Por Javier Creparula

El mundo se paralizó ante las imágenes de una Catedral incendiándose. Un patrimonio de casi 700 años de antigüedad que sobrevivió a la revolución francesa, dos guerras mundiales pero no pudo contra unos ineptos. 

Claro que no estamos hablando de cualquier Catedral. Es una obra emblemática del estilo gótico y la sede de la archidiócesis de París. La Catedral Notre-Dame (Catedral Nuestra Señora), uno de los edificios más importantes de la historia de la arquitectura religiosa puesta en peligro y cerca de desaparecer a causa de el terrible incendio que padeció.

Su edificación comenzó en el año 1163 y concluyó en 1345 lo que significo 182 años de construcción. Dedicada a María, madre de Jesucristo, se sitúa en la pequeña isla de la Cité, rodeada por las aguas del río Sena. Es uno de los monumentos más populares de la capital francesa y pertenece al culto católico. mismísimo lugar donde se corono a reyes incluso a napoleón Bonaparte.

Este estilo arquitectónico se origina en una sociedad y una economía feudal, con intensas guerras religiosas (las Cruzadas), un importante crecimiento de las ciudades europeas, la irrupción de la burguesía como nueva clase social y un sentimiento profundo de religiosidad en la población.

¿Cómo es posible que pisando el 2020 todavía no estamos preparados para evitar este tipo de siniestros? A primera vista se busca desesperadamente un culpable. Incluso si se relaciona con algún atentado mejor, puesto que siempre es más fácil caer sobre las culpas de otros para no quedar expuestos en un mar de negligencias.

Nos recordó el incendio del Museo Nacional de Brasil del año pasado que afectó al histórico edificio ubicado en el Parque de Boa Vista, en la ciudad de Río de Janeiro. El siniestro destruyó casi por completo la colección histórica, acumulada durante doscientos años y que se había convertido en una de las más antiguas del mundo. En el caso del museo de Brasil, no funcionaban los aspersores ni las alarmas contra incendio. Al ser Sudamérica siempre se tiende a pensar, erróneamente, que en un país primermundista estas cosas no pasan, hasta que pasan.

Porque esta muy claro que no importa dónde vivan las personas, o de dónde provengan. La negligencia es inherente al ser humano y esto pasó en Brasil y ahora pasó en Paris.

En estos días comenzaran colectas a nivel mundial para poder reconstruir la catedral. Las obras que se perdieron se reemplazaran por otras y habrá que estar mas atento para que en un futuro no vuelva a pasar. Aunque creemos lamentablemente, que esto, va a volver a ocurrir.

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