Hace seis años, Maximiliano Dirocco creó un grupo de Facebook y empezó a publicar ofertas laborales. Hoy, las plataformas de “Trabajo en Tandil” suman más de 21 mil seguidores. Cómo surgió, quienes son los que más buscan y por qué se convirtió en una herramienta de valor para el trabajador informal.

Más de 14.200 personas forman parte del grupo de Facebook “Trabajo en Tandil”. De ellas, cuatro mil se unieron durante los últimos meses. La Fan Page, por su parte, tiene 5000 “me gusta”. La cuenta de Instagram, que nació este año por la alta demanda, ya suma 576 seguidores. Y el grupo de WhatsApp supera los 500 integrantes. Este espacio virtual que Maximiliano Dirocco creó hace seis años para ayudar a otros mientras el también buscaba trabajo no para de crecer, y marca un clima de época: el creciente desempleo, el rol protagónico de la tecnología y las redes sociales y la gran oferta dentro del mercado laboral de trabajadores no calificados. Con avisos propios y replicados, con ofertas que van desde choferes, profesionales, albañiles, operarios y niñeras hasta mozos, vendedores, recepcionistas y repartidores, el movimiento que genera “Trabajo en Tandil” deja al descubierto también la frágil situación de quienes, sin un título o un oficio, buscan con desesperación un trabajo para mantener a sus familias. En una charla con ENE, Maximiliano habló del nacimiento del grupo, de sus particularidades y de sus expectativas para el futuro.

 -¿Cómo definirías el grupo de Facebook “Trabajo en Tandil”?

-El grupo es una manera de generar esperanza, más que nada. Surgió hace seis años, a fines de 2013. Yo estaba sin trabajo y buscando en redes sociales, internet, consultoras, repartiendo currículos en todos lados, lo que veía en todos los grupos y demás espacios de internet eran publicidades. Y yo lo que quería era encontrar un trabajo, leer «se necesita tal cosa». Fue una chispa que me hizo pensar «¿por qué no hacer un grupo que solo se dedique a ofertas laborales sin publicidad? ¿Por qué no hacer un grupo en donde no se venda nada, solo se ofrezca trabajo?”. Porque yo entiendo la situación de las personas que venden por ejemplo empanadas para vivir, pero no son publicaciones que quiera ver si lo que quiero encontrar mi trabajo. Y bueno, la idea fue esa. Como yo estaba sin trabajo, hice el grupo, que fue un segundo armarlo, y pensé el nombre: «Trabajo en Tandil», sin mucha vuelta. Durante el primer día casi 200 personas se sumaron. “Pucha”, dije.

 -Te diste cuenta que la situación era difícil.

-Sí. Estaba complicado. Yo encima había renunciado. Trabajaba en farmacia, y quería hacer algo por mi cuenta. En ese momento busqué otra cosa, estaba cansado de estar encerrado en un lugar y renuncié. Me puse a pintar casas. Nada que ver, pero quería hacer algo para mí, y bueno, en paralelo empecé con esto sin mucha expectativa, pensando “si sirve, genial”. Lo lindo fue decir “busco algo para mí pero que sirva para los demás. Que lo que me pasó a mí no les pase a otros. Que se metan en este grupo y que encuentren solo ofertas laborales”. Entonces empecé con esto y a medida que fueron pasando los días fue creciendo: a la semana había mil personas en el grupo, y la gente me iba llamando. Me decían «necesito tal persona para tal cosa». Y yo dentro de lo que había en el grupo me iba metiendo en los perfiles de las personas y buscaba.

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 -¿Te acordás del primer trabajo que se consiguió gracias al grupo?

-La primera persona fue un hombre que me llamó un viernes y me dijo: «Maxi, necesito para el lunes una persona responsable porque se me fue un empleado. Era para un ayudante de albañil». Le dije «yo me encargo y te llamo o te paso el número de la persona». Esa fue la primera experiencia. Unos días antes me había escrito un chico diciéndome que necesitaba trabajo y que tenía una nena de un año. Él tenía 20. Hablé con él, le conté y me dijo que le interesaba. Hice el contacto y quedó ahí, se arreglaron entre ellos. Al mes me llamó el chico agradecido porque estaba trabajando. En esos momentos es cuando sacás pecho y decís, “¡sirve!”. Obviamente esa fue la primera de un montón de experiencias similares.

 -¿En qué otras redes está “Trabajo en Tandil”?

-A fines de julio armé el perfil de Instagram, que hoy tiene 576 seguidores, y hace un año hicimos el grupo de whatsApp. En este momento hay alrededor de 500 personas divididas en dos grupos porque wasap te permite 256 personas en un grupo. Y en el grupo de facebook y la Fan Page hay casi 20 mil personas. Es una locura. El otro día una chica publicó que necesitaba chofer de camión. Donde una persona lo comparta, llega a todos nuestros contactos y a muchos otros más. Y con que una persona que consiga trabajo gracias a esto, para mí ya está.

 -¿Qué hace a “Trabajo en Tandil” distinto a otras páginas o perfiles?

Mi objetivo es publicar solamente ofertas laborales y anuncios del tipo «estoy sin trabajo, sé hacer tal cosa» con la idea de que también sea un lugar de búsqueda de empleados. Y que la gente se contacte directamente. Hay gente de todas las edades. La verdad es que se generó un equipo de trabajo. Hay personas que publican anuncios, que si ven un cartel con un pedido por la calle lo comparten. A ellos estoy agradecido. Yo con esto he aprendido mucho. Y esto obviamente lo hago sin fines de lucro. Así nació y así sigue.

 -¿La página no te genera ingresos?

-No. Lo que gano son las llamadas de la gente que me dice “Che, gracias”. Yo soy remisero, vivo de mi trabajo, de laburar 10, 12 horas por día. Y la página de Facebook la manejo con el celular aceptando gente en el grupo, publicando avisos y viendo por ahí de otras páginas o de otros grupos ofertas laborales.

 -¿Nunca pensaste en lucrar?

-No me interesa. Me han ofrecido publicar publicidades, me han preguntado cuánto cobraba. Dije que no. No es la idea del grupo. Y yo no soy nadie. A mí no me conoce nadie. Y no me interesa. Valoro más una llamada, o que por WatsApp me digan «sigo en el grupo», «conseguí trabajo», «mi hijo consiguió trabajo y sigo en el grupo para si me entero de algo publicarlo y que le sirva a otro». Eso es lo lindo.

 -¿Qué te enseñó esta experiencia?

-El trabajo es una necesidad de primer nivel. Esto me enseñó a pensar que si yo necesité algo para mi seguramente otro también lo estaba necesitando. Pero esto en todos los rubros. Si ves que una señora necesita ayuda, no solo pensar en ayudarla, hay que ir y hacerlo. En este caso, aprendí que las redes sociales, si las usamos bien, pueden ser de mucha ayuda… y que es muy importante la difusión. Por eso, si alguien necesita que le hagan algún trabajo de albañil, plomería, electricidad, costura, niñera, chofer, mandados, un empleado fijo, lo invito a entrar al grupo, ver las personas que buscan empleo y publicar un aviso. Así todos podemos ayudar.

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 -Se convirtió en espacio de valor para el trabajador informal.

-Si bien en las plataformas virtuales de “Trabajo en Tandil” hay avisos para profesionales y muchos de ellos también ofrecen allí sus servicios, uno de los aspectos más valiosos de este espacio es visibilizar las ofertas dentro de lo que es el trabajo informal, esos trabajadores que no son tenidos en cuenta en las consultoras y están desesperados porque no consiguen empleo y esas empresas o negocios que no utilizan servicios profesionales para buscar un empleado porque son chicas y no invierten en esos servicios. Un dato concreto ratifica esta idea: Maximiliano se comunicó hace algunos días con el representante de una consultora de la ciudad para ingresar a estas miles de personas en su bolsa de empleo, pero como no son profesionales, no hubo interés. Así, quedó en evidencia que la diferencia socio económica también impacta en la búsqueda de empleo. Y que la crisis hace a este tipo de espacios mucho más importantes y necesarios. 

-¿Qué tipos de empleos son los más buscados?

-Hoy por hoy la gente joven que sale del secundario, que quizá no siguió una carrera y no tiene pensado estudiar y busca trabajo de niñero o de albañil. “Sé hacer cualquier cosa”, escriben. También muchas personas con familias que no tienen una profesión. Y muchas chicas jóvenes.

 -¿Y profesionales?

-Hay muchos estudiantes universitarios que están terminando sus carreras. También profesionales: veterinarios, licenciados en economía, administración de empresas, maestros mayores de obra que por ahí están sin trabajo.

 -¿Hay más hombres o mujeres?

-Está parejo, Si por ahí hay diferencia en el rango de edades: chicos hasta 30 años son los que más buscan y mucha gente entre 40 y 50 años que se han quedado sin trabajo o que su emprendimiento no funcionó, que dicen «vendo esto pero busco otra cosa». Hoy por hoy la búsqueda está muy difícil, entonces lo que sea ayuda.

 -Hay más personas buscando que empresas ofreciendo. ¿Cuál es el porcentaje?

-90% buscando, 10% ofreciendo.

 -¿Y los ofertantes quiénes son?

-Locales, negocios. Muchas pizzerías y esas cosas. Particulares. Negocios más chicos.

 -¿Ves diferencias entre cuando empezaste y hoy?

-Hoy la veo la situación mucho más crítica. No sé si al principio yo no le daba tanta importancia o no se había generado el auge del grupo, pero en estos últimos meses se han incrementado en casi cuatro mil el número de personas en el grupo. Es un porcentaje alto. En cinco años y medio hice diez mil personas y en los últimos meses hice cuatro mil. Está bien que el tema de las redes sociales influye, pero la gente se mete en el grupo y realmente pide trabajo.

 -¿Cómo te gustaría que avance el grupo?

-Me gustaría que haya menos personas. ¡Que no haya nadie en lo posible! Eso sería lo ideal.

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