Se realizó un debate en el Congreso de la Nación donde distintos sectores analizaron los desafíos de cara a la transformación digital de los procesos productivos y el empleo. La universidad de Tandil fue tenida en cuenta como sede de formación.

La llamada “Cuarta Revolución Industrial” o transformación digital está modificando en forma definitiva el mercado laboral. Su principal herramienta y característica: la tecnología, ha revolucionado la producción y ha cambiado radicalmente el empleo. Lo urgente de este hecho es que lo seguirá haciendo, continuará transformando las formas que hasta ahora conocemos y lo hará a una velocidad que exige a gritos un debate.

En este sentido, el pasado miércoles 6 de marzo se llevó a cabo en la Cámara de Diputados un encuentro acerca de los “Desafíos de la Cuarta Revolución Industrial para la Producción, el Trabajo y la Seguridad Social” y sobre cómo afectan las nuevas tecnologías a la generación, el acceso y la práctica laboral. El espacio fue convocado por el diputado nacional Marcel Wechsler, Vicepresidente de la Comisión de Comunicaciones e Informática y Vocal de las comisiones de Ciencia, Tecnología e Innovación productiva y de Pequeñas y Medianas Empresas. Además de legisladores, participaron sectores industriales, universidades nacionales y dirigentes gremiales.

Ezequiel Tosco, Secretario general de la Asociación Gremial de Computación (AGC) señaló que “hay un impacto de revolución 4.0 en el trabajo y la seguridad social” y agregó que es momento de discutir si “muchas de las nuevas tecnologías, la robótica, la inteligencia artificial y otras herramientas van a generar pérdidas de puestos de trabajo“.

Respecto al rol asignado al sistema educativo, Tosco destacó que “la formación en todos los niveles es fundamental, por eso también van a participar muchas universidades, como las de Tandil, Buenos Aires, La Plata. Todas las universidades tiene un rol fundamental para jugar en esta nueva etapa, así que las convocamos para que den su punto de vista“.

Cabe destacar que un reporte del Banco Mundial ubicó, en marzo del año pasado, a la Argentina como líder en el mundo en proporción de empleos en riesgo de ser reemplazados por software y robots. La automatización traerá mayor crecimiento y productividad, pero alterará el rol del trabajo en la economía. El propio desarrollo tecnológico va generando a su paso nuevas demandas y transformando las condiciones vigentes.

La asimilación de la tecnología en los procesos de producción y en el mercado laboral es un tema central a nivel mundial que involucra al Estado, la política, la industria y a la sociedad en general. La automatización y la incorporación de inteligencia artificial a los procesos productivos generan sustitución neta de empleo y la necesidad de nuevas y complejas calificaciones profesionales. Esto alcanza  a todos los sectores de la sociedad y organizaciones gremiales.

Esta “cuarta revolución” es una oportunidad para mejorar la calidad de los puestos de trabajo y generar valor a través de la formación y capacitación. Para estar a la altura y lograr capturar los beneficios de esta transformación es necesario reinventarse, dar un salto cualitativo no solo en la productividad, sino también en la formación y la innovación. Esto alcanza, sin dudas a todos.

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