A mediados de 2016, Enfoque de Negocios publicó esta editorial analizando la por entonces nueva línea de créditos hipotecarios basados en cálculo UVA. Lamentablemente para varios conciudadanos, hoy podemos decir que el alerta de spoiler de ENE se cumplió en gran parte. En el marco de repaso de las notas mas leídas de los últimos años que estamos compartiendo, les dejamos este análisis y el paralelismo con un recomendable film estadounidense.

Si usted tomó un préstamo en su banco sin entender del todo bien lo que el operador le explicó, le aconsejamos que lea esta nota y luego sí, vaya y revise con tiempo y tranquilidad el detalle de la documentación que se llevó para asegurarse no tener sorpresas en el futuro.

Como es sabido, este año después de mucho tiempo, volvieron los préstamos hipotecarios a la República Argentina. Es una buena noticia. Al margen del exitoso y renovado Plan Procrear, las bancas estatales y privadas habilitaron nuevas líneas de empréstitos para aquellos que quieren acceder a su primera vivienda ya sea mediante compra o construcción.

Esta novedad fue muy bien recibida por la ciudadanía en general; aún así, desde Enfoque de Negocios nos pareció prudente adentrarnos un poco en el tema para alcanzar algunas certezas, comunicarlas y hacerle pisar con pie firme a usted si es que está con intenciones de anotarse en algún programa.

La mayoría de los bancos coincide en los plazos de cancelación, que varían entre los 15 y los 30 años. Otro factor común es que ninguno cubre más del %80 del valor del inmueble. Tenga en cuenta que este porcentaje deberá tenerlo disponible usted al momento de la transacción: un dato no menor en una ciudad donde una casa promedio para la familia tipo no baja de un millón y medio de pesos.

Sin embargo, lo que hay que tener más presente es el tema de la amortización de las cuotas. Hoy por hoy, hay dos lineamientos definidos por el BCRA para el esquema de financiamiento. Si usted es conservador en estos temas y quiere ir a lo conocido, puede celebrar que permanece parcialmente la opción tradicional del préstamo a tasa fija en el Banco Nación (otorga hasta 36 meses en tasa fija, luego muda a variable). Pero si por algún motivo debe gestionarlo con el BAPRO o con alguno de los privados, entonces será mejor que entienda antes lo que son las UVAs.

Ver también: ttps://www.bancoprovincia.com.ar/tuvivienda/index360.html#/caracteristicas

Ver también: http://www.bna.com.ar/Home/CentroDeAyuda

Las Unidades de Valor Adquisitivo son una medida de dinero fijada por el Banco Central en base a un criterio definido (según el blog oficial del BCRA, el valor de “la milésima parte del costo promedio de construcción de un metro cuadrado testigo” al 31 de marzo de 2016 en las principales ciudades del país). Este índice se actualizará anualmente con el valor de la inflación según el INDEC, y está siendo utilizado para “convertir” los montos otorgados y los de las cuotas a pagar. ¿Qué significa esto? Básicamente, que la mensualidad que paguen quienes contraen préstamos con esta modalidad se ajustarán de acuerdo al índice oficial de inflación que rija en el país.

Esto suena peligroso, pero debe ser objeto de análisis. No queremos ser alarmistas ni exagerados, pero sí debe estar claro esto antes de que muchos ciudadanos firmen sus solicitudes. “The Big Short” (“La gran apuesta” en Latinoamérica) es un recomendable film estadounidense de 2015 que muestra y explica cómo el sistema financiero de aquél país ingresa en una crisis sin precedentes debido al otorgamiento excesivo de créditos hipotecarios sobre una base de la población que no tenía suficiente respaldo económico para cumplir sus compromisos con los bancos. Desde Enfoque nos pareció interesante trazar un paralelismo, guardando respetuosamente las distancias en los casos, pero avisando al menos los riesgos que se correrán.

El método UVAs tiene dos filos: amplía considerablemente la base de personas que pueden acceder al programa, pero necesita sí o sí del ajuste de los ingresos de esas personas de manera tan escalonada como lo será la inflación. Es decir, como los bancos no necesitan amortizar la posible desvalorización de la moneda a futuro (el monto en pesos se convierte a UVAs, y la UVA se ajusta anualmente), las cuotas iniciales son más bajas que las de un préstamo tradicional y al tener una tasa de interés también menor (entre un %4 y %8, contra un %14 o %21 anual) gana en flexibilidad de acceso a clientes con ingresos justificables menores.

Pero claro, como se dijo arriba, quien acceda a un préstamo por UVA, tendrá que tener presente que año tras año la cuota en pesos subirá, y el ajuste salarial del contrayente deberá estar a la altura. Por eso, más que nunca, acceder a un crédito hipotecario hoy en la Argentina debe ser considerado y analizado, pero no deja de ser en el fondo una gran apuesta.

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