El 5 de marzo se celebró el Día Mundial de la Eficiencia Energética. ENE consultó a tres investigadoras de la Facultad de Ciencias Humanas de la UNICEN sobre la importancia de cuidar los recursos, la situación actual del país y sus municipios y los desafíos a futuro.

¿Qué es la eficiencia energética? ¿Por qué aumentó la demanda de energía durante los últimos cincuenta años y por qué es importante cuidarla? ¿Qué responsabilidad tienen los estados y cuál recae en el consumidor? El 5 de marzo se celebró el Día Mundial de la Eficiencia Energética. La fecha, establecida en homenaje a la primera conferencia internacional sobre esta temática -en Austria, durante el año 1998, más de 350 expertos y líderes de 50 países discutieron por primera vez las estrategias para enfrentar la crisis energética y dar posibles soluciones-, invita todos los años a pensar en una de las problemáticas centrales relacionadas al desarrollo y la sustentabilidad. De lo general a lo particular, ENE charló del tema con la Licenciada Karen Flensborg, Becaria Doctoral CICPBA-CESAL-FCH, la doctora Guillermina Jacinto, investigadora del CONICET-CESAL-FCH y la Doctora Graciela Nogar, investigadora del CICPBA-CESAL-FCH.

 

¿De qué hablamos cuando hablamos de eficiencia energética?

La eficiencia energética consiste en usar la menor cantidad de energía posible para obtener el mismo nivel de servicio energético sin afectar o minimizar la calidad del bienestar buscado. Es decir, está asociada a la cantidad de energía útil que se puede obtener de un sistema o de una tecnología en particular, con el fin de desarrollar de manera óptima las tecnologías de productos, procesos y servicios que consumen energía para contribuir a la reducción de su demanda. Estas tecnologías y servicios utilizarían menos energía realizando la misma tarea y obteniendo los mismos beneficios finales. Sin embargo, hay una etapa que es pre-existente a la eficiencia energética y se refiere al uso racional de la energía que son acciones dirigidas a reducir el consumo a través de un uso eficaz e inteligente de la misma. Es decir, tiene que ver con los hábitos de consumo.

 

¿Por qué es fundamental mejorar la eficiencia energética?

En el actual contexto de crisis energética, se evidencia un aumento en la demanda de los recursos energéticos impulsados entre otros, por el crecimiento económico y el poblacional. Un consumo que será en cierta medida, independiente del crecimiento de los territorios, ya que estará asociado a la cantidad de energía consumida/demandada. Esta proyección se sustenta en los datos obtenidos en décadas anteriores. Si bien, hasta la década de los `50 la demanda de energía estuvo asociada al crecimiento de la población mundial; en las últimas décadas se observa que esa correspondencia directa se alteró ya que se asocia con la disponibilidad de tecnologías. De este modo, la calidad de vida, el transporte, las comunicaciones, el confort son algunas de las causas explicativas de las diferencias en la demanda energética. Esta dependencia energética, ha aumentado el consumo de recursos fósiles no renovables: carbón, gas natural, petróleo y sus derivados lo cual conlleva al incremento de las emisiones de dióxido de carbono, gas que contribuye con el efecto invernadero y amenaza la estabilidad climática. Si bien es complejo el reemplazo de energías fósiles por otras fuentes descarbonizadas (solar, eólica, biomasa, hídrica, entre otras) también lo es continuar con este ritmo de demanda energética. Por ello, hay que crear estrategias que prioricen el uso racional de la energía, la eficiencia energética y las energías renovables para acompañar los desafíos energéticos.

 

Situación de Argentina en materia de eficiencia energética

El uso racional y eficiente de la energía ha tomado relevancia en la agenda política internacional, lo cual se evidencia en el desarrollo e impulso de programas y proyectos formulados en los últimos años.

En el año 2007 el Poder Ejecutivo Nacional a través del Decreto Nº 140, creó el Programa Nacional de Uso Racional y Eficiente de la Energía (PRONUREE) destinado a contribuir y mejorar la eficiencia energética en los distintos sectores consumidores de energía: industria, comercio y servicios, educación, cogeneración, alumbrado público y semaforización, transporte, vivienda, edificios públicos, etiquetado energético, entre otros. Algunos de los programas que se derivaron del PRONUREE son:

  1. Diagnóstico energético para PyMES: es un estudio mediante el cual se obtiene un conocimiento sobre el consumo energético de una industria, edificio, o proceso, para entender las variables energéticas e identificar oportunidades de mejora en la eficiencia y el uso eficiente de los recursos energéticos y productivos.
  2. Fondo Argentino de Eficiencia Energética: es una línea de créditos de mediano y largo plazo orientado a PyMES que presenten proyectos de inversión en eficiencia energética mediante la adquisición de tecnologías más eficientes, cambios en los procesos productivos y cualquier otra acción que lleve a una reducción en el consumo de energía. Los créditos son adjudicados mediante llamados a concurso público de proyectos.
  3. Etiquetado energético: La etiqueta de EE es una herramienta diseñada para que el usuario pueda identificar las diferentes clases de EE, categorizadas mediante letras y colores (MINEM, 2017). La escala está compuesta por siete clases pero las letras que la define varían según el tipo de producto. En Argentina rige la obligatoriedad de realizar el etiquetado energético en aires acondicionados, heladeras, freezers, lavarropas, iluminarias, hornos y hornallas, y calefones.
  4. Alumbrado Público: consiste en el recambio de luminarias por equipos más eficientes de tecnología LED en la vía pública, tanto en municipios como en rutas provinciales. La incorporación de esta tecnología representa hasta un 50% de ahorro energético respecto del consumo actual.
  5. Eficiencia Energética en Edificios Públicos: Este programa tiene por objetivo la implementación de medidas de eficiencia energética en los edificios de la Administración Pública Nacional. A través de su implementación, la Subsecretaría brinda asistencia y herramientas para la gestión energética de los edificios públicos, utilizando toda la información disponible para el desarrollo de políticas públicas en materia de ahorro y eficiencia energética.

La implementación de políticas de eficiencia energética contribuirá al establecimiento de condiciones que favorezcan el desarrollo sostenible de la nación, el crecimiento del empleo y el aumento de la productividad. Para lo cual será necesario incorporar tecnologías de alta eficiencia junto a cambios culturales.

 

¿Cuál es la responsabilidad del Municipio y cuál la del consumidor?

En línea con los procesos en marcha a escala nacional, los municipios argentinos implementan estrategias de uso racional de la energía y eficiencia energética. El reemplazo de luminarias en los espacios públicos es una de las acciones para alcanzar objetivos de ahorro y eficiencia energéticos. Por ejemplo en Tandil, desde hace unos años, la Usina Popular y Municipal de Tandil SEM ha incorporado luminarias LED para el alumbrado público en espacios recreativos y turísticos, participando de programas provinciales de incentivos a la generación distribuida como el PROINGED. Además del ahorro energético, la incorporación de estas tecnologías disminuye costos de mantenimiento y emisiones de carbono, mejorando la calidad lumínica de los espacios.

A nivel individual, diferentes acciones y comportamientos pueden contribuir a la eficiencia energética. En los hogares pueden reemplazarse las lámparas incandescentes por lámparas de bajo consumo o por lámparas LED, comprar electrodomésticos optando por aquellos de etiquetado A, mejorarse las condiciones de aislamiento térmico para reducir o evitar pérdidas de energía de la vivienda con el exterior, o incluso apostar a modalidades constructivas en línea con la arquitectura bioclimática.

 

¿Cuáles son los desafíos en esta materia a futuro?

El sector energético mundial enfrenta una transición hacia un modelo sostenible, ya que las previsiones apuntan a que en los próximos años la demanda energética mundial continuará creciendo. A estas circunstancias, se añade el importante desafío de cumplir con los objetivos ambientalmente acordados internacionalmente. En esta búsqueda de un modelo energético óptimo se incluye tanto el uso como la producción eficiente de la energía.

La implementación de medidas de eficiencia energética es central, junto con la educación, la información, y prácticas sostenidas; que deben incorporar al usuario/consumidor enmarcado en un contexto político y de gestión que promueva el uso racional de la energía a partir de estímulos económicos, técnicos, educativos y de procesos de supervisión asociados.

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