Enfoque de Negocios consultó a tres mujeres que, desde hace un tiempo, son parte de un grupo de mujeres emprendedoras. Sus testimonios, la autonomía que genera el trabajo propio y el esfuerzo detrás de la independencia económica.

El pasado 7 de octubre se realizó, por primera vez en Tandil, una Feria de Mujeres Emprendedoras que tuvo cita en la Plaza de las Artes. El evento fue el resultado de un trabajo conjunto entre la Dirección de Políticas de Género y Diversidad Sexual y la Dirección de Acción Comunitaria (pertenecientes al Municipio) que articulan diversas actividades en el marco del proyecto de Desarrollo Humano Integral en distintos barrios de la ciudad.

Desde 2016 y a partir del módulo de Mujer y Hábitat, se proyectaron dos espacios pensados para la mujer: Taller de Emprendedoras y, como resultado, un circuito de Ferias donde pudieran exhibir sus productos. Fue así que un grupo numeroso de mujeres comenzó a participar de un proyecto comunitario con el fin de potenciar un emprendimiento ya en curso o encontrar en este espacio, herramientas que le permitan desarrollar una economía independiente.

En este sentido, Enfoque de Negocios consultó a Lorena Calvo, María Cecilia Cintas y a Cristina Aranaga que, por diversas razones, se acercaron al grupo de Mujeres Emprendedoras. En diálogo con este medio las tres mostraron un entusiasmo característico de quien emprende y lleva adelante un proyecto por sí mismo. Aunque ser autónomo pueda parecer práctico, las dificultades son muchas en un contexto donde empezar de cero implica invertir energía, voluntad y por supuesto, dinero.

Los testimonios de estas tres emprendedoras difunden el ejemplo del trabajo y la constancia y, sobre todo, de la voluntad de convertirse en dueñas de su propia economía, esforzándose a fin de sostener por sus propios medios un emprendimiento independiente.

María Cecilia Cintas (42) es madre de tres hijos y desde hace 19 años  se dedica a la costura. Este año, a raíz de un problema personal que tuvo se acercó al grupo de mujeres emprendedoras. “La costura fue mi fuente de trabajo luego de primera separación y ahora, nuevamente, es mi único ingreso” explicó María Cecilia que confecciona ropa para chicos. “Cuando las chicas de Desarrollo me contaron de este espacio, me pareció una muy buena idea que está bien planteada para que las mujeres podamos mostrar lo que hacemos y demostrar que podemos salir adelante solas” aseguró Cintas.

Por su parte, Cristina Aranaga (46)  pertenece al rubro de la gastronomía, donde estuvo empleada durante 20 años. “Hace dos años que deje de trabajar porque mi fin era terminar mi casa y seguir criando a mis cuatro hijos pero este año, en Julio, mi marido se accidentó y me involucré en el proyecto de mujeres emprendedoras”. Actualmente, Cristina elabora conservas de pollo, pavita, berenjena, morrón  y porotos, además de panificados en horno de barro. “Toda la vida me gusto cocinar, eso lo heredé de mi abuela y por eso este emprendimiento se llama Isidora, en honor a ella” señaló.

En Isidora Conservas, el emprendimiento que lleva adelante junto a su familia, se cuida hasta el último detalle. Los productos que se utilizan para la elaboración son orgánicos e incluso Cristina se ocupa de elegir detalladamente el diseño y presentación del producto. Al respecto aseguró: “Nos fijamos que sea un producto bien presentado, lindo a la vista y que a la gente le agrade”. Poco a poco, estas  pequeñas empresarias han adoptado detalles de marketing y comercio e incluso, algunas con más experiencia en el grupo de mujeres emprendedoras enseñan consejos útiles a las más nuevas para que sepan cómo cuidar sus ventas.

Alejandra Lorena Calvo (42) es productora de plantas hace 12 años y desde hace 8 se dedica a dar talleres para niños y adultos sobre producción orgánica de plantas como hortalizas, nativas y medicinales. Además de tener un emprendimiento propio llamado Vivero “LIHUE”, desde el año 2015 Alejandra está vinculada como responsable del Taller de Huerta Orgánica de un centro comunitario de Cerro Leones. Respecto a su participación en el Taller de Mujeres emprendedoras Alejandra comentó: “Ser emprendedor revaloriza a las persona, uno se descubre creativo y capas de ser autosustentable  a través del propio esfuerzo. Si bien se  genera más desgaste de energía que un trabajo en relación de dependencia. Gobernar mis  tiempos  de trabajo y respetar de lo que uno quiere vivir,  es lo que para mí no tiene precio”.

Sus palabras sintetizan lo manifestado por las demás emprendedoras, la practicidad y alegría de poder generar dinero a partir de hacer algo que a uno le gusta, además de poder estar en casa y con los hijos. Doblemente valorable por el hecho de vincularse con otras personas, tejer relaciones productivas y abrir las puertas a nuevos proyectos.

Finalmente, las tres emprendedoras destacaron el apoyo del Municipio y de las áreas de Desarrollo Social, Acción Comunitaria y Políticas de Género que articulan y hacen posible estos espacios tan importantes en la sociedad civil.

 

Por Sofía Ferrari

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