Según datos de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), durante julio bajó sensiblemente el consumo de prendas de confección nacional. Para conocer la realidad local, ENE consultó a dos locales con distinto público y estilo que trabajan marcas nacionales: Cardón y Ochonuevedos.

La industria nacional de la indumentaria no quedó exenta de la crisis que atraviesa el país: mientras las importaciones se incrementan y los costos aumentan producto de la inflación y la devaluación, el consumo de prendas hechas en Argentina cae. Así lo demuestra el Semáforo de la Indumentaria Argentina de Julio, un índice confeccionado por la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI) que destaca, a partir de números del INDEC, que la producción nacional de ropa cayó 6,2 por ciento durante el primer trimestre de 2018 en relación a igual período del año anterior. Para saber lo que sucede en Tandil, ENE consultó a dos locales con distinto público y estilo que trabajan productos nacionales: Cardón y Ochonuevedos.

Dos estilos, un mismo panorama.

Creada en 1988, Cardón desde sus inicios se posicionó como la primera marca tradicional Argentina, explica Diego, franquiciador de la marca en Tandil desde 2013. Con el paso del tiempo y sin perder ese estilo, fue realizando prendas más contemporáneas con texturas, colores y calidad para satisfacer las demandas más exigentes del hombre y la mujer de hoy. En Tandil, cuenta con local desde el año 2000. Ochonuevedos, por su parte, es una marca joven que abrió sus puertas hace dos años en la ciudad y ofrece prendas de calidad de firmas nacionales. Sol y Nacha, sus dueñas, explican que su público es bastante amplio y el estilo, definido. “Recibimos desde chicas de 15 a mujeres de 70 años. Nos gusta traer ropa cómoda y canchera. Básicos de buena calidad para levantar con accesorios con más personalidad y ropa más de moda a precios razonables”, cuentan. El impacto de la devaluación y la crisis económica se sintió en los dos locales.

De precios, costos y estrategias.

“La devaluación impacto de manera significativa en el costo de producción -describe Diego en diálogo con ENE-. Sin embargo, con un esfuerzo compartido entre licencias y franquicias tratamos de absorber dichos costos para no trasladarlos a los clientes. Con respecto al consumo, nuestros clientes en algunos casos aprovechan las promociones bancarias, cuotas sin interés (Ahora 6 y 12 cuotas) o Tiempo de Descuento”. Nacha y Sol, por su parte, aseguran que “afortunadamente” no se pueden quejar de la situación. “Quizás en las crisis se ven afectados los consumo de marcas más caras. En nuestro caso el rango de precios intermedio con buena calidad nos permitió seguir en carrera”, aseguran. En relación a las preferencias de los clientes y los cambios en su conducta que haya podido motivar la crisis, las chicas de Ochonuevedos aseguran que bajó el ticket promedio de compra y que los clientes se enfocan más en “productos más comodín que puedan usar más veces” al tiempo que “dejan de lado esas compras más caprichosas”. Diego, en cambio, explica que a nivel general no cambiaron las preferencias de sus clientes: “Cardón es una marca que se ha posicionado como tradicional o clásica en el mercado y si bien persigue los preceptos de la moda en cortes y colores, tenemos muchos artículos atemporales. Por eso nuestros clientes, a la hora de elegir, saben que son artículos que usaran varias temporadas”.

Ante la baja en las ventas, muchos empresarios optan por incorporar estrategias que apuntan a atraer clientes y las promociones son un clásico en el mundo de la moda. “En nuestro caso, Cardón viene trabajando en realizar artículos que llamamos “Nuestros básicos”, que son artículos con la misma calidad pero un precio más bajo. En cuanto a la promociones, desde hace varios años son protagonistas en el modelo de negocio de cualquier comercio”, describe Diego. En Ochonuevedos aprovechan las estrategias bancarias y las redes sociales. “Las promociones de los bancos siempre están buenas para recibir volumen de gente -cuentan Nacha y Sol-. Nosotras hacemos mucho hincapié en el uso de las redes sociales y hacemos muchos envíos a otras ciudades también. El año pasado no nos había quedado mucho stock para la liquidación y está temporada pudimos mejorar ese punto y ofrecer a las clientas grandes descuentos en prendas de la temporada de invierno”.

Por último, tanto Diego como Sol y Nacha coincidieron en que la forma de pago –el uso de la tarjeta de débito o crédito, las cuotas o el efectivo- no se modificó de forma particular este año. “En algunos casos el público se vuelca a las cuotas sin interés percibiendo que con los niveles de inflación actual a la hora de cancelar la compra le habrá “ganado” a la inflación. Pero a su vez una gran parte de nuestros clientes aprovechan los descuentos en efectivo”, dice Diego. La explicación de Sol y Nacha va por la misma línea: “De jueves a sábados las clientas acceden a 3 y 6 cuotas sin interés y es común que el consumo de tarjeta se acumule más cerca del fin de semana. Pero esto es algo que ya pasaba el año pasado. Las consumidoras en este rubro por lo general quieren usar la tarjeta para estos gastos extra”.