Por escasez de oferta y especialmente por los altos valores de venta, el acceso a un terreno propio para construir es, desde hace varios años, un objetivo muy difícil de alcanzar para los tandilenses. Ante esta problemática, un grupo de asociaciones civiles encontró soluciones en una antigua ley provincial, generando además una tendencia de nuevos barrios comunitarios.

Luego de muchos años de alquilar, un grupo de profesionales radicados en Tandil (egresados de UNICEN y de otras universidades también) decidieron en conjunto comprar un enorme predio perteneciente a un dueño privado, donde había una plantación de cerezos, sobre la calle Segundo Sombra. La idea: dividirse el terreno entre todos y comenzar a construir el sueño de la casa propia.

El 22 de septiembre de 2011, las 148 familias fundaron la Asociación Civil sin Fines de Lucro Graduados Universitarios de Tandil por la Promoción Social. En 2012 concretaron la compra y comenzaron con  el duro proceso legal de lograr la subdivisión de los lotes para poder escriturar.

Para ello, utilizaron una herramienta existente a nivel provincial llamada Plan Familia Propietaria (lanzado durante la gobernación de Eduardo Duhalde en 1999), que permite realizar estas escrituras a precios muy accesibles a familias que no tienen ningún tipo de bien inmueble. El plan funciona mediante la donación de las tierras compradas al Municipio, la suscripción de las mismas mediante la comuna al gobierno provincial y la aprobación por el mismo de la aplicación.

El proceso les llevó a los graduados cuatros años, hasta que finalmente consiguieron las escrituras individuales en 2015. Hoy, el barrio de Graduados ya es un barrio más en el mapa de la ciudad, con sus 5 manzanas, sus 62 familias habitándolo y su centenar de casas en construcción.

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Ignacio Carreras y Victoriano Garralda, dos integrantes de la Asociación de Graduados que estuvieron durante la gestación y desarrollo del proyecto del barrio, hablaron con Enfoque de Negocios para contarnos acerca del mismo. “Funciona más o menos así: la asociación junta el dinero entre los asociados, compra la tierra y la dona al Municipio. El Municipio aplica al plan provincial Familia Propietaria y entonces se permite hacer el loteo de ese tamaño (cuarto de manzana).  Se aprueba la subdivisión, se tramita la escritura a nombre de la Asociación, y luego de cada asociado; recién ahí podés aplicar a un crédito como el PROCREAR (con el que se hicieron casi todas las casas)” explica Garralda.

El Municipio es clave para suscribir al Familia Propietaria” agrega Carreras. Nos comenta que durante el período de cuatro años de avance jurídico, hubo intensos trabajos de gestión para llevar los servicios básicos de infraestructura a la zona (cloacas, luz, gas, incluso tendido de calles; todos gastos que corrieron por cuenta de los asociados). “Mensualmente todos los asociados pagan una cuota, con la cual se fueron realizando todos los avances. Además, todo se consensua y debate en las asamblea, se busca la opinión de todos, en cuánto a qué empresa contratar ó hasta en la elección de los nombres para las calles” detalla. La cuota tiene una asignación específica y regularmente se muestran los informes de transparencia. Se estima que las obras realizadas en el barrio por sus integrantes desde el comienzo representan un valor de aproximadamente unos 7 millones de pesos.

El caso del barrio de Graduados (tal como quedó en la denominación popular, y que es aceptada incluso por sus vecinos) es particular por el nivel de desarrollo que alcanzó el mismo, además de que su historia bien podría ser una lección de planificación conjunta y participación democrática responsable. “Vivir acá es una fortuna” dice Carreras; “es una comunidad. Nos preocupamos por el otro, hasta tenemos un grupo de whatsapp donde, cuando alguien tiene que ir al centro, nos llevamos entre nosotros”.

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Somos un grupo de personas que sólo querían hacerse su casa. Pero entendimos que trabajando entre todos podíamos estar más cerca de ese objetivo personal que si lo hacíamos por nuestra cuenta” reflexiona Garralda; “en el camino vimos que la forma de obtener el interés individual es mediante el colectivo, y no necesariamente contra el interés de otro. Ese es el cambio sustancial”.

La Asociación de Graduados fomenta en el barrio realizar la separación de residuos en origen, tiene un programa de apadrinamiento a estudiantes y continúa proyectando mejoras a la infraestructura del barrio, como el diseño y forestación de la plaza. Un barrio nuevo que sirve como modelo de autogestión eficaz, en el camino para combatir la problemática habitacional.

 

 

* Nota publicada en 2018.

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