Luciano Velázquez, docente e investigador de la cátedra de Cultivo de Papa de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Mar del Plata y uno de los desarrolladores del invento, escribió para ENE sobre la el desarrollo de este novedoso dispositivo agrícola.

La importancia del cultivo de papa

El cultivo de papa abarca aproximadamente 75.000 hectáreas que se extienden en diversas regiones del territorio nacional desde Tucumán hasta Santa Cruz. El sudeste de la provincia de Buenos Aires es una de las regiones con mayor superficie cubierta por el cultivo con aproximadamente 33.000 hectáreas.

Si bien la superficie que ocupa el cultivo de papa es relativamente menor respecto a otros cultivos debido al alto costo de producción, la generación de trabajo y todos los actores que intervienen en la cadena de valor de la papa; la importancia relativa del cultivo es muy significativa, representando un  negocio de más de 27.000 millones de pesos para una producción de aproximadamente 2,5 millones de toneladas de papa anuales.

Lamentablemente, de acuerdo a estimaciones de la FAO, hasta el 35 % de los productos frutihortícolas (entre los que se encuentra la papa), se pierden una vez cosechados; siendo una de las principales causas de dichas pérdidas los daños mecánicos sufridos durante la cosecha, la logística, el transporte y los distintos procesos que sufre el producto desde la cosecha hasta que llega al consumidor ya que afectan tanto la calidad como la durabilidad del producto. Específicamente en lo que respecta a daños mecánicos en el cultivo de papa, las pérdidas alcanzan los 1.200 millones de pesos.

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El nacimiento de la idea

El mercado actual de papa, tanto para consumo como para industria, demanda una mejora en la calidad y la cadena de valor de la papa en su conjunto está trabajando para satisfacer esa demanda.

Como se mencionó anteriormente; una parte importante de las pérdidas tanto de calidad como de producto, son consecuencia de los daños mecánicos (golpes) que sufre el producto y se pensó en desarrollar una herramienta que en conjunto con prácticas agronómicas y de manejo permita mejorar este aspecto de la producción.

Como dijo Lord Kelvin (1824-1907), lo que no se mide no se puede mejorar; por eso nos pareció fundamental comenzar por desarrollar un sensor para medir en forma precisa y objetiva los golpes que sufría el producto. La propuesta fue evaluada con diferentes actores de la cadena de valor, quienes coincidieron en que sería un gran aporte contar con un sensor adaptado a las condiciones de uso y necesidades locales y de bajo costo que permita medir los golpes.

 

El camino de la innovación

Se realizó un primer prototipo con los elementos y conocimientos que se disponía en el grupo que estaba interesado en este proyecto desde la Facultad de Ciencias Agrarias – INTA Balcarce. Si bien este cumplía la función principal, estaba muy lejos de ser un prototipo funcional o un producto mínimo viable. Fue entonces que se decidió formar un equipo de trabajo inter-institucional e intra-disciplinario para desarrollar el dispositivo de forma efectiva. Este equipo inter-disciplinario está conformado por la Facultad de Ciencias Agrarias Balcarce, el INTA Balcarce y el  CUIC – UNICEN y tiene la sinergia propia de la combinación de las instituciones y la diversidad de personas que lo integran.

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Un modelo de desarrollo colaborativo

El desarrollo se basó en los principios de la innovación y el código abierto -utilizando hardware y software de código abierto- y se documentó todo el proceso de desarrollo para que esté disponible en forma libre y gratuita.

Si bien el dispositivo fue diseñado para su uso en el cultivo de papa, es posible adaptarlo a otros productos y cultivos en los que la medición y la prevención de los golpes sea un factor importante para controlar la calidad y la durabilidad del producto.

El desarrollo se encuentra en una fase de prototipo avanzado y se está buscando financiamiento para poder llegar a un producto mínimo viable para hacer pruebas a campo en diferentes condiciones de uso y posteriormente gestionar una versión comercial con un costo accesible para que esté al alcance de cualquier productor.

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