Será un espacio de meditación activa en donde la artista plástica Susana Giménez venderá cuadros y piezas únicas. Además habrá talleres y exposiciones. ENE charló con Suzie sobre este nuevo desafío.

El corazón del Barrio de la Estación comenzará a vibrar arte y meditación a partir de enero. Es que la artista plástica local, Susana Giménez, pondrá en marcha su nuevo desafío: Casa Wabi Sabi. ¿De qué se trata? De un nuevo espacio de meditación activa en donde se venderán cuadros y piezas únicas. Además habrá talleres y exposiciones. En diálogo con ENE, Suzie contó cuáles son sus expectativas, que va a encontrar el público en este nuevo espacio y qué significa para ella ser emprendedora.

-¿Qué es Casa Wabi Sabi?

Casa Wabi Sabi es una casa donde hoy hay un taller de cerámica y donde va a haber un espacio holístico. La idea es ofrecer todas disciplinas de meditación activa: taller de cerámica, clases de yoga y momentos de meditación. Además, va a ser el punto de venta de mi línea de cerámica y de piezas a medida. También va a haber muestras de arte de cuadros, tanto míos como de otros artistas.

-¿Qué es la meditación activa?

Tener un momento de conciencia, observar el estado en que estamos y frenar los pensamientos. El estar plenos en el momento presente, escuchando lo que estamos emitiendo, que palabras usamos y cuáles estamos recibiendo, también nos ponen en estado de atención.

-¿cómo definiste qué actividades van a integrar este espacio?

-En cuanto a la cerámica, hace 18 años lo hago y tengo mi taller ahí desde hace mucho tiempo. Vendí durante mucho tiempo en la Feria del Mercado Artesanal del Dique y hace ya casi un año que decidí emprender otro camino y modificar mi forma de venta. Desde hace algunos años hago vajilla para restaurantes como Shelter, Macanudo y L´Avenir. En ese contexto, se me ocurrió abrir un espacio al público en el mismo taller donde produzco y hago mis piezas. Preparar ese mismo espacio para la venta y a su vez para hacer muestras y talleres.

Mirá también  Unicén y Nación trabajan en paliar el impacto del aislamiento en el sector cultural

-¿Qué productos vas a vender?

-La línea Wabi Sabi siempre es de piezas utilitarias. Mayormente hago vajilla y trabajo todo sin molde. Wabi Sabi es una filosofía japonesa y la idea es que cada pieza tenga una impronta única. Lo más importante es que sea sin molde.

-Además de la vajilla, que ya es un clásico de Wabi Sabi, ¿vas a seguir ofreciendo productos a pedido?

-Sí. Por pedido vamos a trabajar productos como azulejos o bachas, aunque siempre lo predominante que se trabaja en el taller es la vajilla sin molde distinta y única.

-Además de ceramista sos artista plástica.

-Sí. Hace poco hice una muestra en Macanudo que se llamó despojos, y la idea es poder llevar este tipo de eventos también a Casa Wabi Sabi.

-¿Qué tipo de pintura hacés?

-Lo que yo pinto es expresionismo, así que sigue el mismo estilo de lo que es la línea Wabi Sabi de cerámica. ¿Por qué? Porque el expresionismo es expresar a través de las pinceladas y del color, y yo lo que trato es expresar emociones. Más allá de que no hago arte abstracto sino figurativo.

-¿Esos cuadro van a estar a la venta?

Sí. También va a haber clases de pintura a mi cargo y a cargo de otros artistas locales.

-¿Qué desafío implica abrir un espacio tan amplio y tan personal?

-El desafío es jugarme con algo nuevo, unir distintas disciplinas y que la gente pueda sentir que tanto hacer cerámica y pintar un cuadro como practicar yoga puede ser parte de una meditación activa. Si uno se concentra, lo disfruta y puede conectar con lo que está haciendo, ya podemos hablar de una meditación activa. La idea y el desafío es tomar el arte desde ese lado, poder generar un espacio para alcanzar el bienestar personal desde la creatividad.

-¿Cómo combinás el hecho de ser artista con la autogestión y el perfil de emprendedora?

-Es difícil. Primero que nada, y creo que nos pasa a la mayoría de los artistas, no valoramos lo que hacemos y nos cuesta ponerle precio. Nos da vergüenza cobrar las cosas. Así que antes que nada lo que tuve que hacer fue sacarme esa tara, por decirlo de alguna forma. Después empecé e ver qué productos, dentro de lo que me gusta y de lo que puedo vender, me convenía hacer y de que forma venderlos… Desde elegir la pieza hasta determinar los colores. Por ejemplo, en un momento hacia todo en azul porque me gustaba y después me di cuenta que tenía que tenía que variar. Sin dudas lo más difícil es empezar a venderme, y compatibilizar el costado artístico con el comercial.

Mirá también  Abril 6, Cierre de inscripción al VUELA

-¿Qué expectativas que tenés?

-Si todo sigue como esperamos, la idea es que Casa Wabi Sabi arranque en enero con una inauguración. Mis expectativas, más allá de que la gente venga a los talleres o elija tener en su casa la vajilla Wabi Sabi, son poder conectar con el arte. Quiero que cuando la gente venga a pedir por ejemplo azulejos para su casa o una fuente, o platos o una pieza cualquiera, se encuentre con un espacio en donde se puedan sentir relajados, donde puedan ver lo que yo hago y entre los dos podamos coordinar para hacer la pieza deseada. Eso en el marco de una charla amena y en un espacio lindo en donde poder vibrar lo que queremos.

Y seguir ofreciendo objetos únicos.

Siempre objetos únicos, siempre con mi impronta, siempre sin molde y siempre aceptando la forma que toma la materia. Wabi Sabi es tratar de ver lo perfecto dentro de lo imperfecto. Que la idea de perfecto que nos enseñaron es una idea renacentista y no, lo perfecto no es un ángulo de 90 grados. Lo perfecto es lo que a uno le parece lindo y lo que a uno le resulta cómodo.

-¿Qué significa para vos ser emprendedora?

-Apostar al proyecto, de cada uno con amor y perseverancia.

Dejá tu comentario