El pasado viernes por la noche se realizó, en la sede de Apymet, una nueva edición de la Fiesta de la Industria, una iniciativa que organizaron en conjunto el Municipio y los representantes de los diferentes sectores productivos de la ciudad. Se entregó la distinción Juan Fugl a Carlos Panighetti y familia, de la firma Las Dinas SRL.

El premio al industrial del año se otorga anualmente en el partido de Tandil y el ganador es votado por una comisión “ad hoc” conformada por los representantes de la Cámara Empresaria, Cámara Agroindustrial, Apymet, Área Parque Industrial Tandil, CEPIT, el Honorable Concejo Deliberante y el Departamento Ejecutivo.

El encuentro fue encabezado por el intendente Miguel Lunghi, que en su discurso señaló que “en esta nueva celebración por el Día de la Industria resulta imposible disociar la fecha de la realidad que nos toca vivir, aunque más allá de la coyuntura creo que hay un denominador común en el mundo de la industria desde su propio origen: todo industrial tiene a la adversidad como su mayor competidor. Salvo muy contadas excepciones, cada época hizo de los hombres de la industria a personalidades de mucho carácter y de un gran sentido de liderazgo”.

La naturaleza del industrial ha sido la de ver más allá de lo que mira el ojo común, de allí deviene el rol de pioneros o de inspiradores de grandes acontecimientos. Sabemos en estos días las dificultades que nos acechan pero saben ustedes también de la madera de la que están hechos. Conocen además este privilegio que tenemos los tandilenses. El privilegio es la marca Tandil, es su economía diversificada, y es, muy especialmente, su industria”, agregó.

El jefe comunal también destacó el rol del Parque Industrial de Tandil “con su sostenido crecimiento y que hoy cuenta con 62 industrias radicadas”, el polo tecnológico, la industria del software, la de los alimentos, la nueva industria metalmecánica y el turismo, a los que calificó “como algunos de los sectores de la polea de transmisión de la industria tandilense del siglo 21”.

El Estado Municipal hoy tiene que acompañar más que nunca este dinámico proceso y los tiene que hacer con políticas afines al desarrollo. Si hay una palabra que es sinónimo de la industria, esa palabra es el desarrollo”, aseguró.

Por último invitó a los representantes de los diferentes sectores “a seguir construyendo este nuevo paradigma industrial de la mano de un Estado que gestiona y cree en la concertación de los sectores público y privado como motor del progreso en la llamada aldea global sin perder nuestro sentido de pertenencia. Las páginas más gloriosas del siglo veinte en la historia del trabajo y la producción en Tandil fueron escritas por industriales admirables. Los que remando contra la adversidad supieron construir un porvenir. Ese mismo espíritu han tomado como legado los industriales del siglo veintiuno donde emprender y hacer constituyen la esencia de su identidad. Sigamos trabajando en la cooperación y el esfuerzo compartido, para seguir fortaleciendo un Tandil con desarrollo, con integración, emprendedor e innovador, camino a nuestro Bicentenario. Juntos, podemos hacerlo”.

Luego de recibir la distinción, Carlos Panighetti, habló de su familia, de la empresa familiar qye representa y destacó a sus padres y hermanos. También resaltó “la experiencia única” del DOT que permitió abrir las puertas a los productores y al producto gastronómico de Tandil en todo el mundo. En ese sentido explicó que fue algo que logró con mucho esfuerzo y que se sostiene gracias al trabajo de muchos, siempre con el objetivo del crecimiento conjunto.

Las Dinas SRL, es una empresa familiar fuertemente relacionada con la actividad agroindustrial, creada en 1980 cuando la familia Dina y Carlos, se instalan en Tandil con un criadero de cerdos. A partir de 1983 comenzaron con la integración vertical de la producción elaborando chacinados y vendiendo cortes frescos de cerdo.

En 1992, debido a las dificultades del país, la producción de cerdos se discontinúo y cerraron el criadero y profundizaron el desarrollo de la actividad elaboradora, buscando una inserción mayor en el mercado local y principalmente en la Provincia de Buenos Aires. Para eso se tomaron medidas estratégicas dirigiendo la fabricación hacia una nutrida paleta de productos tradicionales, europeos y de alta gama.

El fabuloso entorno natural los llevó, entre 1998 y 1999, a abrir las puertas de su propiedad generando dentro de ella un camping y un complejo de cabañas, generando una segunda actividad vinculada al turismo.

Desde 2007 cuentan con un predio en el Parque Industrial de Tandil, donde construyeron la Planta para la Fabricación de Chacinados, que les posibilitó dar un importante salto de calidad y cantidad.