Tras el incendio de una unidad de El Rápido el pasado 25 de septiembre se le suma un paro de choferes. Los tandilenses seguimos siendo rehenes de empresas que no logran hacer pie.    

Al menos hasta el miércoles, se mantiene el paro en la empresa «El Rápido». Desde la Unión Tranviarios Automotor (UTA) confirmaron que, luego de una audiencia con las autoridades de la empresa, definirán los pasos a seguir. La subsecretaría de Transporte intimó a la empresa a brindar el servicio pero la UTA ratificó la continuidad de la medida de fuerza.

Según declaraciones de Jorge Stábile, secretario de Difusión de actas de la entidad, sobre el conflicto en la empresa se debe a la deuda de la misma para con los trabajadores de las “horas extraordinarias”, estas representan un segmento del salario que no perciben los choferes desde el mes de febrero. Por su parte, en cuanto al personal de tráfico y de técnica, señalaron que también les deben los viáticos. Además, advierten que aún no fue depositado el sueldo correspondiente al mes de Septiembre.

En cuanto a la situación de la empresa, advirtieron por “el estado de los micros” ya que  “no tienen mantenimiento, los choferes ya no pueden salir y tienen 60 servicios que cubrir con 25 coches», sostuvo sobre la situación que atraviesa la empresa.

Cabe recordar que en muchos casos, la empresa monopoliza recorridos a destinos de la zona en comunidades ubicadas a lo largo de la Ruta 88 y 226, por lo que los usuarios quedaron a la deriva y sin otra opción para trasladarse desde hace casi una semana.

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Si bien desde la UTA aclaran que la situación de El Rápido no se puede comparar con el final de «Río Paraná», donde había un «excedente de personal» es inevitable que no volvamos a sentir el desgaste de otra empresa que por diferentes motivos no logra hacer pie, convirtiéndose en una desidia para trabajadores y usuarios que son solo rehenes y espectadores de servicios cada vez más negligentes.

Muchos apuntan a la suba de combustibles, la devaluación, el valor de las unidades, los subsidios al transporte aéreo y el impulso a las líneas aéreas low cost presentan un panorama sombrío para el sector que ocupan los micros de larga distancia en todo el país.

La situación es compleja. Cada vez viajan menos pasajeros, hace una década atrás transportaban 58 millones de pasajeros, en 2016, la última cifra publicada por la CNRT (Comisión Nacional de Regulación del Transporte), viajaron 38 millones de personas y cerrando el 2018 en no más de 33 millones de usuarios.

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