Andrea Almenta forma parte del Espacio de Mujeres de la Cámara Empresaria de Tandil. En diálogo con ENE, habló del rol de la mujer dentro del empresariado tandilense, de su lugar en la gremial, del trabajo que lleva adelante junto a otras colegas y de sus expectativas a futuro. 

Romper estructuras, hacerse visible, tomar decisiones, ocupar nuevos espacios hasta ahora vedados, luchar por una representación real en los espacios de poder y emprender. En un mundo en el que las mujeres avanzan cada vez más en su lucha por la igualdad, Tandil no queda al margen. Dentro del universo empresarial, Andrea Almenta, integrante del Espacio de Mujeres de la Cámara Empresaria de Tandil (CET) y de la Comisión Directiva de la institución, Prosecretaria de Industria de la CET, Directora de la Federación Económica de Buenos Aires (FEBA), Vicepresidenta Regional de la Asociación de Industriales de Buenos Aires (ADIBA) y Consejera en la Unión Industrial Argentina (UIA) es un claro ejemplo. En una amena charla con ENE, Almenta analizó el panorama actual de la mujer dentro del empresariado de la ciudad, señaló la necesidad de lograr una mayor representatividad en los espacios de poder y se mostró optimista a futuro.

-¿Qué lugar ocupa la mujer dentro del empresariado tandilense?

-Yo creo que la mujer ocupa un espacio importante, aunque por ahí no es visible. Si uno tiene que identificar su rol en estos últimos veinte años, se ha hecho mucho más visible. Por un lado tenés a las mujeres que están a cargo de las empresas o que acompañan en la dirección, y las ves tomando decisiones. Muchas incluso con su nombre como parte de la sociedad. Y por otro lado tenés otra gran cantidad de mujeres que acompañan a sus esposos, o acompañan a sus hijos porque han quedado viudas y pusieron la empresa a nombre de ellos, y hacen un trabajo silencioso. Nadie las ve y, sin embargo, están atrás de toda la toma de decisiones. Esto se puede observar, sobre todo, en lo que es la comunidad de Tandil. De a poco la mujer va teniendo visibilidad en este rol, aunque por ahí no en la medida en la que se están haciendo cargo de las empresas. Y después está todo lo que es la parte de comercio. Es increíble lo emprendedora que es la mujer. Si vos haces una recorrida por los comercios de Tandil vas a ver la gran cantidad de mujeres que hay a cargo de lo que es la parte comercial.

-Además de las mujeres empresarias reconocidas de la ciudad y las que se empezaron a visibilizar, empezaron a aparecer muchas jóvenes en las empresas.

-Sí. Y hay ejemplos de todas ellas. El año pasado reconocimos como Mujer Empresaria a Mónica Beatriz Fiorini, de Helados Iglú. Primero estuvo al frente de la empresa su padre, y ella siempre estuvo acompañándolo. Cuando fallece ella queda a cargo y luego entra su hijo. Hoy los dos están al frente de la toma de decisiones. Este es un ejemplo de eso. También Mirta de Vega, de Produlac, y ahora su hija, Carolina, como el relevo este generacional. O Virginia Janariz, de La Bataraza. Todos los años hacemos el Premio Mujer Empresaria y siempre tenemos cantidad de mujeres para elegir. La mujer empresaria está, lo que pasa es que en todo lo que tiene que ver con la actividad siempre se ve más participación del hombre. Y eso tiene que ver con el tipo de actividad que llevamos: la mujer se hace cargo de la casa, de los hijos y de la empresa, entonces el espacio que le queda para la sociabilización, en lo que tiene que ver con lo empresario, es muy acotado.

-¿Se trata de un aspecto particular de Tandil?

-Me parece que tiene que ver con la cultura argentina. Nosotros todavía tenemos una cultura medio machista. Las mujeres criamos hombres machistas, con la idea de que el empresario es el hombre y no la mujer y la mujer tiene un rol de acompañamiento, así sea la que da la última palabra y la que influye, porque las mujeres siempre hemos tenido esto. Creo que Tandil es una sociedad bastante conservadora con respecto a esto, esta cultura argentina la tiene muy arraigada. Sin embargo, creo que las nuevas generaciones van rompiendo un poco con esas estructuras, gracias a dios.

-¿Qué obstáculos enfrentan las mujeres hoy dentro del mundo empresarial?

-Podemos ver dos tipos de obstáculos. El primero, que se les da a todas las personas que deciden emprender en este país, va desde conseguir herramientas para desarrollar un negocio hasta las variables macroeconómicas que influyen. El otro tiene que ver con el género propio. Hay estructuras en las que la inserción del género es compleja. La gremial empresaria es una de ellas. Es un espacio que se ha generado por hombres, se sostiene por hombres y la inserción de la mujer no es fácil.

-¿Hubieron intentos por ingresas a esos espacios?

-Yo intenté ingresar y tuve el lugar. Creo que demostrando capacidad podés llegar. No obstante, todavía existe una mirada con respecto a lo que tiene que ver con las posiciones, y no sé si estos espacios todavía están preparados mentalmente como para tener una mujer a cargo de la dirección de lo que podría ser Apymet o la Cámara Empresaria.

-¿Crees que las nuevas generaciones van a estar preparadas para esos cambios?

-No sé si es una cuestión generacional de edad sino de pensamiento. Me parece que a veces uno encuentra en personas de 50 años un espíritu más relacionado a la conciencia colectiva y de participación que gente de treinta y pico que es más individualista. Para poder participar de los espacios gremiales, el primer concepto que tenés que tener es que los intereses colectivos están por encima de los individuales. Además, en estos espacios hay distintas motivaciones: hay a quienes los motiva el participar para sacar algún beneficio para su negocio, hay a quienes los motiva el participar para dar sentido de pertenecer a un determinado status y hay a quienes los motiva el sentido de llevar la voz en forma colectiva en espacios donde tu voz de forma individual no puede ser escuchada. Este último es el verdadero sentido de la gremial empresaria.

-En la Comisión Directiva de la CET hay muy pocas mujeres: de 41 puestos, solo cuatro son ocupados por mujeres. Ahí todavía hay mucha diferencia.

Sí. Todavía la institución no ha hecho ese click para la incorporación por género. No estoy de acuerdo con el cupo, pero sí soy de la idea de pensamientos más abiertos. Esto evidentemente algo nos está diciendo: si la actividad comercial está regida por una cantidad de mujeres y esto no está representado, hay algo que la institución no representa.

-¿A qué se lo atribuís?

-Quizá existan estas dos variables: que las mujeres no se hacen el tiempo para participar y que las instituciones no están dando todo el espacio. Yo creo que con el tiempo se va a ir madurando y se va generar esa participación. Y si bien no estoy de acuerdo con que haya que ocupar los espacios por género, considero que la diferencia de género aporta miradas que son enriquecedoras a todos las instituciones y los organismos. Si bien es cierto que tenemos que tener igualdad de derechos no vemos las cosas iguales, no sentimos igual y no pensamos igual, y eso es enriquecedor a cualquier equipo de trabajo. Hoy estamos en un momento de transición, y lo que pasa arriba, pasa abajo: en Tandil no somos distintos a lo que pasa en la Federación Económica o lo que pasa en CAME. Creo que para que las cosas sean representativas tienen que ser un modelo en pequeño de lo que está haciendo la sociedad, y yo creo que hoy el rol de la mujer en la actividad económica no está siendo representado en estos sectores. Para mí el cambio va a ser de abajo para arriba. Las bases van a empujar hacia el cambio. Tengo la esperanza de que esto se dé y que podamos ser un poco más representativos de la comunidad económica que tenemos.

Un espacio de acción

Hoy en día son once las mujeres que componen el Espacio de Mujeres Empresarias. No hay cargos ni listas, y las puertas están abiertas a cualquier mujer que sea socia de la CET. Reconocimiento y responsabilidad social, mentorias para jóvenes empresarias y capacitaciones relacionadas a la actividad gremial fueron algunos de los ejes que se trabajaron durante el 2017 y que este año se buscan reforzar.

-¿Con qué objetivos nació el Espacio de Mujeres Empresarias?

-Este espacio, al igual que el de Jóvenes, es una propuesta que se toma de FEBA. La provincia de Buenos Aires tiene 250 Cámaras y en todas pasaba un poco lo mismo, falta de representatividad y dificultad en la inserción de gente joven y la de género. Estos espacios se generaron como una instancia alternativa para la participación, y a partir de esos lugares después ver si se realiza la incorporación a las comisiones directivas. Una especie de semillero. En el EME no tenemos cargos ni somos elegidos. Para participar, solamente tenés que ser socio de la CET. No tenés que estar dentro de una lista o haber sido elegido.

-¿Qué trabajo realizan?

-Durante el 2017 trabajamos sobre viarios ejes. El primero tiene que ver con todo lo que es la participación y con darle visibilidad al rol de la mujer en la gremial empresaria. Las personas que integran el Espacio participaron de capacitaciones y reuniones a nivel nacional y provincial donde se nutrieron de otras experiencias para ir haciéndose en la formación dirigencial. Después, acompañamos en todo lo que son las actividades propias de la Cámara –en industria, en comercio y en producción- y también desarrollamos actividades relacionadas a la responsabilidad social empresaria.

-¿Cómo trabajaron en este aspecto?

-Generamos un programa que se llama Unidos por Tandil donde tratamos de ubicar a cuatro actores principales de la sociedad: el tercer sector, el sector académico, el sector del estado y el sector de lo privado. Tratamos de aunar esos sectores para poder llevar a cabo algunos proyectos relacionados con salir de lo que es la responsabilidad social empresaria entendida desde el asistencialismo o la beneficencia para pasar a lo que tiene que ver con la conciencia. Y poder generar así un cambio de valores. Es un trabajo que consideramos que va a ser visible dentro de unos años porque estamos trabajando en lo que es la capacitación en la generación de conciencia de este cambio de paradigma. Buscamos pasar de lo que es filantrópico, que es la donación y lo que el empresario entendía, al concepto de responsabilidad social y sustentabilidad, que tiene que ver con que uno, en primer lugar, es responsable como empresario de las personas que trabajan en su empresa, del medio ambiente, y de la sociedad. Este año logramos traer al IARSE a Tandil a capacitar al tercer sector y a todo lo que es empresas de Tandil. Participan la Universidad, la Municipalidad, Mesa Solidaria y la CET a través de lo que es el programa unidos por Tandil.

-También trabajaron en mentorias y en lo que es el reconocimiento a las mujeres empresarias de la ciudad.

-Sí. El programa de mentorias busca ayudar a las personas que se están iniciando en un comercio y quieren dar el salto de la economía social a la economía formal, o a las personas que están ya en la economía formal pero quieren hacer un desarrollo un poquito más grande y dar un salto en lo que tiene que ver la calidad. En 2017 trabajamos con la Universidad. Ellos aportaron parte de lo que es la capacitación, y la Cámara pagó los tutores que formaron a las empresarias o empresarios elegidos. Nosotras hicimos la parte de mentoría. De los proyectos que tuvimos, una chica que vendía en su casa con un bolso se abrió un local en el centro, y a otra que cose y hace ropa le hicimos una estructura de costos, y así pudo identificar el valor de su producto, ponerlo en precio real en mercado, tercerizar parte de servicio e inscribirse. Nuestra idea es que todos tengamos las mismas condiciones ante la competencia. Una de las premisas de la Cámara es la competencia leal, y tiene que ver con esto de que todos estemos en el mercado formal. Y parte de esta mentoría es la acción. Con respecto a los Premios Mujer Empresaria, cada vez van tomando más vuelo. Este año el objetivo es profesionalizar y sostener todo lo que realizamos en el tiempo. Por eso la agenda del 2018 es muy parecida a la del 2017, para poder lograr una continuidad.

Por: Silvina Fiszer Adler

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