Fuerte Ventura salón de fiestas infantiles. El pelotero mejor de Tandil.

Raúl Reimer es titular de Fuerte Ventura, salón pelotero, que hasta el momento de declararse la pandemia ofrecía diversas opciones para festejos infantiles y también de adultos. Toda la logística que daba soporte al servicio hoy permanece inactiva: laberinto gigante con toboganes, pelotero, inflables, juegos de consola, pantalla gigante, escenario, y obviamente su personal. ENE dialogó con Reimer para saber cómo afrontan la dolorosa situación. 

“Para nosotros es un momento de mucha incertidumbre. Ya el 16 de marzo tomamos la decisión de cerrar, 4 días antes de que el municipio lo haga obligatorio para todos. Nos pareció lo más correcto porque trabajamos con chicos y familias y para nosotros lo más importante es cuidar el bienestar de nuestros clientes, siempre tuvimos en claro eso” comenta Raúl.

El horizonte es incierto para este tipo de emprendimiento, lo que agrava el escenario. “Pasa que es muy difícil la situación cuando no sabés, ni nadie te da o se arriesga a decir hasta cuándo se va a extender esto, va a ser hasta agosto, diciembre o dicen que con suerte en marzo. Hay muchos gastos asociados a un negocio de estas características, no es sólo el alquiler. Además que para nosotros, y para todo el rubro esta es la temporada alta de trabajo, de abril a septiembre o siendo generosos de marzo a noviembre” explica.

De todas formas Raúl y su gente no se quedaron inactivos, probaron alternativas: “Intentamos en un principio ofrecer cumples virtuales, pero la gente no se prendió. Te cuesta mucho pensar alternativas, todos dicen ¨reinvéntense¨ y es una expresión que suena genial pero que en muchos casos es muy difícil de llevar adelante. Para nuestro rubro y creo que para varios más no es tan sencillo. O sea un restaurante por más que haga delivery de comida, no puede bancar toda la estructura de esa forma y yo tampoco. Puedo ponerme a hacer otra cosa, y con eso puedo vivir y alimentar a mi familia, pero no puedo mantener una estructura gigante como la que tenemos sin funcionar”.

Los días para Raúl transcurren entre la esperanza y la acumulación de deudas: “Por un lado un día te levantás y pensás: bueno esto va a pasar y vamos a poder volver, y al día siguiente te preguntás hasta cuándo voy a estar juntando deuda. No es tan fácil la decisión de dejar todo y cerrar porque nosotros tenemos muchas cosas en el salón, no son sólo un par de sillas y mesas, hay muchas cosas específicas del rubro que tampoco es tan fácil de vender, como los inflables y el laberinto gigante que nosotros tenemos. Y es por eso que si las saco de ahí no sé dónde poner todo. Si lo tengo a la intemperie en mi casa se me van a arruinar y si alquilo un galpón o lo que sea, sigo sumando gastos”. 

Por otra parte ante la falta de definiciones temporales concretas, lo que puede constituirse en una solución, fácilmente puede convertirse en otro obstáculo: “A mí me aprobaron el crédito  para monotributistas, de 50000 pesos por 3 meses, pero la verdad es que no lo pedí. Porque como se habla de que esto para los peloteros y otros rubros, se puede extender hasta marzo de 2021, no quiero sacar un crédito que en agosto ya debería comenzar a pagar y sumar otra preocupación a mis problemas.”

Finalmente Raúl, portavoz de muchos emprendedores de similares características, sobre quienes pesa la amenaza de cierre, manifiesta que “Da mucha pena toda esta situación. Nosotros estamos desde 2014 poniendo el cuerpo e invirtiendo todos los años mucho dinero para mantener y renovar el salón para que siga siendo atractivo, vemos ahora que es muy posible que tengamos que cerrar y perder toda esa inversión no a causa de incompetencia propia sino de un factor externo”.

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