Por Silvina Fiszer

Por tercera vez consecutiva y con la consigna “Contra el ajuste y la represión, feminismos para la revolución”, mañana se realizará en Tandil el Paro Internacional y Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis y Trans. Gisela Giamberardino charló con ENE sobre la huelga como herramienta de lucha, la desigualdad en el mundo del trabajo y los objetivos de las actividades programadas y la movilización.

En el plano económico, este #8M, Día de la Mujer, las mujeres paran por el reconocimiento del trabajo reproductivo, porque la pobreza y la crisis impacta con más fuerza en las mujeres y por la inseguridad y la violencia laboral que viven día tras día. En Tandil, este #8M las mujeres paran también porque si bien no hay estadísticas públicas, el desempleo y la precarización comprende más a mujeres que a varones; porque faltan jardines maternales y espacios de cuidado públicos que les permitan salir al campo laboral; por el cupo laboral trans tanto en el ámbito público como en el privado y también por las trabajadoras municipales y las que trabajan en el ámbito privado precarizadas. Para conocer más sobre el Paro Internacional de Mujeres, ENE charló con Gisela Giamberardino, Doctora en Sociología y Metodología y activista e investigadora feminista.

 

  ̶¿De qué hablamos cuando hablamos de un Paro Internacional de Mujeres?

̶El 8 de marzo, como ya sabemos, tiene que ver con la situación de un grupo de mujeres trabajadoras que murieron en una fábrica; por lo tanto lo primero que decimos es que no es un día de festejos sino que se trata siempre de un reclamo de mejores condiciones en los ámbitos en los que trabajamos. Ahora, las mujeres trabajamos en el ámbito productivo, cuando trabajamos afuera de nuestras casas, pero también y sobre todo trabajamos en lo que llamamos el trabajo reproductivo: todo lo que hacemos en nuestras casas, que no es remunerado, que está invisibilizado y que a la vez está absolutamente naturalizado que lo tenemos que seguir haciendo nosotras. Las propias mujeres no lo vemos como un trabajo lo que hacemos todos los días, esto de pensar integralmente la organización de la vida familiar y la vida cotidiana; saber a qué hora los chicos tienen que ir a la escuela, si tienen piojos, si la obra social reconoce tal cosa… Y también nos ocupamos de nuestros padres y de los padres de nuestro compañero y compañera. Hay demasiado trabajo que está totalmente invisibilizado y que no es parte de lo productivo sino del ámbito reproductivo.

  ̶¿Cuáles son los objetivos del Paro?

̶El Paro tiene dos objetivos: por un lado visibilizar ese trabajo reproductivo, que a la vez como está dentro de la casa tampoco se ve mucho; y por otro lado exigir mejores condiciones en los trabajos productivos. Si hablamos de desocupación, los porcentajes más altos son de mujeres. Si hablamos de pobreza, las mujeres son más pobres que los varones. Si hablamos de condiciones de empleo, las mujeres somos las que tenemos más trabajo de medio tiempo y por lo tanto menos remuneración. Esto tiene que ver con cómo hemos podido organizar esto del trabajo productivo con el trabajo reproductivo. Las mujeres muchas veces tenemos dos o tres trabajos de medio tiempo, por lo tanto no es que trabajamos menos afuera. Entonces, hay un doble eje en las reivindicaciones del Paro.

  ̶¿Por qué el paro como herramienta de lucha?

̶Por un lado hay una perspectiva de clase en reconocer la huelga como la herramienta clásica de la clase trabajadora. Parar es también un modo de evidenciar lo que hacemos todos los días, ya sea dentro o fuera de nuestras casas. Hace dos años el slogan del paro fue “Las mujeres movemos el mundo, las mujeres lo paramos”.

  ̶¿Cómo surgió?

̶Si bien existen varias experiencias anteriores, el paro como herramienta de lucha en la actualidad tiene su antecedente más fuerte en el “viernes largo”, una huelga que se hizo en 1975 y que tuvo como protagonistas a más de 25 mil mujeres islandesas. Con el objetivo de librarse durante toda una jornada de las obligaciones maternales, conyugales y familiares, las mujeres se reunieron a discutir ideas mientras forzaron el cierre de bancos, fábricas, negocios, escuelas y guarderías. En Latinoamérica, se comenzó a hacer en Argentina luego del primer #NiUnaMenos, cuando el 6 de junio de 2016 salimos a las calles horrorizadas y horrorizados  ̶porque tomamos las calles varones y mujeres ̶ a decir “basta, nos están matando”. Esa movilización y sus ecos sensibilizó más a la sociedad, por eso el 8 de marzo de 2017 la idea fue visibilizar en qué condiciones vivimos las mujeres adentro de nuestras casas, la violencia simbólica y física que sufrimos, la violencia económica, los obstáculos constantes que no nos permiten autonomía y desarrollo personal en los ámbitos laborales… Por eso siempre estamos con ese doble eje de trabajo productivo y reproductivo. Después de esa primera experiencia en Argentina se fueron sumando otros países en Latinoamérica y a esta altura hay más de 40 países que están organizando y adhiriendo a las manifestaciones del 8 de marzo a nivel mundial con la herramienta de la huelga.

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  ̶¿Cuál es la particularidad de la huelga en Argentina?

̶La herramienta de la huelga está muy atravesada por las condiciones laborales del contexto. Por ejemplo, en Argentina no todas las mujeres podemos hacer paro en nuestros lugares de trabajo. Un ejemplo muy fácil de entender son las maestras. El año pasado los docentes de niveles primarios y secundarios que pararon sufrieron descuentos. Y no hablo del Paro Internacional de Mujeres, fue en el contexto de una huelga reconocida por los sindicatos y por la constitución. Esos son condicionantes. No todas las mujeres paran porque no están dadas las condiciones para hacerlo, y por sobre todo porque no tenemos tampoco la garantía de que eso no tenga una consecuencia en nuestra estabilidad laboral.

  ̶¿Hay algún indicador para saber cuánta es la adhesión de las mujeres?

̶No, pero sería interesante desarrollar uno.

  ̶¿Que pone al descubierto que las mujeres paren?

̶Pone al descubierto, en primera medida, los ámbitos en los que estamos insertas. Aun aquellas que llegamos a elegir y desarrollarnos dentro del ambiente universitario, en cuanto a las carreras que elegimos, siempre hay una predominancia en las que tienen que ver con los cuidados. Por ejemplo si vamos a estudiar áreas de la medicina, en general las mujeres estudian enfermería o instrumentalistas, profesiones más de acompañamiento. Y después la gran mayoría de las mujeres somos trabajadoras sociales, maestras, todas profesiones que trasladan al espacio público un estereotipo de género que es el del cuidados de los otros y las otras nuevamente. Así que, en general, las mujeres no trabajamos en espacios en los cuales se pueda medir la productividad. Si, obviamente, hay obreras en fábricas pero siguen siendo más obreros varones.

  ̶Si todas las mujeres del mundo pararan, el sistema productivo se detendría.

̶Sí. Por un lado el sistema productivo, y por el otro, el nivel de comercialización. Dentro de lo que es la división social del trabajo, en la parte de la circulación, si las mujeres dejáramos de hacer las compras de la casa por un día, ese día el impacto en el sistema comercial y financiero sería fuerte.

  ̶¿Qué sucedió con el Paro de Mujeres en Tandil estos dos últimos años?

̶En Tandil hay varios sujetos políticos que aglutinan a mujeres. El más viejo está relacionado con la Ley contra la violencia hacia las mujeres. Estamos hablando de 2010. Esa Ley permite o prevé, en ámbitos locales y municipales, la constitución de Foros de Promoción y Protección de los Derechos de las Mujeres. El primer Paro Internacional de Mujeres en Tandil lo organizamos desde ese Foro. Desde el año pasado empezamos a convocar más organizaciones.

  ̶¿Qué temáticas se abordaron en 2018?

̶El año pasado tuvo relevancia todo lo relacionado a la Campaña Nacional por el derecho al aborto, que a esta altura tiene más de 500 organizaciones adentro y que tiene una versión local. Además, desde el año pasado existe una mesa local intersectorial contra las violencias, que la propone el Área de Género del Municipio. Recordamos también de paso que el área de Genero del Municipio existe desde fines de 2016 como respuesta a una demanda del primer #NiUnaMenos en Tandil. Y después tenemos mujeres sindicalizadas, mujeres teatristas, mujeres Unicén, áreas de genero de los distintos sindicatos… este año tenemos mujeres de las escuelas secundarias organizadas… todo ese conglomerado de mujeres que participan en algún espacio político, sindical, cultural, esas organizaciones, son las que juntas y de forma transversal organizan este Paro Internacional de Mujeres.

  ̶¿Cómo lo organizaron?

̶A través de asambleas. La primera fue en enero, en la glorieta de la plaza, la segunda fue en febrero, y este último mes tuvimos más y nos organizamos en comisiones. Una comisión de logística y una cultural, y una de comunicación. Este año va a haber, como el año pasado, actividades por la mañana en 14 plazas de la ciudad con distintos ejes de discusión. En 2018 usamos la metáfora de manchar la ciudad de violeta, el color de la lucha internacional feminista.

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  ̶¿Qué aprendizaje tuvieron de esas plazas?

̶Esas plazas nos sirvieron para empezar a desandar la centralidad que tenemos en la lectura las mujeres de clase media que participamos políticamente y poder así pensar qué les pasa a las mujeres que no siempre están en el centro, en el municipio y en la universidad, para poder problematizar, a partir de tres o cuatro ejes propuestos, cuál es la realidad que viven las mujeres en el territorio extendido de Tandil. Sobre todo apuntando a la participación de las mujeres de los barrios más periféricos o más empobrecidos.

  ̶¿Cuáles son las actividades para la jornada de mañana?

̶Además de replicar las actividades en esas 14 plazas de 9 a 11 de la mañana, en las que participan de las actividades la Universidad, estudiantes y docentes, el Observatorio Social de la Facultad de Ciencias Humanas está organizando la toma de registros y la posterior sistematización de esos registros. Y a la tarde convocamos desde las 15 horas a distintas actividades en la Plaza Independencia. Va a tocar una banda, va a haber varias radios y también talleres. Van a estar las mujeres de Cannabis Medicinal Tandil, mujeres teatristas y Geógrafas Feministas, un grupo de la Facultad de Humanas que organizó el año pasado también en el 8M una actividad que era medir e individualizar las zonas de miedo de las mujeres. Este año van a hacer un taller, “Mi cuerpo mi territorio”. Finalmente, convocamos a las 17.30 para marchar a las 18 bajo la consigna “Contra el ajuste y la represión, feminismos para la revolución”. Luego de la marcha, que va a hacer un recorrido breve por el centro de la ciudad (en general se pasa por edificios que simbólicamente significan opresiones para las mujeres como las comisarias, el poder judicial, los medios de comunicación la iglesia y el municipio) vamos a leer un documento que hemos consensuado todas estas organizaciones.

  ̶¿Cuál es el reclamo más fuerte en el plano económico?

̶En el plano económico la preocupación principal son las condiciones de empleo de las mujeres, las condiciones de trabajo, sobre todo las que no estamos en un trabajo formal. Los trabajos que se consiguen son trabajos llamados en negro, sin reconocimiento, sin aportes, con horarios muy flexibles que tampoco les permiten organizar la contraparte, que es la vida cotidiana. Y hubo un reclamo muy fuerte hacia los recortes que hay en las políticas públicas y programas de asistencia a nivel nacional, local y municipal.

La desigualdad en números

La Encuesta Permanente de Hogares realizada por el Indec durante el tercer trimestre de 2018 dejó al descubierto la desigualdad de género en el ámbito laboral nacional. Según el informe, la Tasa de Actividad es mayor entre los varones  ̶la brecha supera los 20 puntos ̶. Lo mismo sucede con la Tasa de Empleo. El motivo principal es que una porción importante de mujeres en edad laboral se dedica a realizar tareas domésticas. En relación a las Tasas de Desocupación y Subocupación, ambas son mayores en el caso de las mujeres, y lo mismo sucede con el empleo no registrado. Los resultados del informe fueron publicados por el portal Economía Femini(s)ta.

Según la encuesta, realizada sobre una población de más de 14 años, la Tasa de Actividad de los varones es del 69,5% y la de las mujeres del 49,1%; la Tasa de Empleo, por su parte, en varones es del 64% y en mujeres del 43,9%; la Tasa de Desocupación es del 10,5% en mujeres y del 7,8% en varones y la Tasa de Subocupación es del 14,4% en mujeres y 9,8% en varones. Otro dato que se desprende de la Encuesta es el del empleo no registrado: hay un 37% de trabajadoras asalariadas no inscriptas en la seguridad social mientras que en el caso de los varones la cifra es del 32,1%. También hay cifras sobre la brecha de ingresos totales mensuales: en este ítem las mujeres perciben ingresos que en promedio son un 26,6% menores que los de los varones.

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