Los locales en las arterias más importantes del centro escasean, mientras que en los alrededores muchos muestran el cartel de alquiler durante largo tiempo. ENE habló con dos profesionales que forman parte del Colegio de Martilleros sobre las razones y los verdaderos motivos de esta realidad.

Mientras en las calles más comerciales dentro de las cuatro avenidas del centro de Tandil los locales comerciales en alquiler escasean, en los alrededores muchos inmuebles mantienen por meses el cartel del alquiler. ¿Crisis? ¿Espacios muy pequeños o muy grandes? ¿Precios muy altos? Enfoque de Negocios fue al Centro de Martilleros de Tandil (CEMART) en busca de una respuesta. Allí, la vicepresidenta de la institución, Daniela Iroz, y el vocal Ricardo Gutiérrez y despejaron todas las dudas.

Zona preferencial

Dentro del centro, las calles más solicitadas son las que conforman la “famosa H”: Gral. Rodríguez, 9 de Julio y San Martín. Sarmiento también es de las más buscadas, incluso la cuadra de Pinto que une Rodríguez con 9 de Julio. En ese corredor es muy difícil encontrar un espacio en alquiler. Mucho más todavía si lo que se busca es un local de grandes dimensiones, como 200, 300 o 400 metros cuadrados. “Estoy buscando hace un año un local grande para una empresa en esa zona, y si bien no tienen problemas de plata, no consiguen”, grafica Gutiérrez. “Yo hace poco tenía un local en el centro, pero lo alquiló directamente el dueño. Esas cosas suceden también. Hoy en día hay altísima demanda”, agrega Iroz. Los locales escasean, y apenas uno se desocupa, se vuelve a alquilar.

En relación a los locales más pequeños dentro del centro, Gutiérrez asegura que tampoco hay oferta, y que lo poco que se ve sigue con el cartel porque piden por ellos alquileres muy elevados. “Por lo menos los que yo conozco chiquititos siguen en alquiler porque piden valores que están fuera de mercado. Hay uno que está sobre 9 de julio, donde vendían celulares, por el que piden 35 mil pesos”, explica. Si bien no hay valores fijos si no más bien fluctúan según la demanda, 35 mil pesos por un local de 25 metros cuadrados “es desproporcionado”, agrega Iroz. “Más aún si se tiene en cuenta que en esa misma cuadra hay locales mucho más grandes, en la vereda de enfrente, que pagan 40 mil”. Gutiérrez coincide: “A la vuelta de ese local por el que piden 35 mil hay uno igual que paga la mitad. Y el alquiler se renovó hace tres meses. Entonces, si vos pedís lo que no vale…”.

El precio está atado a la demanda: como es alta, los márgenes se mueven con más facilidad. En la constitución del precio influye también la ubicación. “Por ejemplo, San Martín entre Rodríguez y 9 de julio es un precio”, dice Gutiérrez, e Iroz completa: “Y San Martín entre Irigoyen y Chacabuco es otro”. O el lado de la calle. “El precio varía si el local está en una vereda o en la otra. ¿Por qué? Porque hay veredas que en invierno la gente no camina, porque es importante si te da el sol o no. Cómo entra la luz. Si uno ve en el centro de qué lado están los mejores negocios se nota, aunque hay algunas excepciones”, explica Gutiérrez. “Esos factores inciden en la demanda. A la gente le interesa más el local más iluminado, entonces ese local puede reportar una mayor rentabilidad. Hay más personas dispuestas a pagar por eso”, asegura Iroz.

Fuera del centro

Los carteles y locales cerrados comienzan a aparecer fuera de las cuatro avenidas. Sin embargo, tampoco es tarea simple encontrar un espacio para alquilar. “En este momento estoy buscando 40, 50, 60 metros, no mucho más, en avenida de acceso: Marconi, España, Espora podría ser… y no hay”, dice Iroz, y explica que los precios allí también están sujetos a demanda y que fuera del centro es difícil poner una zona de moda. “Costó con la Avenida Colón y hoy, que está de moda, prácticamente no hay locales. Ahora los garajes se usan para poner negocios. Esperemos que con el nuevo cielo abierto de Quintana pase más o menos lo mismo porque también hay mucha demanda de locales en esa avenida”.

La elección de la zona para alquilar depende también del negocio que se busca abrir. “Hay rubros a los que la gente va a seguir estén donde estén. Por ejemplo Celimundo, que vende cosas para celíacos. Es lo mismo que esté ahí o cuatro cuadras más allá”, dice Gutiérrez. “Pero hay otros rubros que dependen de dónde estén. Si te vas a comprar un jean, te da lo mismo comprarlo acá o allá. Pasás, lo viste y te gustó. Si vas a poner una ferretería en el centro no te sirve. Ahí ya vas achicando el universo”, completa. “La demanda es alta y hay muchas especificaciones de acuerdo al rubro, a la ubicación, al estado… porque una cosa es alquilar un local que esté impecable, aunque siempre le vas a tener que hacer una reforma y otra cosa es si el local está roto, con las vidrieras mal y problemas en el techo. Eso implica una inversión muy grande. En esos casos, el interesado termina enfocando para otro lado”, agrega Iroz. ¿Qué rubros son los que más demandan locales en este momento? “El universo es diversísimo”, dice Iroz. “Desde congelados hasta ferreterías industriales, por decir dos extremos”.

Problemas de papeles

Si bien se ven locales vacíos tanto en zonas semicéntricas como en el resto de la ciudad, la oferta real es escasa. ¿Por qué esas propiedades no se alquilan? ¿La dificultad de sostener económicamente un local puede ser una de las explicaciones de este fenómeno? Ambos martilleros niegan esta posibilidad, y coinciden que en la mayoría de los casos se trata de un problema de papeles. “Los locales que se ven cerrados con el cartel puesto es porque están esperando la habilitación, el plano para la reforma, o porque el arquitecto que no les dio turno para hacerle lo que le tienen que hacer adentro. En general no hay locales desocupados en el centro”, dice Iroz. Gutiérrez coincide: “Algunos locales es probable que estén vacíos porque no están bien de documentación. El municipio está muy exigente con los requisitos, cosa que no pasaba hace unos años atrás”.

Según Gutiérrez, el problema radica en que la mayoría de los locales son casa viejas reconvertidas y los planos son viejos. “Hay algunos casos que no tienen final de obra porque en el momento en que se hizo la edificación no existía. Es todo un trámite, y retrasa todo porque ahora te lo piden y antes eran más flexibles. Además, se trata de un trámite que tiene costo”. “Esos son los locales con carteles que se suelen ver mucho tiempo por el centro”, aclara Iroz.

Con respecto al futuro, los martilleros coinciden en que hubo en el sector una crisis durante el 2016 pero duró seis meses. “Fue medio año de inseguridad, pero estábamos dentro de las generales de la ley, no solo los locales comerciales”, dice Iroz, y asegura que este último año y medio el panorama mejoró.

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