El cheff local hizo de su nombre y de su marca sinónimos de buen comer. En una charla con Enfoque de Negocios, habló del sello distintivo de su cocina, contó su actualidad en Las Acacias y en Cuatro Esquinas, y adelantó detalles de su próximo proyecto: Modo Trauun, expresión creativa. 

Uno de los primeros nombres que se escucha frente a la consulta sobre el mundo gastronómico en Tandil es el suyo. Referente, emprendedor y docente, Daniel Eleno supo crear, a lo largo de los últimos 15 años, un estilo bien local y un sello propio: Trauun, marca que lo acompaña en cada uno de sus emprendimientos. Tras diez años de restaurante propio, Eleno abrió el abanico y hoy sus platos y propuestas se pueden disfrutar en distintos eventos privados, los fines de semana en la Casa de Campo Las Acacias y los domingos en Cuatro Esquinas. Además, muy pronto y en el corazón de la ciudad, abrirá un nuevo espacio -“Modo Trauun, expresión creativa”- en donde la consigna será disfrutar de la combinación de la gastronomía y el arte. Entre proyecto y proyecto, el cheff y emprendedor hizo un alto y charló de todo con Enfoque de Negocios. 

 

Trauun, marca personal.

Sus estudios dicen que se formó en Buenos Aires, en El Instituto Argentino de Gastronomía, y su curriculum cuenta con una lista de restaurantes que incluye espacios reconocidos como Esperanto, Zona Buenos Aires, Arde Palermo, Bellissimo, el Hotel Libertador Kempinsky, el Jockey Club de San Isidro y el Restaurant Grunwald, de Cariló, donde aprendió sobre cocina centroeuropea. Su experiencia repasa que volvió a Tandil en 2002, luego de los cacerolazos y en plena crisis nacional, y que encontró el camino a través de la cocina regional y los insumos locales. Su trayectoria marca que armó un taller de cocina (“Sabores Serranos”) en la universidad, que tuvo un programa de televisión y que entre el 2005 y el 2015 compartió su cocina con miles de personas en el restaurante Trauun, que en mapuche significa “gente reunida”. Hoy, Eleno asesora restaurantes de la ciudad, realiza caterings y eventos, trabaja en el Almacén cuatro esquinas y en Las acacias y pronto abrirá un nuevo espacio con un concepto distinto.

¿Cuál es el común denominador de las propuestas de Eleno? El Cheff no duda: “Calidad”, dispara con confianza, y de inmediato amplía. “Siempre estoy en la organización de cada uno de mis proyectos, pero estoy más con la comida. Y si bien tengo mis ayudantes, yo meto mano. Ahí está la diferencia. A mí no me gusta estar en el salón. Yo me pongo el overol, y me gusta estar en la cocina. Por eso que en la comida es donde más hago hincapié”. La calidad de los productos que usa para cada uno de sus platos y la necesidad de estar en todos los detalles (desde hacer las compras hasta chequear la terminación de cada pedido, enseñanzas de sus grandes maestros) son dos de las variables fijas de Trauun, una marca que nació en forma de restaurante y que hoy lleva consigo en cada uno de sus nuevos proyectos.

 

Trauun en Las Acacias y en Cuatro Esquinas.

Unas bruschettas en pan de campo con jamón crudo, queso brie y tomates secos, unas mollejitas al limón, solomillo de cerdo a la mostaza con papas Rosti, mignonette de lomo de ternera con hongoso o una Lasagna rellena con carne de ternera, bondiola braseada y quesos de Tandil: la cocina de Eleno, la cocina de Trauun, invita cada fin de semana a disfrutar del buen comer en el marco de una hermosa casona antigua de campo. “En Las Acacias lo que hago es, los viernes y sábados por la noche, lo que a mí me gusta comer. Es un lugar para 28 cubiertos, y el menú lo armo cada fin de semana. Se trata de una comida con pocas opciones pero bien cuidada: uso insumos frescos y regionales”, destaca el cheff, y agrega que a veces incluye platos con influencia centroeuropea, como su ya clásico gulasch de cerdo o cordero, o fusiones como sus conocidos blinis con cerdo ahumado. “Las Acacias es lo que era la cocina de Trauun, cocina innovadora y con insumos regionales”, sintetiza.

Los domingos al mediodía, en cambio, el toque de Eleno se muda a Cuatro Esquinas, en donde el protagonista es el “Almuerzo Campestre”. Fiambres y quesos elaborados de forma artesanal en el mismo Almacén, asado al asador, cerdo a las brasas con papas panaderas y de postre pastelitos y dulces caseros: un combo de auténticos sabores regionales, una experiencia que se completa con un paisaje único y la presencia de músicos en vivo. Hasta ese hermoso paraje de Azucena llegó Eleno el año pasado gracias a sus charlas y su asesoramiento a emprendimientos turísticos. “Todo comenzó cuando Turismo rural y la oficina de Turismo municipal me convoca a la Bienal de Turismo para dar charlas sobre cocina regional. Ahí conocí a los chicos de Cuatro Esquinas. Ellos producían quesos, dulces y productos artesanales pero no ofrecían un servicio de gastronomía. Como yo me dedico a lo que es asesoramiento, equipamiento y capacitación, juntos pusimos en marcha estos almuerzos”. Mientras en Las Acacias disfruta de su cocina y en Cuatro Esquinas hace hincapié en la comida autóctona, vislumbra y se prepara para su flamante puesta en escena.

 

Modo Trauun, expresión creativa.

Tandil tendrá, muy pronto y sobre la calle Mitre, una nueva propuesta en donde el norte será la fusión del arte y la cocina: un espacio que combinará talleres, muestras, eventos y, por supuesto, variedad de platos y bebidas. Se llamará “Modo Trauun, expresión creativa” y la cocina va a ser más casera, tipo bodegón, con un menú básico y accesible. “La idea es que los artistas, los talleristas y los visitantes se queden a comer y que los alumnos de cocina también puedan participar. Es algo que en Trauun yo ya hacía cuando mis alumnos atendían el restaurante”, explica Eleno, y adelanta, entre otras novedades, que expondrán picapedreros, que también lo hará el fotógrafo Pablo Agnelli, que Nancy Salar dará clases, que habrá un taller de literatura y que los artistas locales tendrán un lugar para expresarse. ¿Por qué fusionar cocina y arte? Porque me gusta mucho el arte, y porque la cocina está muy relacionada al arte. Salvador Dalí, por ejemplo, siempre quiso ser cheff y hasta tiene su libro de cocina. Incluso Da Vinci fue cocinero”. Rescata Eleno, y se entusiasma con la posibilidad de ofrecer en Tandil, muy pronto y en un solo lugar, la posibilidad de sintetizar en una sola experiencia el placer de disfrutar del arte y de un buen plato de comida.

Dejá tu comentario