Armando Argentino March, dueño de Quarryman, analiza cómo esta el sector y nos cuenta las sensaciones frente al crecimiento de la competencia y cómo amoldarse ante los avatares económicos en el que se encuentra el país. 

“La fabrica tiene a su favor muchos años ya de trayectoria” Cuando comenzaron corría el año 2002 justamente luego de una de las crisis más grandes económicas, políticas, sociales e institucionales que se vivieron. Pasado el terremoto comenzó con su emprendimiento familiar totalmente realizado a pulmón. Luego de arduos 9 años viró el mercado y comenzó a crecer abruptamente ligado al auge que comenzó a tener el sector.

A partir de esos años han realizado numerosos eventos: Organizaron el Primer Tren Turístico Cervecero del país, Colaboraron en la organización del Festival Somos Cerveceros 2013, organizaron Pintafest – Festival Regional de la cerveza artesanal e impulsaron el primer Oktoberfest en Tandil. Como así también Quarryman, obtuvo dos medallas de plata en los años 2013 y 2015 en South Beer Cup siempre especializando y mejorando su producto.

“Todos esos años de esfuerzos se ven reflejado en respaldo, en poseer una buena posición en el mercado” Nos relata Armando. Las empresas en Argentina deben ser elásticas y obliga a estar a uno muy alerta y ávido de reflejos. Armando agrega: “Para subsistir hay que mantenerse en constante movimiento. Hoy las cosas van para un lado, pero por ahí en dos meses cambia el panorama”

La competencia sigue en crecimiento. No solo desde la ciudad sino cervecerías que provienen de otras ciudades. “Hay un cambio de paradigma. Los viejos cerveceros están siempre mas encima del productor y hoy en día vemos que entran nuevos jugadores por simplemente el auge del negocio” Por ello es que uno tiene que estar atento. Simplemente hay que tratar de amoldarse y buscar cada uno su camino propio.

Siempre es bueno tener competencia. Levanta la vara como se dice “Al principio uno se ofusca, pero luego se agudiza el ingenio y lo hace salir de la situación de confort, rutina o letargo que uno estaba. Esta competencia nos da cierta gratitud”.

Puesto que el crecimiento de la competencia también marca el éxito del sector. “Que hoy haya industriales que estén sacando marcas disfrazadas de artesanales nos muestra el gran éxito en el sector, mas allá de que tengamos que luchar contra esa competencia, la realidad es que si el sector no fuese tendencia eso no pasaría”.

“Es el resultado de un trabajo de años donde todo era muy artesanal, No solo a lo que se refiere a la producción, sino una tarea casi evangelizadora cliente por cliente. He dado charlas para 50 personas, pero también hasta para 3 personas. Sin perder el mismo entusiasmo” nos cuenta Armando.

En cuanto a proyectos a futuros, están en miras de trasladar la fábrica antes de fin de año y ponerla en funcionamiento para ampliar su volumen de producción. Por supuesto seguir manteniendo el mercado y lograr expandirlo una vez que tengan resuelto el limitante del espacio. Sobre todo, tanto en el presente como el futuro lo vamos a encontrar en el mismo lugar de siempre. Como ya ha afirmado en otras oportunidades “Seguimos y seguiremos en la búsqueda de la cerveza perfecta, esa que nunca se alcanza”. Aprender y perfeccionar lo aprendido es el camino y disfrutar de ese viaje es el desafío.