El desarrollo de tecnologías innovadoras para el aporte de información precisa en el agro es hoy una realidad. El Ingeniero Mariano Delbuono, pionero en la ciudad y fundador del Estudio G&D, le contó a ENE sobre esta herramienta que hoy resulta fundamental para tomar decisiones y lograr una mayor eficiencia.

 

Poder ver qué pasa dentro de un lote de forma rápida y certera sin estar en el campo o cuando el cultivo ya ha crecido lo suficiente como para poder entrar. Tener la posibilidad de determinar dónde está creciendo lo sembrado y dónde hay un problema. Evaluar de forma eficaz un posible estado de emergencia. Tomar las decisiones correctas en el momento preciso. Detectar un problema y corregirlo. El dron, hoy una realidad que muchos productores utilizan para obtener información de sus cultivos, es uno de los desarrollos tecnológicos aplicados a la industria agrícola que más benefició al sector. El Ingeniero Mariano Delbuono, pionero y fundador del Estudio G&D, resaltó los usos del dron -un Vehículo Aéreo No Tripulado- en el campo, explicó como impactó en el negocio y destacó la estrecha relación que hoy existe entre las nuevas tecnologías y el agro.

 

Los inicios.

Mariano es uno de los socios fundadores del Estudio G&D, una empresa local reconocida tanto en el país como en el exterior que se dedica a la prestación de servicios de medición agrícola, agricultura de precisión, manejo de datos y otros servicios para el campo. También es uno de los pioneros en el uso de los drones para recabar información dentro del mundo de la agroganadería. “Nosotros arrancamos en el año 2009 porque vimos que era una herramienta muy útil que reemplazaba, en cierta forma, la falta de información que había sobre los cultivos”, recuerda. Así fueron incorporando la tecnología a sus servicios. “Fuimos uno de los primeros que incorporamos el servicio de drones para el campo, con lo cual fue toda una experiencia en el sentido de que primero hubo que hacer un poco de docencia al productor, explicarle qué era un dron, para qué servía, qué tipo de sensores era el que transportaba ese dron, y a su vez qué resultado le daba a él el hecho de tener información en ciertos momentos del periodo del ciclo de cultivo que le daban la posibilidad de poder tener datos que le permiten tomar decisiones agronómicas en función de lo que las imágenes del dron le informaba”, completa.

El arranque, entonces, fue con pequeños productores y con la creación de un modelo de negocios propio: “El tema de los drones estaba recién arrancando en otros países, sobre todo en Estados Unidos. Y en realidad el modelo de negocio lo implementamos nosotros en función de nuestra visión y en base a nuestra capacidad de innovar y de traer tecnología al productor para que pueda tener más y mejor información. Arrancamos con un planteo de negocio en cuanto a cuál era el monto de inversión y cuál era el retorno”. Luego, a medida que el servicio se fue conociendo y los beneficios comenzaron a circular, se comenzó a masificar. “Hoy el dron ya dejó de ser una novedad para ser un commodity de servicios dentro de la paleta de servicios que G&D ofrece”.

 

Usos y beneficios.

Según explica Delbuono, básicamente se trabaja con dos cámaras que aportan el 99 por ciento de la información. Una es una cámara digital que tiene el espectro visible –es decir, imágenes como las de Google Earth pero con más resolución- y la otra es una cámara multiespectral, y lo que ofrece es el índice verde. “Esta última cámara tiene un sensor que capta ciertas longitudes de onda que son invisibles al ojo humano y, en función de esa longitud de onda y usando otras visible, se genera este índice que lo que te explica es el vigor del cultivo para que vos, en función de ese índice, puedas determinar dónde está creciendo el cultivo de mejor forma y dónde el cultivo está teniendo un problema. Como las imágenes están georreferenciadas –es decir, te dice qué coordenadas tiene cada parte de la imagen- en los lugares en donde hay un índice verde bajo indica que hay un problema de crecimiento. Con un GPS y la información de la imagen, podes ir al campo y tomar una decisión agronómica sobre cómo mitigar el problema que está sucediendo”, señala el especialista.

A partir del uso de estas dos cámaras se puede ver el cultivo a través de una vista aérea. “La imagen de la cámara de espectro visible te da muchísima información y te permite, entre otras cosas, evaluar el estado de emergencia, si hubo algún problema en el crecimiento del cultivo, ver si el cultivo emergió o no o detectar problemas climáticos como hueco por viento o por granizo. Con la multiespectral, podés ver el estado del cultivo desde el punto de vista más cualitativo: si tiene alguna enfermedad o un problema nutricional. Esa información te permite ir, reconocer el problema y corregirlo”.

Por último, Delbuono explica que hay otra información que se genera con este tipo de sensores: mediante un proceso que se llama fotogrametría se puede obtener la actimetría del lote. “Así se puede determinar por ejemplo el escurrimiento del agua superficial o qué partes del lote son más susceptibles frente a una helada, y de esa manera realizar un planteo agronómico que trate de mitigar esa situación”, señala. Tener una vista aérea del lote o poder recorrerlo con imágenes es un salto tremendo de información. Antes, en cierto momento del ciclo de cultivo ya no se podía saber qué sucedía porque no se podía ingresar ni siquiera a pie al lote. En cambio, con un dron podes recorrer y saber en todo momento qué es lo que está pasando dentro del cultivo y esa información es muy útil porque te permite poder estar en cierta forma con los pies en la tierra, en la realidad de tu cultivo”, repasa. “Es por eso, en cierta forma, que hoy por hoy muchos productores están comprando drones, de los tipo multicóptero, porque les da la posibilidad de tener esa recorrida aérea“.

 

El futuro llegó.

Si bien Delbuono explica que el uso del dron no es de las tecnologías que más impactó en el mundo del agro, si asegura que se trata de la que más rápido se difundió. “No creo que tenga mayor impacto que una mejora genética en un cultivo, pero sí realmente cambia mucho la forma de ver los cultivos y de su manejo”, dice. Sobre cómo el productor tandilense se apegó a estas nuevas herramientas, el especialista explica que muchos contratan periódicamente el servicio y otros tantos consultan para saber qué dron comprar. Además, G&D trabaja en el resto del país e, incluso, viaja a países como Uruguay, Chile o Paraguay para hacer relevamientos. “Argentina, como Brasil, es un referente en cuanto a renovación tecnológica en el agro, y países como Paraguay, Bolivia o Uruguay son los que adoptan este tipo de tecnología para poder también obtener sus beneficios”.

¿Por qué hoy en día el uso de un dron resulta una excelente opción para optimizar tiempo y recursos y una herramienta accesible? ¿Por qué empresas como D&G crecieron en su capacidad de oferta de servicios tecnológicos? “Sobre todo, porque la tecnología empezó a ser mucho más amigable y mucho más fácil de implementar. Antes los hardware, sobre todo en tema pilotos automáticos, eran muy complejos de programar, muy complejos de setear… esa era una barrera de entrada importante a la hora de arrancar con el servicio. Hoy por hoy los sistemas son mucho más abiertos, son súper fáciles de programar y eso hace que todos podamos acceder a esta tecnología sin tanto inconveniente como antes. Hoy con un dron se pueden recorrer muchas más hectáreas y mucho mejor, y a su vez el productor no necesita estar tanto tiempo en el campo. El dron optimizó el trabajo y significó un cambio radical en la forma de tener información”.

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