La cocción en hornos de barro es milenaria y está inspirada en la técnica ancestral de asar los alimentos bajo tierra. Enfoque estuvo con el Ing. Arturo Cataldo quien nos cuenta por qué es una excelente alternativa para cocinar y a muy bajo costo.

Arturo Carlos Cataldo (55) es Ingeniero en Construcciones. Radicado en Tandil hace 23 años donde formó su familia, nos recibe amablemente en su casa y siempre cerca de su horno de barro. Nos cuenta que hace más de una década sintió curiosidad por la parte constructiva y por el otro le encanta la gastronomía. “Me encanta comer” nos agrega Arturo riendo.

Estando en Monte Hermoso donde vacaciona desde siempre, un día de verano se le ocurrió comprar un libro sobre los hornos de barro y su construcción.  Luego, por trabajo, viaja a Benito Juárez para emprender construcción de vivienda dejando de lado su curiosidad que había florecido. Pero la empresa para la cual trabajaba les había alquilado una casita donde vivían con el capataz y otro ingeniero. Con restos de ladrillos descartados de la obra, Arturo construyó su primer horno. Luego hizo uno es su casa y otro en su morada de vacaciones. Luego en zonas de Balcarce, otras en Benito Juárez y varios mas en nuestra ciudad.

Así fue como lo que comenzó como un hobby se fue trasladando a un emprendimiento que lleva muchos años.

“Lo más lindo de los hornos es la convocatoria a disfrutar una comida exquisita y que deriva en nuevas amistades que uno hace y las reuniones en familia tienen un condimento especial. Ese rincón de fuego es la poesía que me incentivó a hacerlo”. Nos comenta Arturo.

Mirá también  La fotografía, el arte en el mercado

Los hornos se hacen en la propiedad del cliente o puede construirse para luego ser trasladado a la dirección que deseen. Dependiendo de la terminación y el tamaño que uno desee es la diferencia de valor. El tiempo de construcción varia entre 7 y 20 días.

La técnica que utiliza es ladrillo asentado en barro. Los hornos que confecciona son a leña o mixtos dado que algunos prefieren agregarle mechero. Puerta tapa de hierro, termómetro y sus manos hacen el resto.

Arturo asegura “Cuando uno tiene horno, empiezas a cocinar y se abre un abanico de posibilidades dado que no hay nada que no se pueda a hacer en el horno”. Carnes, vegetales, empanadas, tartas, calzones todo invita a la reunión.

Aprendió a hacer pan en su casa. “Es mágico” nos comenta emocionado Arturo. Placas de biscochuelo, pionono, facturas, postres como flanes, budín de pan. “Ayer hice una Focaccia, vas viendo recetas y no tiene limites, te lleva a querer saber más. Hasta aprendes a elegir mejor la leña”. Agrega Arturo.

Hoy en su emprendimiento entremezcla la profesión de ingeniero con su hobby. Este combo logra un asesoramiento integral a la hora de elegir en qué lugar colocar el horno o crear el espacio que será utilizado tanto en reuniones familiares y sociales sea interior como en el exterior de su vivienda.

A la pregunta de ¿por qué cocinar en un horno de barro? Él, sin dudarlo nos dice “es más rico, más sano, más económico puesto que mantiene la temperatura debido a sus características constructivas consumiendo menos leña” concluye Arturo puesto que están construidos con materiales especiales que retienen el calor durante horas dando un mayor rendimiento a los recursos.

Mirá también  Viajar y arrancar de cero

La cocción en un horno de barro es una tradición que seguirá por los años y cada vez se expande estando más cerca nuevamente de nuestros hogares.

 

Más información en Facebook, Hornos de Barro Rincón de Fuego, ó al celular 249 4 492920. 

Dejá tu comentario