicando los montos hasta agotar el volumen definido por dicha entidad. De esta manera, se determina la tasa de interés a pagar (“tasa de corte”) a todos los adjudicatarios, equivalente a la mayor tasa aceptada.

A modo de ejemplo, si el BCRA definiera un volumen de $100 millones y se recibieran 3 ofertas por $40 millones al 18%, $60 millones al 20% y $30 millones al 21%. La tasa de corte sería 20% y se adjudicarían los títulos, exclusivamente, a los dos primeros oferentes.

En tanto, el tramo no competitivo está integrado, fundamentalmente, por los denominados “inversores minoristas” (aquellos que están dispuestos a adquirir LEBACs por debajo de un valor nominal menor a $ 1 millón). En todos los casos, tales tenedores recibirán como compensación la ya mencionada “tasa de corte” definida en el tramo competitivo para el plazo correspondiente a su colocación.

En este último caso, para determinar el rendimiento efectivo del título se deberá tomar en cuenta los costos de transacción asociados a la transacción. Usualmente, la adquisición de estos instrumentos involucra la participación de un intermediario, que cobrará una comisión, y la apertura de una cuenta comitente, que trae aparejado gastos de mantenimiento.

Un dato adicional a tener en cuenta, es que si bien las LEBAC pueden adquirirse en oportunidad de la licitación, también, es posible acceder a las mismas en el denominado mercado secundario. Esto es, el tenedor original puede decidir – por distintas razones – desprenderse de los títulos antes de su vencimiento y, por tanto, es posible comprarlos en cualquier momento. En tal caso, habrá que estimar el rendimiento efectivo que puede diferir del originalmente determinado.

La última licitación de LEBACs se desarrolló el pasado 18 de abril y la tasa de corte anualizada para un período de 28 días fue 24.25%. Este nivel fue ligeramente superior al resultante de la colocación de marzo (22.25%). En tanto, para el máximo plazo (273 días) la tasa de corte se ubicó en 21.49%, también, superior al nivel de marzo (21.00%).

En definitiva, quienes apuestan a favor de las LEBAC, implícitamente, están mostrando una expectativa compatible con una tasa de inflación por debajo del 2% mensual y asumiendo que tal variable podría tener una tendencia decreciente a mediano plazo.

*Daniel Hoyos es contador público y licenciado en administración egresado de la UNICEN. Además tiene un máster en Economía de Gobierno de la Universidad de San Andrés (1999) y un doctorado en Economía del Instituto Universitario Superior de Economía y Administración de Empresas (2011).

Puede ver también: http://www.cronista.com/finanzasmercados/El-BCRA-mantuvo-la-tasa-pero-espera-mejora-en-la-inflacion-recien-en-mayo-20170426-0046.html

Dejá tu comentario
Mirá también  La política local trabaja en conjunto frente a la pandemia