Sin dudas, gran parte de la población hace uso de las tarjetas como método de pago y el mismo hecho de que se haya instalado como una naturalidad hace que, con frecuencia, se pasen por alto ciertos errores y confusiones que pueden generar problemas financieros.

La cantidad de transacciones realizadas con tarjetas de crédito en el país durante el 2017 aumentó más de un 8% mientras que el volumen de ventas, es decir la cantidad de dinero que se gastó, lo hizo en un 30%” señala un informe difundido por la firma “Resolve tu deuda”, abocada a gestionar problemas financieros. Además, según informes del Banco Central (BCRA) y la Cámara de Tarjetas de Crédito y Compra, durante los primeros meses de 2018, el consumo con tarjetas continuó su tendencia de crecimiento y tuvo un aumento mayor al 3% interanual.

En este sentido, y según advierten especialistas, una práctica muy común es realizar sólo el pago mínimo de la tarjeta, que se estima como el 5% del total del gasto. Esto, sin considerar los intereses que se generan y que pueden aumentar en un 70% el monto final. Estas contraindicaciones pueden perjudicar al titular en diferentes esferas de la vida económica, ya que son detalles a los que acceden los bancos y empresas de financiamiento.

4 malas costumbres que pueden generar problemas económicos

Usar el plástico como un ingreso extra

Cuando la gente deja de usar la tarjeta como una forma de financiamiento excepcional para compras que, por su tamaño, no pueden hacerse con los ingresos regulares del mes, ocurre que comienzan a usarla de forma habitual y para consumos que deberían poder financiarse con los ingresos regulares y se convierte en una costumbre usar la tarjeta para “llegar a fin de mes”. En este aspecto debe tenerse en cuenta que las tarjetas funcionan como herramienta de pago en la que se presta cierto dinero con la condición legal de que será devuelto posteriormente a la entidad.

Pagar una tarjeta con la otra

Una mala costumbre muy frecuente es utilizar una tarjeta para pagar la deuda de otra. Estas acciones contribuyen, en su mayoría, a aumentar la deuda inicial ya que se debe responder a múltiples intereses.

Adquirir más tarjetas de las que se pueden pagar

La disciplina a la hora de administrar las tarjetas es tan importante con la capacidad financiera. De ambos aspectos dependerá que el consumidor pueda mantener sus tarjetas en orden y al día. En este sentido, es importante reconocer cuáles son nuestros hábitos de consumo en relación a los ingresos con los que contamos. Fundamentalmente, la clave es asumir los límites de la condición económica personal.

No saber cómo funciona una tarjeta de crédito

Los conceptos de Costo Anual, Costo Financiero Total son muy importantes a la hora de enfrentarse al uso de una tarjeta. Estos varían de acuerdo a la entidad y a las condiciones/beneficios que el consumidor tenga con la misma. En estas letras chicas entran el seguro de vida, los gastos administrativos y de mantenimiento que algunos clientes aceptan para tener su plástico. Estos detalles se acumulan en el costo total y muchas veces las personas no los tienen en cuenta a la hora de calcular la capacidad de pago, lo cual genera una sorpresa que muchas veces puede traducirse en un dolor de cabeza.

Muchas personas consideran la línea de crédito como un ingreso regular, lo que afecta la percepción real de su capacidad de pago. La impulsividad y la falta de disciplina a la hora de administrar, acceder y hacer uso de una tarjeta son actitudes que pueden perjudicar al consumidor más de lo que se imagina.

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