Virginia Muñoz, ganadora del certamen

Virginia Muñoz fue docente desde los 23 hasta los 56 años. Tras su jubilación y cerca de los 60, desafiando estereotipos, se ha convertido en una destacada emprendedora, una alquimista que combina hebras de té, hierbas, pétalos de flores, especias. Transmite la calma de una etapa de la vida, en la que las presiones sociales y económicas cedieron, dando paso a otro tipo de disfrute. Recientemente resultó ganadora del certamen municipal “Nosotras Hacemos” y cuando le tocó agradecer destacó justamente esta peculiaridad, la de emprender en otro momento del ciclo vital.

Emprender después de la jubilación

Hay ciertas suposiciones establecidas, que incluyen diversos estereotipos. A  determinada edad – la del jubileo – se debería dejar de producir y desarrollar otro tipo de actividades, sin embargo Virginia empezó a darle vida a Sentite, su emprendimiento. En relación a esta experiencia comenta que “La puedo describir como muy buena. Si bien no busqué ser emprendedora después de jubilarme, el hecho de enfrentarme a la decisión de formalizar un emprendimiento -habilitar el lugar de trabajo y los productos para la venta-, me hizo salir de esa zona de confort que empezaba a vislumbrarse y elegir el desafío de emprender. Cuando llega la jubilación uno piensa en hacer cosas que te den satisfacción, cosas que dejaste pasar por falta de tiempo, y yo empecé así de alguna manera, buscando información sobre el té y los procesos para lograr un blend, empecé por placer.  Pero de a poco me di cuenta que al compartirlo, el té gustaba y no solo los amigos me lo pedían, así que tuve que pensar cómo hacer un producto para otros y sentir que no iba a correr riesgos, ya que trabajaba con un alimento. Ese fue el motivo por el que quise formalizar el emprendimiento y a partir de allí creció, porque ya confiada en que estaba haciendo las cosas bien, pude ofrecerlo en más lugares, y un día me di cuenta que ya no era un hobby, que estaba asumiendo responsabilidades pero que además lo disfrutaba.”

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Celebrar los logros

En relación a los aportes de su recorrido vital al emprendimiento, Virginia señala: “Mi experiencia determina muchas tomas de decisiones, no estoy apurada por crecer aunque me encanta ver como el emprendimiento crece día a día. Me planteo metas cortas, todo puede cambiar de un día para otro. También que puede terminar o decidir cerrar y nada malo va a pasar. Disfruto de cada logro, cuando llega un pequeño logro, me detengo a celebrarlo, abro una botella de vino y brindo con mi marido en la cena y sonreímos de cómo se suceden las cosas, y al día siguiente no salgo por la siguiente meta, disfruto el momento, la siguiente meta vendrá a su tiempo, y viene, casi siempre viene y muchas veces me sorprende. Otro día me levanto con una nueva idea y arranco nuevamente a ponerle pilas al emprendimiento. A veces no funcionan, pero si funcionan vuelvo a disfrutar. Creo que estoy en una edad en que todo me vuelve a sorprender, tal vez porque estoy muy alejada de mi ámbito de trabajo que fue la docencia, o porque tengo más tiempo.”

Menos presiones, más disfrute

En vinculación a características específicas de emprender a esta edad, Muñoz sostiene “Que va a depender de las circunstancias de cada persona y de sus experiencias pasadas. Hay una edad en que uno ya no tiene tanta presión social o personal. Cuando se es joven y se está en una etapa de crianza, o de crecimiento personal hay una presión por generar ingresos. Pero también hay una presión social de éxito y de crecimiento en el plano laboral y económico. Entonces es la etapa más competitiva en líneas generales, y quizás también de algunas frustraciones. Cuando esa presión disminuye, porque tenés otras prioridades y vez la vida de forma diferente, si te animás a nuevos desafíos estás en el momento óptimo para emprender disfrutando el momento.”

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