Luego de ganar la categoría Responsabilidad Social de los Premios Mujer Empresaria Bonaerense 2017 por su trabajo al frente de El Rancho de Popy, Meme Verellen charló con Enfoque de Negocios sobre la importancia de los valores en su empresa, su compromiso con la sociedad y el lugar de la mujer dentro de un mundo donde predominan los hombres. 

 

Para nosotros este premio es muy satisfactorio”. Ana María Verellen habla en plural sobre el galardón que la Federación Económica de la Provincia de Buenos Aires (FEBA) le otorgó la semana pasada en la categoría Responsabilidad Social Empresaria por su trabajo al frente de El Rancho de Popy. El reconocimiento fue en el marco de los Premios Mujer Empresaria Bonaerense 2017, y si bien la referencia al plural lleva primero a pensar en su socio y esposo, Walter Rossi, Ana María también habla por el resto de los empleados del espacio: porque son mujeres a las que se las reconoce y valora en un marco de igualdad, porque son empleados que hicieron propios los valores de respeto y cuidado por la naturaleza del lugar, y porque para todos, como equipo, la Responsabilidad Social en cada una de las tareas cotidianas es innegociable. Por eso el reconocimiento.

 

Una empresa familiar.

Motivados por las ganas de crecer y transmitir valores como el respeto y el cuidado por el medio ambiente, Ana María -más conocida en Tandil como Meme- y Walter decidieron crear, en un terreno familiar en donde antiguamente se encontraba un asentamiento de picapedreros montenegrinos y en el cual funcionaba la cantera “Santa Helena”, un emprendimiento dedicado a la actividad turística de aventura. Corría el año 1989. A pulmón, primero hicieron excursiones por las sierras y jornadas en el lugar. Luego comenzaron los campamentos ecológicos, al principio con familias y colegios y luego sumaron empresas. Así, no solo crecieron en cantidad y tipo de actividades (hoy ofrecen también actividades de aventura de altura, trekking, canotaje, pesca y noches de fogón) sino que se ampliaron en infraestructura y conformaron un sólido equipo de trabajo, hoy de 40 personas, con profesionales de distintas áreas.

Tras 28 años de trabajo, ese respeto por la naturaleza pero también el empuje de empresaria y mujer fueron reconocidos. Por el trabajo hecho al interior de El Rancho de Popy, por el recorrido personal y por el esfuerzo a lo largo de los años. Y por su proyección y ejemplo: “Hoy en día el 50 por ciento de nuestros empleados son mujeres”, explica Meme. Y completa con una autorreferencia: “En el transcurso de estos 28 años, con mi marido tuvimos cinco hijos, entonces no solo fue atender la empresa, que iba creciendo, sino atender al mismo tiempo la parte familiar. Por eso para nosotros tiene un valor muy significativo este reconocimiento hacia la mujer, desde FEBA y desde la Cámara Empresaria de Tandil. Nos da mucha satisfacción”.

 

Mujer comprometida.

Antes de alzarse con el galardón, Meme fue reconocida en la entrega del Premio Mujer Empresaria CET 2017, instancia que le abrió la puerta para participar de la competencia provincial. En una charla con ENE, Meme habló de la importancia de los valores dentro de su empresa y lo gratificante del premio.

 

-¿Qué significa el premio para El Rancho de Popy?

-Para nosotros es muy satisfactorio. Desde que nació, El Rancho de Popy está basado en los valores. Trabajamos bastante, y si bien nuestro cliente es el niño, también trabajamos con empresas, colegios, hacemos excursiones con la familia, incluso de un solo día. Desde el principio, Walter y yo, los dos profes de educaciones física y docentes, tenemos el objetivo principal de educar en valores, y más en un ámbito tan natural. El Rancho de Popy son 350 hectáreas donde hay sierras, bosques y lagos. Y la Responsabilidad Social Empresarial que comenzó con el cuidado de la naturaleza y con el compromiso con los clientes se fue prolongando hacia los proveedores. También contribuimos con ONG’s, instituciones, con el estado y con medios de comunicación. El compromiso se fue ampliando.

 

-¿La Responsabilidad Social es una de las bases de la empresa?

-Exactamente. Siempre se tuvo como objetivo principal inculcar el respecto y el cuidado por el medio ambiente. Desde que nace El Rancho la Responsabilidad Social está en los cimientos. Siempre digo que una de las características más importantes es que éramos los dos profes, teníamos solamente el predio, pero siempre tuvimos como prioridad la buena atención al cliente. Y si bien es una herramienta simple, consideramos que esa fue la base del crecimiento de nuestra empresa. Mientras tanto, se desarrollaron un montón de otras cosas: la seguridad en las actividades, el cuidado del medioambiente, hacia la comunidad y la sociedad… el compromiso se fue propagando en otras áreas.

 

-¿Se puede llevar adelante una empresa exitosa y, al mismo tiempo, mantener un compromiso con la sociedad?

-Por supuesto. Creo que es fundamental para una empresa en crecimiento que sean respetadas todas las áreas. Y por supuesto poder ayudar no solamente en el ámbito interno sino también hacer conexión con ONG’s y con otras instituciones. Nosotros cada año regalamos a escuelas carenciadas la posibilidad de poder venir. Otro ejemplo, algo muy simple: todo el alimento que no se consume en el lugar lo donamos al Banco de Alimento. Además, las construcciones que hemos ido haciendo las llevamos adelante con el máximo respeto por el medio ambiente, por la flora y la fauna, sin romperla ni destruirla. Nos fuimos ambientando a los lugares lo mejor posible como para que el chico reciba el impacto tal cual es la naturaleza y no con una naturaleza totalmente movida o destruida. ¿No? A su vez, también nos preocupamos por todo lo que es residuos y por la buena utilización de los recursos naturales como el agua y la luz.

 

-¿Qué pasa en cuanto a las relaciones con los clientes y al interior de la empresa?

-Por lo general, cuando recibimos los chicos, no tenemos grandes problemas de indisciplina. Se les da una charla en el inicio de las actividades donde se les habla del cuidado de la infraestructura, el cuidado del agua, el respeto hacia quienes los están atendiendo y el cuidado entre ellos. A su vez también trabajamos con los proveedores que vienen al lugar, que tienen que tener una determinada velocidad dentro del lugar y cuando hay niños dejar pasar. Fomentamos el cuidado al peatón y priorizamos todas las responsabilidades que se van abriendo hacia diversos lugares dentro de la empresa.

 

-En cuanto a tu rol de mujer empresaria, ¿fue difícil construirte un lugar en un mundo predominantemente masculino?

-Sí. Por supuesto Walter Rossi, mi esposo, siempre quiso que yo estuviera dentro de la empresa aunque los chicos eran muy chiquitos. Inclusive los traíamos acá. La empresa creció con ellos adentro. Y eso fue bastante difícil en los principios. Ahora tenemos todo un equipo de gente que trabaja para nosotros y se facilita muchísimo más toda la actividad. Nosotros damos un servicio completo, que abarca desde el área de cocina hasta administración, mantenimiento, profesores de educación física que van junto con los chicos a las actividades. El 50 por ciento de nuestros empleados son mujeres, y en cada instancia jerárquica hay una mujer. Creo que es importante dentro de la empresa el reconocimiento y el reconocimiento de la mujer dentro del lugar.

 

-¿Como ves el futuro de las mujeres en este ámbito empresarial? ¿Sentís que el camino se va allanando?

Yo creo que sí. Creo que se empezó a respetar mucho más a las mujeres. Y las mujeres salen de la casa para empezar a meterse mucho más en las empresas. Estas nuevas generaciones también afianzan lazos y promueven un nuevo espíritu hacia los lugares de trabajo, y eso hace que se fomente el ingreso de mujeres en las empresas.

 

-¿Crees que la distinción que te otorgaron, tanto por tu rol como mujer como en el plano de la Responsabilidad Social, ayuda a crear conciencia?

Creo que son dos cosas totalmente diferentes pero que están muy ligadas y son muy importantes. Las dos nos hacen crecer, y cuando la mujer crece en una empresa te da mucha satisfacción. Te das cuenta que uno puede tener una familia y puede crecer a nivel profesional. Por supuesto que es fundamental un buen compañero de apoyo y que respete tus ideas. Nosotros en nuestros comienzos tuvimos muchas diferencias en cuanto a las ideas pero seguimos adelante. Y siempre nos respetamos y valoramos las diferencias como positivas. Eso sumó para la empresa. Hizo que creciera y que saliera adelante. Que como mujer pudiera salir adelante. Creo que este tipo de premios están buenos y nos hacen muy bien. Es una caricia al alma para las mujeres.

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