Rogelio Iparraguirre, concejal por Unidad Ciudadana, fue parte de la comitiva que viajó a Silicon Valley en el marco del concurso Prendete y analizó el impacto de la experiencia desde su mirada política. ENE también charló con Agustín Usandizaga, quien también viajó a San Francisco.

La homogeneidad y diversidad de la comitiva que en abril viajó a Silicon Valley en el marco del concurso de ideas Prendete dejó en claro el potencial que tiene el sector IT de Tandil de cara al futuro y la importancia que tendrá la participación de todos los actores, tanto públicos como privados, en ese desarrollo. El evento, que este año tuvo su tercera edición, está organizado por el Grupo ASSA; el Municipio; las facultades de Ciencias Económicas, Ciencias Exactas, y el Centro de Innovación y Creación de Empresas (CICE) de la Unicén; la Cámara de Empresas del Polo Informático de Tandil (Cepit); el INTI; la Agencia de Desarrollo Territorial y el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la provincia de Buenos Aires. El concejal de Unidad Ciudadana, Rogelio Iparraguirre, y Agustín Usandizaga, Presidente de la Cámara Empresaria de Tandil, fueron parte del grupo que visitó la ciudad estadounidense y compartieron con ENE sus conclusiones de la experiencia.

Por la unión del sector público y el privado.

Iparraguirre recibió la convocatoria en febrero durante una reunión en la Facultad de Exactas. “Este año, los organizadores decidieron armar una comitiva más representativa del quehacer de la ciudad. Durante esa reunión, me dijeron que les parecía bueno que yo fuese como concejal y que también iban a participar personas del Municipio, de la Universidad, de la Cámara Empresaria. La convocatoria me sorprendió gratamente”, explicó. Además, detalló que en ese encuentro destacaron los proyectos de Unidad Ciudadana en relación al sector. “Me plantearon que se habían sorprendido al ver en la plataforma electoral de Unidad Ciudadana de la campaña electoral del año pasado todo un capítulo sobre software”. “Eso les llamó la atención porque no imaginaban que un concejal iba a estar con esas cuestiones”, completó.

Antes de repasar algunas iniciativas, el legislador compartió su visión sobre la interacción actual entre el sector público y el privado y qué cambios realizaría: “Hoy declamativamente hay un discurso que acompaña el desarrollo del sector, pero ese desarrollo se debe casi exclusivamente a la iniciativa del sector privado y a la existencia de un entorno favorable por que lo brinda la Unicén. El sector público político, el Municipio, lo único que tiene es un discurso y la prueba de esto es que las tres veces que tuvo que hacer inversiones millonarias en desarrollos de software -para el sistema Sumo, para la página Destino Tandil y para el sistema de Alerta Tandil recurrió a empresas de afuera. Ni siquiera consultó en el sector local. Ahí vemos un bache y creemos que hay que trabajar en un compre local, que tenemos que lograr una inteligencia común entre el sector público y el privado”.

Luego de aclarar que la experiencia fue “maravillosa”, Iparraguirre resaltó la importancia de haber formado parte de una comitiva tan heterogénea y la posibilidad que esa diversidad -tanto laboral como ideológica- le dio para aprender, intercambiar ideas, debatir, conocer y “construir miradas colectivas más complejas que la mirada que cada uno pudiera tener”. “Yo no vengo del palo de la informática ni de la tecnología. Soy un militante político de Tandil, ciudad en la que, dentro de su matriz económica diversificada, el sector del software sin lugar a dudas es uno de los más dinámicos: ya genera 1800 puestos de empleo directo y hay proyecciones muy realistas y casi conservadoras de duplicar esa cifra en los próximos tres años”, explicó, y agregó que “no hay otro sector económico de la ciudad que tenga esas perspectivas, con lo cual es imposible hacer política en Tandil y no ponerle un ojo a eso, no ponerte a estudiar y a aprender”.

 El falso mito de Silicon Valley.

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Al momento de sacar conclusiones y analizar cuál es el valor de haber conocido lo que sucede en la meca del Software, Iparraguirre fue categórico. “Si tengo que pasar en limpio el viaje como tandilense, en primer lugar y dicho de manera cruda, creo que tenemos que dejar de repetir la zoncera de que podemos ser el Silicon Valley de la provincia de Buenos Aires, de Argentina, porque vamos a errar el camino”. ¿Los motivos? En primer lugar, el hombre de Unidad Ciudadana mencionó, en “términos objetivos”, que la ciudad de San Francisco cuenta con una escala y una dimensión muy superior. “No solo es un tema de escala, que es obvio, sino que es un tema de tipo de modelo. Creo que apuntar hacia allí es por ahí es pedalear en falso. Además es un reduccionismo, es tratar de hacer muy simple algo que es en sí mismo complejo”. Luego, habló de los capitales sobre los cuales se sostiene esa industria. “Hay un motor que está debajo de esa especie de Disneylandia del Tech Industry de Silicon Valley que no se ve pero que es el que define el ritmo, hacia dónde va y hacia dónde no va y de qué modo lo hace, que son los capitales de riesgo. Hablando en criollo, los fondos buitre. Hoy es ese sector financiero internacional es el que define qué pasa y que no en la industria de la tecnología. Durante el viaje pudimos ver eso de primera mano”, contó, y ejemplificó con una experiencia particular. “Estuvimos en lugares como IndieBio, que es un evento de biotecnología que se hace dos veces al año. Allí básicamente lo que sucede es que llegan 12 proyectos, 12 emprendedores, que tienen 7 minutos para exponer su proyecto y a quien le están hablando es a grupos inversores de riesgo. Eso acá no existe. Acá los grupos de riesgo son los mismos que vienen a invertir a este país por ejemplo hoy en las Lebacs. La cultura histórica de la inversión nacional, del capital nacional, no tiene que ver con este tipo de riesgos”, sentenció. Ese modelo, entonces, es “absolutamente inviable en Tandil”.

 Un camino viable.

Iparraguirre explicó cuál sería el panorama más adecuado para Tandil: “Creo que la apuesta fuerte que debemos hacer desde el sector público, que es la mirada que puedo aportar yo, es entre otras cosas apoyar fuertemente a los emprendedores, a aquellos que están generando negocios de base tecnológica, sin perder de vista una razón importante que tiene que ser la generación de puestos de empleo”. Además, hizo hincapié en el cuidado de la educación pública, central en el ecosistema IT local, para el futuro desarrollo del sector. “Creo que en la medida en que cuidemos el capital que significa la educación pública de calidad, mayores van a ser las posibilidades de generar más empleo de calidad”, aseguró. “Hay una tensión natural que se vive y que no está mal, está bueno hablar de esto porque si no es esconderlo debajo de la alfombra, que se viene mejorando y achicando porque hay una muy buena voluntad y capacidad de trabajo de los distintos actores”, continuó, y explicó que se trata de la que se da entre la CEPIT y, puntualmente, la Facultad de Ciencias Exactas por la carrera de Ingeniería. “Es la carrera, de toda la Unicén, con el promedio más alto de años para graduarse. ¿Qué dicen desde la Cepit? Que retienen a los chicos formándolos en matemática y física cuántica mientras la industria los necesita antes”. La tensión se resolvió, en parte, con la generación de tecnicaturas planeadas en conjunto. “Esa tecnicatura es un logro de esa tensión que es muy interesante. Hay que estar muy alerta al lado del sector público, en este caso al lado de la universidad, y no permitir que la dinámica del mundo de los negocios te lleve puesto”, explicó, y concluyó: “Hay que prever, tener una educación pública de calidad preparada para cosas más grandes y más complejas que solamente para nutrir de mano de obra a lo que hoy, en el marco de una coyuntura, te está pidiendo el sector privado. Eso me parece también muy importante”.

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 Aportar experiencia.

A Agustín Usandizaga la invitación a formar parte del grupo que viajó a Silicon Valley le llegó desde la Facultad de Ciencias Económicas. “Si bien nosotros como Cámara Empresaria no fuimos parte del Prendete -expresó-, a los organizadores les pareció que para el viaje era bueno que nos sumemos. A mí enseguida me interesó. Me gustó la idea de que la institución promueva todos los temas relacionados al emprendedorismo. Y a nivel personal, siempre me dio curiosidad como era el mundo de esas empresas, de las aceleradoras, las incubadoras, y todo ese ecosistema de emprendedores”. Luego, dio sus primeras impresiones de la experiencia. “El grupo fue bastante variado y heterogéneo, pero muy bueno. La verdad es que nos resultó buena experiencia en cuanto a lo profesional y en cuanto a lo personal también porque interactuamos muy bien. Era diverso pero muy organizado”, expresó, y rescató: “Articulamos muy bien con distintas personas de distintos lados, mayormente los chicos que habían ganado el Prendete y la gente de la Universidad, tanto de Económicas como de Exactas”.

Luego de rescatar que el sector tecnológico cruza también a otras empresas y otros tipos de negocio, Usandizaga contó en qué sentido el viaje enriqueció a la CET. “El emprendedorismo no se limita a las empresas de sistemas. En Silicon Valley pudimos ver, entre otras cosas, emprendimientos biotecnológicos, de sistemas y comerciales de distinta índole. Nosotros como Cámara tenemos una cantidad de socios importante y bien variado. Hay empresas como Cagnoli y hay micro empresas. Hay gente que tiene una cabeza preparada para empezar caminos como estos y hay gente que no tanto, que no le interesa. Nosotros hoy tenemos que transmitirles, entre otras cosas, toda esta mirada sobre el emprendedorismo y de alguna manera inocularles el bichito. La CET es una institución de 100 años pero se rejuvenece permanentemente. Nuestra idea es que las empresas puedan dar ciertos saltos, ya sea de calidad en cuanto a la gestión como también en tamaño. Y ese por ahí no es el entorno en el que algunas van a desarrollarse o a triunfar, pero si es el entorno a mirar para ver qué se puede hacer acá para que algunas empresas con potencial se vayan desarrollando. El viaje fue muy enriquecedor desde ese lado”.

De cara al futuro, el empresario explicó desde qué lugar la CET pudo analizar nuevas ideas y formas de trabajo a partir del intercambio y la diversidad de miradas de la comitiva. “La gente de la Unicén está muy involucrada en el día y tiene todo el sustento teórico y técnico. Probablemente nosotros lo que aportamos es la práctica. Puntualmente desde la CET la práctica empresaria, algo que no se estudia, que se vive y de la que se aprende. Y el Municipio brinda todo lo relacionado al sector público, qué herramientas utilizar, qué instrumentos, qué marco regulatorio y normativo se requiere para que el sector se pueda desarrollar y evolucionar, para que Tandil sea tierra fértil para este tipo de empresas u otras”. Por último, Usandizaga habló de las prioridades de la institución. “En primer término son los socios, pero también la prioridad es trabajar con otras instituciones de otros organismos para de una forma articulada poder brindarle a nuestros socios la posibilidad conocer otros mundos que pueden ser beneficiosos para sus negocios o simplemente porque les despierta interés ver de qué se trata. Nosotros estamos siempre dispuestos, abiertos y propositivos a trabajar con otras instituciones o con el sector público, y este viaje es un ejemplo”, cerró.

 

Nota publicada en 2018

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