Como en tantas otras industrias, el uso del dron impactó en el mundo audiovisual. Enzo Solazzi, director de la productora 5 Cuerdas, charló con ENE sobre el uso de esta herramienta, la importancia de tener todo en regla y el impacto que tuvo en su negocio.

Una marea de personas se mueve al ritmo de la música del Indio Solari y la imagen aérea se convierte, para el ojo espectador, en un perfecto “tsunami humano”. Un plano cenital -aquel que se realiza con un ángulo de 90 grados perpendicular al suelo- de la Plaza Independencia, corazón céntrico de Tandil, regala una maqueta humana: mientras la estructura replica a la perfección el plano del lugar, los pequeños individuos que se ven se desplazan de un lado al otro, en auto o a pie. Cortos y más cortos de la ciudad muestran el Dique, el Parque Independencia, los campos con sus molinos, las sierras, las rutas y el atardecer desde los cielos, como si de verdad se pudiera ver la vida a través de los ojos de un pájaro. Como sucedió en el ámbito de la agricultura o de la seguridad, el uso del dron impactó en el mercado de la producción audiovisual. En Tandil, la productora 5 Cuerdas logró, a través de varios cortos sobre la ciudad y una hipnótica cobertura del recital del ex cantante de los Redonditos de Ricota entre otras producciones, afianzar entre sus servicios el uso de este Vehículo Aéreo No Tripulado para la captura de imágenes. Enzo Solazzi, director de 5 Cuerdas, charló con ENE sobre los el crecimiento del dron en la industria, la responsabilidad de utilizarlo de forma profesional y los alcances de la tecnología.

 

Nueva tecnología.

El primer dron que los integrantes de 5 Cuerdas tuvieron fue un DJI, la marca más conocida de la primera serie. Corría el 2012 y el “juguete nuevo”, a los profesionales de la productora, les “voló la cabeza”. “Nosotros arrancamos con el primer dron con el objetivo de poner un valor agregado a nuestro servicio de audiovisual –recuerda Enzo-. Y a partir de ese momento nos fuimos metiendo con cada vez más porque nos partió la cabeza. Hacía mucho que no nos pasaba eso de que una tecnología nos abrume y nos permita mostrar desde otro lado algo que veníamos mostrando siempre desde el mismo: el del piso”. A partir de ese momento, 5 Cuerdas empezó a desarrollar producciones con tomas aéreas. “Me acuerdo que al principio salíamos y todos decían ‘¿qué es eso?’ Y después de 3 o 4 años decían, ‘Ah, mirá, un dron’. La tecnología se fue desarrollando mucho”.

Al principio todo fue prueba y error. Luego, se pusieron en campaña para aprender a manejarlo y el profesionalismo empujó a buscar la mejor forma, y la habilitación, para brindar el mejor servicio. “Me acuerdo que cuando compramos el primer dron te lo vendían con la idea de “ready to fly” y “fly for fun”. Ese era el slogan, algo así como “listo para volar”, o “volá por diversión”. Cuando lo sacamos de la caja y lo prendimos, lo primero que hizo fue pegársela contra la pared. Entonces nos pusimos en contacto con Nicasio, que es nuestro piloto y socio actual en todo lo que es drones. Él es aeromodelista, y nos pudo dar una mano desde lo que es el pilotaje. En ese momento nos dimos cuenta que no era tan fácil como decían y que, además, era un poco peligroso. Algo que nadie decía”, cuenta Enzo.

A partir de ese momento, Nicasio comenzó a trabajar codo a codo en 5 Cuerdas. Al principio con el dron como una herramienta más para filmación, y luego a través del desarrollo de una unidad de negocios, donde fueron de a poco experimentando y ganando “horas vuelo”. Hasta que, el 2014, Administración Nacional de Aviación Civil Argentina (ANAC) empezó a regular la actividad. “ANAC puso a regular todo esto porque fue como una masificación, mucha gente empezó a tener drones grandes y más peligrosos todavía. Por eso empezó a regular y nos metimos con ese tema”, explica Solazzi.

 

Con los papeles en regla.

Desde el comienzo, Enzo quiso tener todo en regla “para dar un servicio con todos los papeles”. A 5 Cuerdas, como el uso del dron todavía era una novedad, todo les resultó más difícil. Sin embargo, con el tiempo algunas cosas cambiaron. ¿Cuáles son los requisitos y trámites para poder manejar un dron? Enzo enumera algunos de ellos. “El piloto es responsable de todo lo que suceda con el dron. Se le pide que tenga una licencia, que es la misma licencia que tenés para pilotear una avioneta. Para tenerla tenés que ir a hacerte todos los análisis psicológicos y físicos. Luego tenés que inscribir el dron en ANAC, un trámite que te lleva más o menos 20 días y que cuando nosotros lo hicimos llevó como tres meses porque estaba todo bastante gris. Ahora se hizo todo un poco más fácil, todo online”, repasa. Y los trámites siguen: “Con el dron inscripto es necesario sacar un seguro contra terceros. Ese es un tema que también tardó en posicionarse porque ninguna aseguradora quería asegurar drones, y las que empezaban a asegurar lo hacían como si el dron fuera un avión: ¡te salía un dineral!, cuatro mil dólares por año”, recuerda.

Hoy en día, con el uso de esta nueva tecnología más extendida, y todo comenzó a ajustarse a las características propias de estos aparatos. “Las aseguradoras se dieron cuenta que podían asegurarlo por menor dinero porque los riesgos son menos, así que todo eso se fue depurando. Una vez conseguido el seguro, se realiza un trámite en ANAC para asentar que tal piloto va a utilizar tal número de dron. Por último, hay que armar un manual de operación que dice que lo vas a utilizar, que vas a regularlo con tanta altura… Una vez que está todo bien, punto por punto, ahí te dan el certificado para poder volar legalmente”. ¿Entonces no cualquiera puede volar un dron? Para Enzo, todo radica en la responsabilidad: “Cualquiera puede manejar un dron como cualquiera puede manejar un auto o un camión, pero de ahí a que tenga todo en regla para hacerlo es otra historia. Yo lo que digo siempre es que vos podés manejarlo, pero por ahí no sos consiente de lo que estás haciendo. Y ahí está el profesionalismo de quien lo hace”, concluye. 5 Cuerdas está registrado legalmente para manejar drones.

 

Impacto positivo.

5 Cuerdas nació en el año 2005. Primero en la Ciudad de Buenos Aires y después en Tandil, la productora brinda servicios dentro del área de la comunicación, el diseño, la TV, el arte y la tecnología a través de la generación y realización de contenidos diversos. Con la inclusión del dron como herramienta y la visibilización de sus cortos en las redes, 5 Cuerdas logró un impacto positivo en su negocio. “Antes nos llamaban para hacer videos o publicidades, con el dron nos empezaron a llamar para hacer tomas aéreas. Cuando le decíamos ‘¿para que la necesitas?’ nos respondían que era para hacer un video, pero no sabían que éramos una productora. En un primer momento, entonces, nos superó el marketing: de vender publicidad y realizaciones nos llamaban por los drones”, repasa Solazzi. Hoy, en 5 Cuerdas usan el dron como un recurso o una herramienta más, como una grúa o un carro de traveling, “aunque sí tenemos mucha contratación solo para toma aérea. Quizá no tanto a nivel local, porque manejan presupuesto que por ahí nosotros no aprobamos, sino de gente que viene a filmar de afuera o bien nos piden ir a filmar afuera”. El fuerte, insiste Enzo, sigue siendo el campo de la publicidad.

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