El chef Daniel Eleno, el alfarero Raúl Calvar y la artista plástica Nancy Sallar abrieron un nuevo espacio cultural en la ciudad que combina clases y talleres con aromas, sabores y mucha pasión.

Crear, aprender, compartir, experimentar y comer. Con ese objetivo, el chef Daniel Eleno, el alfarero Raúl Calvar y la artista plástica Nancy Sallar empezaron a imaginar “Modo Trauun, Expresión Creativa” hace más de un año. Y con ese rumbo finalmente abrieron sus puertas este 2018 en una antigua casona ubicada sobre la calle Mitre al 386. Fusión entre Arte y Gastronomía, este nuevo espacio cultural ofrece desde talleres de arte para niños, hasta cursos de alfarería. Desde clases de música andina -charango, quena y sikus- hasta talleres para adultos de uso funcional de la voz, de cartapesta y papel maché, cerámica y literatura. Y por supuesto, clases de cocina, degustaciones, muestras, eventos y momentos experimentales en donde los sabores y aromas se fusionan con todas esas sensaciones que el arte es capaz de despertar. De esta nueva apuesta, de sus inicios, sus actividades y sus objetivos, charlaron Eleno y Calvar con Enfoque de Negocios.

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Espacio fusión.

Todo comenzó con la idea de sintetizar, en una sola experiencia, el placer de disfrutar del arte y de un buen plato de comida. Modo Trauun, Expresión Creativa, surgió a partir de la idea es juntar diferentes artistas. Este espacio nació de un proyecto conjunto con Raúl Calvar y Nancy Sallar. Raúl es alfarero, Nancy artista plástica y yo cocinero”, repasa Eleno, y agrega: “A la cocina yo siempre la relacioné con el arte, y acá buscamos poder compartir en un solo lugar cerámica, alfarería y pintura con la cocina obviamente. Tanto mis alumnos como los demás participan y ven lo que hacen los otros talleres”. Además del equipo inicial, se sumaron al proyecto distintos artistas, y la oferta de disciplinas creció, como así también los alumnos e interesados. “Este mes empezamos con los talleres y los cursos y la verdad es que hasta ahora han sido muy exitosos”, completa el cocinero, mientras que Raúl cuenta, con satisfacción, que el público que se acerca es amplísimo. “La gente se acerca. Y también vienen muchos niños a hacer cerámica, escultura y pintura. Hay un montón de niños haciendo esos talleres. Yo en mis clases tengo de todo: grandes, chicos, adolescentes… hay alumnos de todos los tipos y de todos los colores por suerte”.

Entre clase y clase, entre platos y bastidores, los creadores de este nuevo espacio consiguieron, en poco tiempo, transmitir a quienes se acercaron el propósito con el que pensaron Modo Trauun. “Lo que logramos -dice Eleno- es que la gente se hace amiga. Después de las clases de cocina, por ejemplo, nos quedamos a comer. Tomamos vino, alguno trae un postre, otro el wiski que le gusta para compartir y otro viene con champagne. Y eso es alucinante.” Además de estos encuentros informales, cada 15 días se lleva adelante un evento de arte abierto al público, donde se sirve comida “tipo bodegón, bien casera” y donde se puede disfrutar de una muestra de arte. En este momento está exhibida “Desalambrar”, de Franco Dalera.

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Con el sello Trauun.

Eleno encontró, en Modo Trauun, el lugar ideal para compartir su pasión por la cocina. Sin la intención de abrir nuevamente un restaurante -su cocina se puede disfrutar los fines de semana en Las Acacias o en algún evento privado a través de su servicio de catering- comparte su conocimiento con sus alumnos ,20 en total, divididos en dos talleres. “Lo primero que hago en mis clases es realizar una recepción, donde los alumnos toman nota. Luego preparamos un plato, la mesa, y nos sentamos a comer. Durante la cena hablamos de diferentes recetas, de viajes, de música… y nos quedamos después a compartir la sobremesa”. Para Eleno, que el taller sea descontracturado y tan social, es uno de sus puntos fuertes. “Viene gente que lo utiliza como una terapia. Hay muchos profesionales, desde médicos y contadores hasta abogados, que usan ese momento como su escape. Y muchos tienen a la cocina de hobbie. La verdad es que se han armado grupos muy buenos, grupos nuevos de gente que no se conocía y ya ahora están conectados, se pasan fotos, comparten”. “Yo creo que un poco también ese el fin de este lugar. Que sea un lugar de transito de gente. Que vengan, que estén, que compartan”, completa Raúl.

En el espacio de Raúl el norte también está en pasarla bien. “En los talleres de cerámica hay de todo, gente que se acerca porque es de cerámica, gente que viene a perfeccionarse un poco más y gente que no tiene idea. Hay de todo. Y lo que se busca también es un poco eso de pasarla bien. En la escuela me pasa eso también. Lo primero es pasarla bien, vivir un buen momento y eso usarlo para aprender. La idea de este espacio es que nos juntemos, que haya gente, que haya movimiento…”, explica el profesor.

¿Y cómo se acerca la gente a Modo Trauun? “Además de las personas conocidas, la movida es mediante las redes sociales, Facebook o Instagram”, señala Daniel. “Raúl trabaja en la Escuela de Cerámica y en mi caso, por haber tenido restaurante y trabajar con turismo, la gente me conoce. Muchas personas nos ligan a nosotros con el lugar. Pero la idea es atraer a todo tipo de público, que este sea un lugar en el que entre todo el mundo. Eso es lo que hace el arte, reunir a las personas para observar, mirar, experimentar y disfrutar”, agrega. “Buscamos que sea un lugar para disfrutar. Nos ha pasado en los eventos que hicimos que la gente se queda después de comer. Se levantan, charlan, van, vienen… esta piola eso. Todas las artes interactúan, y la cocina forma parte de todo”, completa Raúl.

 

Apuesta a futuro.

Daniel y Raúl, sin contar el resto de los talleres, suman 40 alumnos. Hasta ahora, los eventos que se realizaron -entre ellos una cata de vinos en conjunto con la vinería Bienbebidos- han sido un éxito. Y si bien el espíritu del lugar es disfrutar el día a día y ofrecer un buen momento, los tres socios fundadores coinciden en que en que el plan de este 2018 es poder sostener el espacio. “Nuestro primer objetivo para este año es llegar a fin de año y hacer una muestra general de todos los talleres con todos los alumnos. Una muestra anual. Obviamente con comida, vino y música”, explica Daniel. “La idea es seguir ofreciendo talleres, y poder tener la suerte de mantener el lugar. Hoy en día no es muy fácil porque este momento no es de los mejores. Pero la idea es seguir para adelante. Bancarla”, agrega Raúl. Por eso buscan contagiar sus ganas y sus pasiones, y por eso a sus visitantes les cuesta tanto despedirse. Porque sienten el espacio como lo hacen –y comparten- sus propios dueños. “Modo Trauun es nuestro lugar”.

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