Enfoque de Negocios visitó la Arrocería Restaurante elegida por los tandilenses y turistas. El Chef Ricardo Camgros, dueño de este espacio, reveló los pilares a partir de los cuales trabajan día a día para mantener a Tierra de Azafranes entre lo mejor de la gastronomía local.

Desde el 2011 la fachada de San Martín y Avenida Santamarina lleva el nombre de Tierra de Azafranes, una arrocería restaurante que el Chef Ricardo Camgros soñó a través de sus viajes gastronómicos. Azafranes, su primer nombre, abrió sus puertas en 2009 en un local ubicado en Fuerte Independencia y Constitución que tenía capacidad para veintiséis cubiertos. Después de dos años, la demanda obligó a Ricardo a pensar en un salón más grande y fue finalmente en marzo de 2011 que las aberturas y persianas de la tradicional esquina de Santamarina se pintaron de rojo para dar comienzo a lo que pronto sería un sello de la cocina tandilense.

La iniciativa empezó en el 2008, yo trabajaba en España como cocinero y además manejaba dos bares de tapas en Lloret de Mar, en la costa brava de la Provincia de Girona” explicó Camgros que se formó como Chef en la ciudad de Tandil en 2003, la primera promoción del Instituto de Educación Superior. Luego de trabajar un tiempo en la ciudad decidió irse en búsqueda de nuevos conceptos de gastronomía y con este fin trabajó en Capital Federal, El Chalten, Salta (San Antonio de Los Cobres e Iruya) y Valeria del Mar hasta llegar a España donde durante dos años fue escalando en diferentes roles hasta llegar a ser encargado de restaurante. “De mi experiencia en España surge lo que es el concepto de arrocería que son restaurantes dedicados a platos con arroces. La variedad de risottos y paellas que hoy uno encuentra en la carta fue aumentando a medida que crecía el local” señaló Camgros.

Distinguido por ofrecer alta gastronomía, Tierra de Azafranes podría catalogarse como cocina mediterránea ya que arroces, pescados y mariscos son los platos más destacados. La propuesta se diferencia de la cocina tradicional no sólo por su carta sino también por la calidez integral que ofrece desde la música, la calidad de los vinos (conservados en cava para su correcta temperatura) y la atención cuidadosa de su equipo que recibe al comensal desde el momento en que este atraviesa la puerta. “Lo que yo digo es que nosotros vendemos un momento y en eso entra todo, no alcanza con comer rico. Para nosotros es importante que la comida sea buena pero también la vajilla, la atención y la música porque eso es lo que involucra a todo el momento que vive la gente. Por eso yo creo que nos siguen eligiendo, porque buscamos brindar la comodidad del momento” destacó Ricardo.

La mejor publicidad, sin duda, es el boca a boca porque si uno hace las cosas bien desde el principio no hay forma que ese esfuerzo no se traduzca en reconocimiento y aceptación. En TripAdvisor, el sitio que compara opiniones para viajeros, el restaurante local alcanza las mejores críticas y los turistas lo han posicionado como uno de los mejores sitios para salir a comer afuera en Tandil. “Lo que nosotros siempre hicimos fue escuchar al cliente, ver lo que quiere, lo que necesita, esas críticas constructivas nos han ayudado inmensamente durante estos ocho años y medio que llevamos abierto” explicó.

Actualmente en Tierra de Azafranes trabajan catorce personas fijas, entre cocina y salón, incluidos Ricardo y Paz, su esposa. La esquina que tiene capacidad máxima de 110 cubiertos abre todos los días, mediodía y noche, menos los martes que el local permanece cerrado. En algunos casos, las reservas se hacen con anticipación de hasta una semana porque el local se llena todas las noches mientras que los mediodías recibe a una cantidad significativa de comensales. La carta es variada e incluye dieciocho entradas, doce tipos de paellas y risottos, seis tipos de pescados distintos, quince opciones entre pastas y carnes y diecisiete postres. “Desde que empezamos cuadriplicamos la cantidad de platos para que todos estén conformes, nuestro objetivo es que la gente abra la carta y encuentre algo rico para comer de acuerdo a su gusto. Lo mismo con los celiacos, hacemos panificados y cerveza para ellos y el 80 % de nuestra carta esta apta” resaltó Camgros.

La arrocería es elegida de la misma forma por el público de Tandil y por el turista, que llega a sus mesas a través de alguna recomendación de un viajero amigo o del dueño del hotel o cabaña donde esta parando. Su éxito abarca muchos aspectos y quizá el más influyente sea el compromiso y la responsabilidad con la que Ricardo lleva adelante su sueño gastronómico, al que define como un hijo. Su pasión esta a la vista, no es un empresario ausente. Él mismo trabaja en la cocina o en el salón todos los días y muchas veces, casi siempre, es quien abre la puerta al cliente para darle la bienvenida. Su dedicación va desde su ojo responsable frente a la cocina, la capacitación de su equipo para que puedan dar lo mejor de sí, la atención personalizada en mesa o ante cualquier problema que surja hasta su inquietud constante por lograr la satisfacción de quien se sienta a comer en su restaurante. Una vez más, la actitud marca la diferencia en un mercado gastronómico que se encuentra en expansión en nuestra ciudad y donde todavía el cliente sigue eligiendo el compromiso y la calidad.

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