Los almaceneros y las peripecias para llegar a fin de mes. ENE estuvo con Jorge Martínez que tiene un almacén desde hace más de 10 años. Nos cuenta cómo está la situación de los costos, productos, ventas y la crisis que los tiene a maltraer. 

Ubicado a dos cuadras de la Terminal de ómnibus, con un salón de 30 metros cuadrados pequeño pero bien abastecido. “La situación esta complicada” nos cuenta con un tono de cansancio.

El punto más fuerte es la inflación, donde los productos aumentan sin saber ¿cómo? ¿cuánto? y lo peor es ¿por cuánto tiempo van a seguir aumentando?. A eso se le suman el incremento de los gastos fijos. Alquiler, luz, habilitación, retributiva, monotributo; todo aumenta por las nubes. El problema es que el volumen de venta cae y a su vez se pierde rentabilidad en los productor. “Un kilo de milanesas pasó de 160 a 200 en 30 días y todo ese aumento total no se puede trasladar directamente al producto porque la gente deja de consumir. Opta por otros productos o menos cantidades, entonces parte del aumento lo terminamos absorbiendo y perdiendo rentabilidad”.

A modo de ejemplo “hay personas que me compraban queso cremoso, medio kilo a ojo, de esta ultima parte para acá piden exactamente el mínimo de gramos que va en una pre pizza”.

“La docena de huevos aumentó 3 veces en la ultima semana, de a 1 peso, 2, 2.50 y llega  el momento que perdes un poco la noción y el control sobre cada producto” nos comenta Jorge.

Hasta hace unos años podías tener un solo proveedor. Hoy hay que buscar precio. En cuanto a la marcas líderes que son las verdaderas formadoras de precio hacen que optar por marcas denominadas secundarias también sea difícil porque la diferencia de precio entre una marca y otra a veces no es tan significativa porque la realidad es que el único que puede bajar los costos de producción son las empresas grandes.

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Los productos que son locales andan mejor, además de que son muy buenos también pueden absorber un poco más los aumentos que son provenientes de los incrementos en el gasoil. Ese es un aumento que otras marcas sufren más por la diferencia de traslados en kilómetros.

El fiado, lamentablemente ya no es una opción. Tuvo malas experiencias de cuentas que jamás fueron saldadas. Por costos también se hace imposible tener a un empleado. “Cierro 6 o 7 días distribuidos en el año solamente por salud” cuenta. El comercio en si ya es muy desgastante; sumado al clima en el que estamos, muchos clientes le cuentan como está su situación y que al final del día también suma al desgaste. “La manera de seguir a flote es abrir de lunes a lunes, tener una mínima esperanza que esto no va a seguir en caída libre y que en algún momento se tiene que acomodar”. 

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